Enseñar es motivar la buqueda de la verdad

Acabo de concluir un semestre más de enseñanza universitaria. Mi grupo de alumnos fue maravilloso. Inquietos, discursivos, inquisidores, abiertos, tal y como a mi me gusta que sean los jóvenes.

Me encanta dar clases, podría pasar toda mi vida metido en un salón enseñando y creo que no me daría cuenta de cómo transcurre el tiempo.

El estilo de mis clases está basado en la discusión, el debate y el diálogo entre los participantes, doy un alto valor a la participación oral de mis alumnos durante la sesión. Así, siempre procuro plantear temas que sean objeto de discusión y argumentación ardua.

Por ejemplo, durante el semestre en curso, me atreví plantearle a mis alumnos la siguiente interrogante para que la discutiéramos en clase: ¿Dios existe?

Con gusto me percaté que fue un tema sumamente bien recibido, lo abordaron con ánimo, mucha inquietud y con gran interés.

Los lectores podrían pensar que yo, desde mi perspectiva católica, los estaría intentando evangelizar hacia mis propias y conocidas creencias, pero esto no es así. Mi labor se limitó a tratar de enfatizar hacia ellos la importancia de trabajar esta pregunta. Durante un corto periodo de tiempo traté de expresar lo relevante que podría ser tener una definición certera de dicha cuestión en la propia vida. Una vez hecho esto, procuré que ellos iniciaran su propia búsqueda.

Asi, durante el tiempo que duró la discusión se planteaaron aargumentos para demostrar que Dios si existe como también para demostrar lo contrario. No niego que en algunos momentos la discusión se volvió ríspida, más también en otros encontró mucha serenidad. Y es que el objetivo de mi clases no es tanto el que se logre consenso (dificilente se lograría en el tiempo que dura una sesión), sino más bien que se practique el arte de escuchar y dialogar como método para construir argumentos. 

Y así como discutimos sobre la existencia de Dios, también abordamos otros preguntas como:

¿Enrique Peña Nieto es un bune presidente de México?

¿Cómo se aborda un caso de pena de muerte?

¿Cómo disminuir la trata de personas en el mundo?

Vale la pena expresar que el tema a discutir es lo de menos, ya que mi foco de atensión como docente está, repito una vez más, en que mis alumnos practiquen y perfeccionen el escuchar y dialogar como medio para alcanzar la verdad.

Mi labor como formador no es llevarlos a que crean lo que yo creo, sino más bien suscitar en ellos las preguntas que animarán sus ganas de buscar sus porpias respuestas. Yo confío en que quien inicia la búsqueda, acabará encontrando a Dios. Así, mi deber es motivar y provocar el emprendimiento hacia la verdad.

Quien busca, la acaba encontrando. Si Dios es la verdad, quien busca la verdad terminará encontrándo a Dios tarde o temprano.  

 

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