Evangelizando en un minuto…

21 noviembre 2013

Estimado lector, trata de contestar la siguiente pregunta:

Si te pidiera que llevaras a cabo una acción evangelizadora en menos de un minuto ¿Qué harías?

A mi se me ocurren algunas ideas:

1) Recoger toda la basura de una habitación.
2) Buscar a la persona más cercana y ofrecerle tu tiempo para cuando ella lo requiera.
3) Escuchar concentradamente la conversación de cualquier persona.
4) Rezar un Padre Nuestro por las intenciones de alguien más.
5) Guardar un minuto de silencio para meditar.
6) Preguntar a cualquier persona: ¿En qué te puedo ayudar?
7) Dedicar el minuto a pensar en una persona tratando en quitar posibles prejuicios que se tengan sobre él.
8) Pasar junta a una capilla, entrar en ella, hacer una genuflexión rápida y continuar el camino.
9) Tomar el evangelio en una página al azar y leer un versículo corto en dicho tiempo.
10) Cerrar los ojos y pedir perdón de corazón por alguna falta.

Este ejercicio nos lleva a reflexionar lo mucho que podemos hacer por acercarnos al Reino de Dios en apenas unos segundos.

La evangelización es una labor de instantes, momentos preciso y pequeños detalles que nos acercan un centímetro más a la meta soñada de llegar y llevar almas al cielo.


El momento exacto

7 noviembre 2013

Es un hecho, como católicos enamorados de Cristo, sentimos una enorme necesidad de salir al mundo y proclamar su evangelio, sin embargo, lamentablemente la respuesta que muchas veces recibimos a nuestros esfuerzos no siempre es la más optimista ni la más abierta.

Podemos convocar, invitar y predicar de muchas formas el mensaje de Dios a los hombres, pero puede suceder que los resultados a esta actividad apostólica no sean del todo optimistas.

Y es que sucede que, si bien Dios nos pide que nos hagamos presentes ante el mundo anunciando su palabra, también es un hecho que Él mismo respeta el tiempo y el momento que cada persona tiene para poder abrirse de corazón a Él.

Como en cualquier ámbito de la vid humana, la primer condicionante que se requiere para tocar un corazón humano es que este tenga cierta disposición para querer ser tocado, y es imprescindible respetar el proceso de cada hombre en que esto puede suceder.

Si, Dios a través de nosotros como medios, toca a la puerta de millones de almas, sin embargo las puertas solo pueden ser abiertas desde su interior y las llaves están exclusivamente en posesión de cada ser humano que, en pleno uso de su libertad, decidirá si abre o no al llamado.

Dado que esto es así, se requiere que se junten dos elementos para que una conversión espiritual se produzca: en primer lugar, alguien que replique el llamado de Dios y, en segundo, alguien que esté listo para recibir dicho llamado, aunque este último no necesariamente esté consciente de esta propia condición en su persona.

Así, el llamado que tenemos los católicos no es a forzar la cerradura de la puerta humana ajena en pos de lograr la entrada de Dios en ella, sino más bien nuestro deber es hacernos presentes permanentemente y delicadamente a la espera de que Dios disponga el momento exacto en que dicha puerta puede ser entreabierta en búsqueda de aire, luz y nueva vida.

En ese momento exacto, y sólo en ese momento, debemos de estar preparados para presentar a Cristo.


Lección simple

5 noviembre 2013

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Una de esas gráficas simples pero poderosas.

Me encanta cuando se puede resumir con unas cuantas líneas la idea de una gran lección.


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