El momento exacto

Es un hecho, como católicos enamorados de Cristo, sentimos una enorme necesidad de salir al mundo y proclamar su evangelio, sin embargo, lamentablemente la respuesta que muchas veces recibimos a nuestros esfuerzos no siempre es la más optimista ni la más abierta.

Podemos convocar, invitar y predicar de muchas formas el mensaje de Dios a los hombres, pero puede suceder que los resultados a esta actividad apostólica no sean del todo optimistas.

Y es que sucede que, si bien Dios nos pide que nos hagamos presentes ante el mundo anunciando su palabra, también es un hecho que Él mismo respeta el tiempo y el momento que cada persona tiene para poder abrirse de corazón a Él.

Como en cualquier ámbito de la vid humana, la primer condicionante que se requiere para tocar un corazón humano es que este tenga cierta disposición para querer ser tocado, y es imprescindible respetar el proceso de cada hombre en que esto puede suceder.

Si, Dios a través de nosotros como medios, toca a la puerta de millones de almas, sin embargo las puertas solo pueden ser abiertas desde su interior y las llaves están exclusivamente en posesión de cada ser humano que, en pleno uso de su libertad, decidirá si abre o no al llamado.

Dado que esto es así, se requiere que se junten dos elementos para que una conversión espiritual se produzca: en primer lugar, alguien que replique el llamado de Dios y, en segundo, alguien que esté listo para recibir dicho llamado, aunque este último no necesariamente esté consciente de esta propia condición en su persona.

Así, el llamado que tenemos los católicos no es a forzar la cerradura de la puerta humana ajena en pos de lograr la entrada de Dios en ella, sino más bien nuestro deber es hacernos presentes permanentemente y delicadamente a la espera de que Dios disponga el momento exacto en que dicha puerta puede ser entreabierta en búsqueda de aire, luz y nueva vida.

En ese momento exacto, y sólo en ese momento, debemos de estar preparados para presentar a Cristo.

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2 Responses to El momento exacto

  1. Mine dice:

    Me regocijo en ese Llamado que planteas a la sensibilidad católica. Me dedico a facilitar la educación en el ámbito superior pero cuando en clases tocamos temas como la perseverancia en mi mente prevalece la actitud de algunos hermanos que llaman “separados” salen a la calle con sus publicaciones. La gente los evita y corre despavorida y finge no estar en casa para no recibirlos. Ellos tocan una y otra vez a la puerta… después continúan su camino confiados en que en alguien, en algún lugar, necesita -aunque no lo sepa-, recibir ese maravilloso mensaje.

    Aprecio que hoy expongas este tema, porque me dispongo a permanecer alerta. Es que no se trata de esperar a que alguien manifieste que Le necesita… es que a veces ¡no lo sabemos! No sabemos incluso cuánto puede satisfacer nuestra sed, Su Palabra. Cuánto puede consolar Su presencia a un Corazón lastimado, en el momento oportuno. No aliento a promover otras agrupaciones pero, admito que bien podemos ver en esa “insistencia” que otros Cristianos ejercen, un referente para los católicos, hacer lo propio, mantener ese fuego encendido y alerta la sensibilidad, y ser Sus dóciles instrumentos.

  2. valentina bustamante dice:

    POR favor no se desaliente, acaso jesùs dijo que seguirlo iba a ser fàcil? donde dice eso. yo soy muy beneficiada con esos correos que me llegan y lo bendigo y bendigo el momento en que me inscribì, mis compañeras con las que rezo el rosario, a veces les imprimo algunas copias y las comparto con ellas.

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