Tiempos de amor

19 diciembre 2013

Se acerca la época más feliz del año y, por mucho, mi favorita.

Tiempos en que me doy a la tarea de pensar en mi fe, en mi vida y en la manera como el prójimo está inserto en ambas.

Especialmente me siento alegre de conocer el testimonio de alumnas que me comentan se están preparando para realizar lo que ellas llaman “El Trineo del Tamal”, actividad que tiene como misión llevar una rica cena, el mismo 24 de diciembre, a todas aquellas personas que por diversas circunstancias, no pueden gozar de una reunión familiar navideña (policías, tenderos, mendigos, presos, etc)

Cuando escucho que existen estas iniciativas mi corazón se rejuvenece y se ilumina. Buscaré yo mismo incorporar una actividad similar el día de Navidad.

Esto es lo maravilloso de eta época, que como por arte de magia (de fe en realidad) los hombres sienten en su corazón de manera natural la necesidad de voltear a amar al prójimo, lo que es en última instancia, el imperativo católico por excelencia.

Dejemonos llevar por Dios y por su milagro de amor.


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