Amar es…

2 septiembre 2013

Aquí una frase sencilla, pero poderosa:

“Amar significa, en última instancia, estimular el desarrollo del ser amado…”

Un acto de amor se puede llamar como tal, si la persona a la que se destina dicha acción amorosa, experimenta un desarrollo en su ser como resultado de tal acto.

Si hacemos algo por una persona, pero ese alguien no crece y se engrandece en el proceso, lamentablemente no hubo amor en nuestro acto.

Es por lo anterior que, contrario a lo que se podría pensar, no todo acto de entrega, servicio y sacrificio se puede llamar amor, pues si para que el ser amado crezca hay que retener, quitar o dejar, entonces estas últimas también podrían considerarse como actos generoso (y dolorosos) de amor.

Esta reflexión puede sonar dura y contradictoria, pero me parece que es muy cierta.

Esta es la razón por la que un padre que ama a su hijo, puede encontrar en la disciplina, la abstención y la negación fuentes de amor. Pues es en la imposición de los límites en donde sabe que su hijo, el ser amado, se desarrollará.

Amar no solo es dar, sino más bien dar para desarrollar.

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Un plumón y mi matrimonio

25 enero 2013

Como buen profesor que soy, tengo la costumbre de siempre cargar con un plumón de agua (marcador) en mi mochila. Es de esos que  se utilizan en las salas de juntas o en los salones de clases y que se borran fácilmente.

Pues bien, me he dado cuenta que tener este plumón puede ser una gran herramienta matrimonial, pues lo he empezado a utilizar par llenar todas las superficies de cristal de mi casa con mensajes de amor para mi esposa.

Hoy se me ha ocurrido utilizar en plumón para dejarle un mensaje pintado en los cristales de su coche antes de salir rumbo a la oficina.

Hace un par de minutos ella me ha llamado felizmente por teléfono para agradecer el detalle… (Lo hizo jugándome una broma en donde reportaba simpáticamente un acto de vandalismo)

Y es que en los detalles matrimoniales no tiene nada que ver el costo que se haya invertido en crearlos (ok..ok… las joyas a veces ayudan).

Con este mismo plumón marqué igualmente la tapa metálica de un recipiente de comida para que cuando mi esposa sacara el mismo del refrigerador se encontrara con un muñequito que le saluda y le dice “Te amo”.

Un plumón, un simple plumón es más que suficiente para expresarle a tu esposa lo mucho que piensas en ella por toda la casa.

Son justamente esos detalles los que me permiten cultivar la semilla de mi amor hacia ella. Amo a mi esposa y todo el tiempo estoy pensado en formas de sorprenderla…

¿Alguna otra idea?


Quien verdaderamente importa…

22 enero 2013

Suponga querido lector que se encuentra a bordo de una avión realizando un viaje de negocios cuando de pronto, en la parte trasera del mismo, se escucha un tronido garrafal seguido de una densa bola de humo. Es notorio que el avión ha sufrido un accidente mecánico y, a juzgar por los rostros de los mismos encargados del avión, el panorama no se vislumbra nada optimista  pues estos corren en dirección contraria de la zona del desastre.

Todos los pasajeros, incluido usted, entran en pánico.  De pronto en el altavoz se escuchar que el piloto, quien igualmente muestra un tono de voz nervioso, hace el siguiente anuncio:

“¡A todos los pasajeros se les informa que el avión ha sufrido una avería bastante severa, misma que nos hará aterrizar de manera forzosa en los próximos minutos! Hemos habilitado la posibilidad de intercomunicación de sus celulares para que puedan realizar lo que probablemente será su última llamada antes del aterrizaje…”

Ante este escenario… ¿A quien llamarías?

La respuesta que brindes arrojará el nombre de la persona más relevante en tu  vida. Esa que, por encima de todos, es quien más significado tiene en tu existencia y que merecerá tu última atención.

Ya sea tu mamá, tu esposa, tus hijos… la persona que recibiría tu última llamada es para ti la más importante y quien sabes debería de recibir más tiempo y atención de tu parte hoy. Es, en resumidas cuentas, la persona que más amas en el mundo.

Gracias a Dios no estás viviendo el escenario que describí al iniciar esta publicación. Tu vida está a salvo y si estás leyendo estas lineas es probable que no tengas grandes apremios por resolver.

