A nuestro jefe de gobierno capitalino

28 noviembre 2009

Denuncia el jefe de gobierno de nuestra ciudad capital, Marcelo Ebrad, que la Iglesia es la autora intelectual de la no despenalización del aborto en varios estados de nuestro país.

Marcelo, te lo confirmo. No es ningún secreto. La Iglesia ha sido y siempre será la autora intelectual de la defensa de la vida. No tienes que denunciarlo. Lo sabemos y lo sabemos bien.

Mientras tú y tu partido político cierran los ojos ante la legalización de un asesinato, nuestra Iglesia Católica, amada defensora de los valores universales, levanta la voz para no permitirlo.

Respetable jefe de gobierno capitalino, tus declaraciones no son en nada una noticia nueva.

Yo mismo te lo confirmo: Como miembro de mi Iglesia amada seré el autor intelectual de cuanto movimiento sea necesario llevar a cabo para defender a nuestros pequeños infantes de ser privados de una oportunidad de vivir, como tu y yo la tuvimos.


Una más sobre la defensa de la vida…

6 octubre 2009

Ayer en la noche intentando dormir encontré en la tele un programa de opinión y debate en donde estaban discutiendo el tema de la despenalización del aborto. Normalmente estos programas son conducidos por intelectuales y periodistas de renombre mismos que suelen tener cierto peso dada su posición mediática.

Como ya podrán imaginar, el panel estaba conformado por 5 personas de las cuales solo una tenía una posición a favor de la vida y en contra de la posibilidad de  abortar legalmente. No faltará decir que en dicho programa todo pareció estar dispuesto para que la persona que defendía el derecho a la vida quedara como intransigente y aislada. Ir a favor de la verdad suele ponernos en esa posición, por eso es que se requiere de mucho valor y carácter no dejarse llevar por la presión pública.

A continuación me permito enlistar algunas de los argumentos que me hacen defender el derecho a la vida y, por todas las vías, penalizar el crimen del aborto:

1) El aborto debe ser penalizado pues es un crimen. Aquí y en China, matar a un ser humano es un crimen. Punto.

2) Si acaso existiese la duda con respecto a si la vida empieza en el momento de la concepción o no, entonces diríamos que, dado que no hay certeza absoluta con respecto a este asunto, es preferible no actuar en contra de una posible vida humana. Si en futuro se llega a demostrar cabalmente que la vida comienza en el momento de la concpeció (lo cual para mi está más que demostrado en la actualidad) quien pedirá perdón por todas las vidas que se evitaron con el aborto mientras descubríamos la verdad. Ante la duda es mejor no proceder.

3) El famoso “derecho a decidir de una mujer sobre su propio cuerpo” es sólo una manera de poner el tema del crimen en términos más cercanos a una pseudo legalidad. Al incluir la palabras “derecho” y “libertad de decisión”  pareciera que se está defendiendo algo bueno. Pero esto no es así. Es como si yo dijera que deberíamos legalizar la marihuana ya que  todos debemos de tener el “derecho decidir sobre nuestra propia salud” . En pocas palabras, es una manera de maquillar lo que de por sí es una atrocidad.

4) Mujer y embrión no son un mismo cuerpo, son dos cuerpos distintos que se encuentran relacionados por un ámbito superior al corporal. La meternidad no se puede definir con términos biológicos y físicos. Aquí es en donde la religión y la espiritualidad tienen voz en la materia. Ser madre no significa transferir químicos de un ser a otro y estar unidos por un cordón umbilical. La maternidad es algo que solo puede ser explicado desde el punto de vista espiritual y sino, basta con preguntarle su opinión a la mujer que ha tenido la oportunidad de abrazar por primera vez a su hijo.

5) El aborto no es malo por que la Iglesia lo dice, más bien la Iglesia lo condena porque el aborto es malo en sí mismo. Este principio aplica a todos los juicios éticos: “Algo no es malo porque la Iglesia lo dice sino que, por que es malo es que la Iglesia lo dice”. Matar a un ser humano es malo no porque alguien lo dijo sino por que el principio universal de la defensa de la vida está grabado en la naturaleza humana.  Lo único que está haciendo la Iglesia es hacer voz de lo que ya nos dice nuestra conciencia.

Alguna vez escuché que alguien decía , cuando en el futuro miremos hacia atrás y veamos con otra perspectiva nuestra posición actual sobre al aborto,  nos dará vergüenza reconocer lo que fuimos capaces de hacer como humanidad: matar a nuestro propios hijos.

Mi querido lector, no te dejes llevar por las opiniones de quienes no pueden ver la dignidad humana en toda su integridad. Además, si hoy eres capaz de tener una opinión al respecto de este tema y otros, es por que tú si pudiste llegar a ver la luz del mundo.


Algo lamentable…

20 abril 2009

Ayer mi esposa me platicaba acerca de una conversación que tuvo con una persona conocida que recién vivió una experiencia indeseable.

 Comentaba esta persona que decidió acompañar a una amiga suya a “librarse de un problema” que se le había venido encima: estaba embarazada. Acudieron a una clínica clandestina disfrazada bajo la imagen de una pequeña oficina de gobierno a realizar el detestable acto del aborto.

Según contaba esta persona, aparentemente todo se llevó a cabo en un lapso no mayor a 3 horas. (¿Acaso se requiere más de 10 segundos para matar a alguien?) y, cómo se podrán imaginar, todo estuvo arreglado de tal manera que la madre nunca pudo conocer al doctor que le practicó el aborto. La mamá es anestesiada de manera general y cuando despierta ya todo concluyó, sin saber con quien, cómo ni cuando estuvo. Uno le entrega la vida de su hijo a un asesino que nunca dará la cara.

 

Por evidentes razones siempre voy a lamentar la pérdida de una vida. Soy de los que entiende el valor de la dignidad del ser humano y lo mucho que vale cada persona ante los ojos de Dios. Cuando mi esposa me contaba este relato sentía como el coraje se me atoraba en la garganta, mismo sentimiento que me vuelve  abordar al escribir este texto.

 

Esto sucedió en la ciudad de Cancún, en donde abortar, gracias a Dios, es ilegal. Sin embargo, el gobierno de la ciudad de México ahora cuenta con una ley que te permite abortar “legalmente” antes de las 12 semanas de gestación del bebé (periodo en que argumentan que aún no se forma la vida) por la simple razón de que la mamá considere que el futuro bebé afecta su plan de vida. ¡Por favor,  ni siquiera saben bien a bien lo que es un plan de vida pleno y trascendente!

 

Me entristeció haber escuchado la vivencia anterior. Me hubiera gustado estar ahí, a un lado de esa chica para exponerle las enormes bondades que le hubiera implicado optar por la vida o en el último de los casos dar a su bebé en adopción ¿No acabo por entender cómo es posible que seamos una especie capaz de tal acto?

¡Dios nos mandó a morir por el otro no a matarlo!

 

Por mi parte, y lleno de tristeza, concluyo con la siguiente reflexión…

 

Viarias veces me han preguntado lo siguiente:“José Luis ¿Qué es lo mejor que te ha dejado el ser papá?” a lo cual siempre he respondido así: “El mayor regalo que un hijo te da cuando llega al mundo es que por primera vez en tu vida entiendes el verdadero significado de lo que es amar… dejar de centrarte en ti para comenzar a centrarte en el otro” Eso, en verdad, no lo entiendes hasta que lo vives.


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