Lo que basta agradecer para este 2014

2 enero 2014

Estimado lector, te pido me sigas realizando el siguiente ejercicio:

1) Coloca tu mano derecha en la parte izquierda superior de tu pecho de tal manera que la palma de tu mano sea la que haga contacto directo con tu cuerpo.

2) Presiona con algo de fuerza sobre tu pecho.

3) Manteniendo la presión con tu palma sobre esa zona, aguarda unos instantes.

4)Si pones mucha atención, tu mano empezará a detectar los latidos del órgano más importante de tu cuerpo: tu corazón.

Muy bien, ya puedes retirar tu mano.

Lo que acabas de sentir es el latido de tu corazón, y estos pequeños golpecitos que prácticamente todo el año nos pasan desapercibidos, son la razón única y suficiente para agradecer el año que termina y el año que empieza.

Esos latidos, que indican claramente que eres un ser vivo, son todo lo que sostiene todo lo demás en tu existencia. Créeme, sin esas pulsaciones en tu pecho, no habría preocupaciones, no habría miedos, no habría sueños, no habría quejas, no habría trabajo, no habría nada de nada en este mundo.

Tal reflexión me lleva a pensar que es suficiente estar agradecido con Dios por el simple hecho que nuestro corazón siga su función. De hecho, me inclino a pensar que seguramente es Dios quien lo mantiene latiendo.

Por eso este año nuevo que inicia, no invoco al Creador para que me ayude a cumplir grandes metas profesionales, ni tampoco para que me haga afortunado en la amistad o en el dinero. Tan solo le agradezco que al día de hoy (yo no sé mañana) mi mano puede sentir los latidos de mi corazón al tocar mi pecho.

Si este hecho, tan solo este simplísimo hecho se mantiene así durante el año que recién inicia, lo que venga de más ya serán ganancias y bendiciones adicionales.

Señor, gracias porque hoy estoy vivo. Punto.


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