Siendo así…

…toma el teléfono y háblale a esa persona que tanto amas. Dile que la quieres y que le marcaste pues estabas pensando en ella. Entabla una conversación amorosa y luego regresa a tus actividades cotidianas.

Si resulta que esta persona es a quien le quisieras dedicar tus últimas palabras de vida, entonces por que no dedicarle tus primeros momentos de cada mañana.

Háblale, nunca está de más decir: ¡Te quiero!


Hijo, te amo por que eres tú.

28 diciembre 2012

Soy padre de tres hermosos hijos que día con día me enseñan algo nuevo del mundo. Podría pensarse que mi labor como su papá es la de mostrarles el mundo  y educarlos para que se puedan desenvolver en él, pero la verdad es que quienes han tomado el papel de instructores son ellos y el alumno soy yo.

Es maravilloso lo mucho que disfruto cada paso, ocurrencia, aprendizaje e incluso cada caída de mis pequeños. Su mamá y yo podríamos pasar horas enteras admirándoles, no esperando que hagan algo en particular sino simplemente observándoles ser, pues para que un padre quiera a su hijo no hace basta que este último haga algo en especial, tan solo que “sea” quien “es”.

Quienes son padres como yo , no me dejarán mentir. No se necesita de su parte acciones extraordinarias para que se les ame. Así como son, o más bien, como van siendo está bien. No hace falta que acumulen fracasos ni éxitos para demostrarme nada. El amor de un padre por sus hijos encuentra su mayor profundidad justo en dicha simpleza.

Es más, personalmente puedo decir que uno de los momentos en que más gozo contemplando a mis hijos es cuando entro a sus cuartos por las noches y los veo dormir. Justo ahí, en ese espacio de quietud y paz es cuando más puedo corroborar que los amo por el simple hecho de ser quienes son, no por que estén haciendo algo en particular.

El amor verdadero es incondicional y es por eso que la familia es el núcleo central del amor pues es, por mucho, el único lugar del mundo en donde se te quiere por que si.


Estar en el ojo de la crítica…

27 julio 2012

Cuando uno se declara “fervientemente católico” suelen suceder dos cosas en nuestro círculo social:

1) Reacciones diversas

2) Escrutinio obsesivo

La primera quiere decir que, como publiqué en mi entrada anterior, las personas suelen reaccionar extrañadas de que alguien se abra tan fácilmente hacia una creencia en particular. Sobre todo en estos tiempo supuestamente más avanzados.

La segunda responde a la actitud que muchos toman ante los católico por el simple hecho de serlo. Esta actitud es de “críticos morales”. Es decir, pareciera que cuando uno declara ser católico es como si también estuviera diciendo “y por lo mismo, soy moralmente perfecto”.

Nada más alejado de la realidad, pero lamentablemente así se percibe.

Así, al más mínimo error que uno pueda cometer, las críticas y los juicios sobre su persona se vuelven más severos.

“¿Pues no que muy creyente?”

“¿Y según tú eras muy católico, no es así?”

“Por eso yo no soy católico…. por que todos son hipócritas”

Si… los católico cargamos con esa lápida especialmente dura del sobre juicio en nuestros hombros.

Pero no por eso dejaremos de serlo. Más bien habrá que decirle a nuestro críticos que antes que ser católicos, somos seres humanos, con la misma capacidad de libertad que ellos y con la misma imposibilidad de lanzar piedras en contra de nadie por no estar libres de culpas.

Ser católico no significa ser perfecto, sino estar en estado de búsqueda permanente de un Dios que se nos revela a través de Jesucristo y su Iglesia. Si en el proceso de dicha búsqueda nos caemos, no importa, la misericordia de Dios nos permite seguirlo intentando.

Yo mismo he sido criticado por decirme católico y haber fallado en alguna cuestión personal. En lo particular puedo decir que, recibir una crítica así, es probablemente una de las más dolorosas que pueda experimentar interiormente. Duele mucho que a la crítica de una falta cometida se le adjunte el “sobre juicio” de nuestra fe.

Pero con eso tengo que vivir, entiendo que como católico he adquirido un compromiso especial y mucho más sagaz que quienes prefieren vivir en la comodidad del relativismo.

El objetivo es, pues, no desalentarse, saber que las caídas son un medio para madurar y seguir adelante y no permitir nunca que por el escrutinio de un tercero nuestra fortaleza se mengüe.

La palabra final la tendrá Dios no los hombres. Sigamos amando hasta que duela.


Viernes Santo

6 abril 2012

El día de hoy una simple reflexión:

“Ama hasta que duela… Ama hasta la muerte… ”

pues nadie ama más que aquel que da la vida por sus amigos… (Jn, 15, 9)

Hoy es un excelente día para aprender a amar…. Alguien está por poner el ejemplo.


La importancia del futuro

4 febrero 2012

Habiendo tenido la oportunidad de estudiar diversos temas relacionados con asuntos empresariales, he encontrado un principio que me ha llamado de sobremanera la atención.

Supongamos que el dueño de una empresa tiene la intención de retirarse de manera definitiva y para hacerlo quiere vender su negocio… ¿Cuanto deberá pedir por él?

Para saberlo, quienes hemos estudiado temas financieros, solemos acudir a lo que se suele conocer como Teoría de Valuación de Empresas, en donde lo que se aprende es precisamente a encontrar el valor actual de un negocio.

Pues bien… aquí viene lo interesante de este asunto.

Es común caer en la tentación de pensar que una empresa es tan valiosa como los logros que en el pasado ha obtenido. Es decir, que entre más éxitos pueda demostrar el dueño del negocio que su empresa ha logrado a lo largo de la historia de la misma, la empresa valdrá más.

Bajo este supuesto el empresario diría algo como …“Mi empresa vale mucho por todo lo que ha logrado”

Pues resulta que no es así.

Más que por su pasado, una empresa vale tanto como la expectativa de futuro se tenga de ella.

Esto, en el caso del empresario que estamos tratando, vendría a significar que su empresa valdrá tanto como él sea capaz de demostrarle a un posible vendedor que el futuro de la misma será promisorio, aún habiendo tenido temporadas pasadas de pérdidas o ganancias determinadas.

¿Por qué esto es así? Por que nadie puede asegurar un logro futuro simplemente por que tuvo un logro pasado. Es más, si el empresario se va a salir del negocio, es altamente probable que la empresa pierda a su principal talento, y sin él… nadie asegura que los logros pasado se podrán repetir.

Sucede lo mismo con los fracasos…

Muchas empresas que hoy son sumamente exitosas fueron compradas por sus actuales dueños en momentos de tremenda crisis (de hecho, seguramente por eso se las vendieron), pero es justamente la visión de sus nuevos dueños y la capacidad de creer que podrían revertir la situación crítica de la organización, lo que les hizo invertir en ellas.

En conclusión, une empresa vale por su futuro no por su pasado.

“José Luis… te equivocaste de blog” estarán pensando…

No…

De hecho precisamente es la relación de estos conceptos con la espiritualidad  católica lo que me trae a escribir este asunto en el  blog.

¡Déjenme explicar!

Al igual que con las empresas,  las personas son tan valiosas como su capacidad de actuar en el futuro… ¡NO EN EL PASADO!

Lo que te hace valioso hoy no es lo que hiciste ayer, sino el potencial que tienes para actuar mañana.

¡Esta idea es maravillosa! ¿No lo creen?

Nos quita la condena del pasado y nos abre la esperanza del futuro.

Jesús, leemos en el evangelio, jamás consideró el pasado de las personas para amarlas. Al contrario, las curó, les habló y las abrazó en su corazón aún con todo y su pasado. Ese es el milagro del perdón… Lo que te define no es tu pasado sino tu futuro. Esto es lo que pensaba Jesús al convivir con pecadores y no con justos.

“Yo he venido a curar a los enfermos no a los sanos” dijo en repetidas ocasiones

Por eso me enamora esta idea de que no soy más o menos valioso por que me equivoqué  o triunfé en el pasado, sino por mis ganas de amar en el futuro.

Eso nos dice Dios en el sacramento de la confesión:

“..anda, te perdono, tu pasado no me importa máste amo por que hoy, en este preciso momento, tu puedes decidir amar hasta la muerte en el futuro.”

Lo hecho… ¡hecho está! Lo importante es lo que está por venir en tu corazón.


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