Cambio

18 octubre 2013

Estimados lectores de este blog.

Con gusto, y algo de nervios, les comparto que en estos momentos de mi vida estoy efectuando un cambio importante.

Resulta que cuando empecé este proyecto de difusión digital en el 2009, yo radiacaba en la hermosa ciudad de Cancún. Sin emabrgo, unos meses después, por razones de trabajo me trasladé hacia la grandiosa ciudad de México.

Pues bien, resulta que hoy cuatro años después de dicho cambio, estoy regresando a radicar a Cancún.

Para muchos de ustedes Cancún puede simplemente ser sinónimo de turismo, playa y diversión, más permítaseme decir que pocos saben que esta ciudad posee una enorme y rica vida espiritual.

De hecho, la razón que ma trae de regreso a este bello destino tiene que ver con mi participación como miembro y directivo de una de las universidades católicas más prestigiadas de mi país. Estaré dirigiendo los proyectos de evangelización y liderazgo de cientos de jóvenes universitarios en esta región (¡Que gran bendición!)

Cancún es el principal centro turístico de México, eso es verdad, pero también es la tierra de una comunidad religiosa, (principalmente Legionaria de Cristo), de las más dinámicas que he conocido. En esta ciudad, las Iglesias suelen estar siempre llenas todos los domingos, las adoraciones eucarísticas son un hábito y las labores misioneras son el día a día.

Estoy muy contento con este nuevo proyecto en mi vida. Dios me trae de regreso a esta ciudad que tantas bendiciones me ha dado en el pasado y en la que estoy seguro nuevas bendiciones me ofrecerá en los próximos años.

Desde luego que en Diario de un Católico les mantendré al tanto de mi acontecer apostólico y personal en este punto del planeta.

Es un cambio importante en mi vida, un nuevo proyecto profesional que está perfectamente alineado con mi vocación de formador y católico.

Gracias Señor por permitirme actuar por ti y para ti desde una de las ciudades más bellas del planeta.

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Dios es simple.

17 octubre 2013

Platicando con un sacerdote en una sesión de dirección espiritual, me hacía notar la siguiente reflexión:

“Dios es simple y como tal lo debemos de vivir…”

Me decía que una de las grandes lecciones que debemos de aprender del Papa Francisco es justamente aquella que nos invita a simplificar nuestra relación con Dios.

“Es frecuente que si recargamos nuestra vida espiritual y humana con demasiados asuntos, incluso asuntos espirituales, nos sintamos pesados y poco flexibles… Es cuando empezamos a sufrir la fe”  me comentaba.

Y para mi estas palabras tienen mucho sentido.

Suelo ser una persona que se cuestiona demasiado todo, me urge encontrar respuestas inmediatas a cuanto me acontece en la vida, y eso me lleva en ocasiones a desesperarme por la falta de lógica en la voluntad de Dios.

Pero reconozco igualmente que los último años me han enseñado a entender que, si bien las respuestas siempre llegan, estas no necesariamente lo hacen con la inmediatez con que ansiamos.

He aprendido a permitir que la realidad fluya y dejar de pelearme con ella. Dios tiene sus tiempos y estos son perfectos.

Mi relación con Dios empieza a ser simple, sin complicaciones ni exigencias absurdas de mi parte.

Concluí mi sesión de dirección espiritual diciéndole al sacerdote lo siguiente:

“Estoy seguro que, un segundo después del momento de nuestra muerte, Dios nos abrirá el entendimiento y, entonces y solo entonces, diremos: ¡Ah, ya entiendo por fin toda la realidad! “

Y ante esto Dios dirá:

“Claro que si hijo mío, moverse en la vida siempre pude ser  simple, pero pareciera que ustedes los hombres les encanta complicarlo todo…”

 


Salvar un matrimonio a tiempo

7 octubre 2013

En la página de Regnumchristi.org se ha publicado este hermoso texto que me parece vale mucho la pena compartir:

20 CONSEJOS DE UN HOMBRE DIVORCIADO A LOS CASADO
Autor: Juan Carlos Arceo

Navegando por las redes sociales, encontré lo que un hombre publicó en su Facebook al día siguiente de que su relación de 16 años llegó oficialmente a su fin.

Era un hombre que tiene cuatro hijos y llevaba un matrimonio aparentemente feliz, durante 16 años, decidió sentarse, reflexionar y escribir todo lo que hubiera hecho diferente si pudiera regresar en el tiempo. 20 cosas llegaron a su mente y las publicó con el título “Los consejos sobre el matrimonio que me hubiera gustado tener”.

Esto es lo que escribió:

1.- Nunca la dejes de cortejar. Nunca dejen de salir a una cita sólo ustedes dos. Nunca jamás creas que la tienes asegurada. Nunca te olvides de que ella te eligió, así que no puedes ponerte flojo con tu amor.

2.- Protege tu propio corazón y ámate a ti mismo. Pero reserva un lugar especial en tu corazón donde nadie más que tu esposa y sólo ella pueda entrar.

3.- Enamórate una y otra y otra vez. Siempre habrá cambios, tanto en ella como en ti, y es por eso que ambos tendrán que reelegirse todos los días. Cuida su corazón para que ella no se lo dé a otro y quizás nunca lo recuperes. Siempre lucha por ganar su amor tal como lo hiciste cuando la cortejabas.

4.- Siempre ve lo mejor de ella. Enfócate en lo que amas y no en lo que te molesta, y así te darás cuenta de que eres el hombre más afortunado sobre la Tierra por tener a esa mujer como esposa.

5.- No es tu trabajo corregirla. Debes amarla tal como es, sin esperar que ella cambie. Y si lo hace, ama en lo que se convierta.

6.- Hazte responsable de tus propias emociones. No es trabajo de tu esposa cambiar tus ánimos, tú debes buscar ser ecuánime y, así, tu alegría inundará tu relación de pareja.

7.- Nunca culpes a tu esposa si tú te frustras o enojas con ella. Son tus emociones y es tu responsabilidad. Cuando te sientas así, tómate tu tiempo y mira hacia tu interior.

8.- Déjala ser. Cuando esté triste o molesta, tu único trabajo es abrazarla y apoyarla. Hazle saber que la escuchas, que ella es importante y que tú eres el pilar sobre el cual siempre puede apoyarse. Así confiará en ti y te abrirá su alma. Nunca escapes a estos momentos, quédate y sé fuerte.

9.- No te tomes todo tan seriamente. Ríe y haz que ella se ría. La risa hace todo mucho más fácil.

10.- Llena todos los días su alma. Conoce las maneras en que ella se siente importante, validada y apreciada. Pídele que haga una lista con las cosas más importantes que la hacen sentir amada, memorízalas y aplícalas.

11.- Hazte presente. No sólo le des tu tiempo, sino también tu atención y tu alma. Trátala como lo que es: tu tesoro más valioso al que no puedes perder.

12.- En los momentos de intimidad, déjala que se derrita en su suavidad femenina, que sepa que puede confiar plenamente en ti.

13.- Cometerás errores, pero intenta que éstos no sean demasiado grandes y aprende de ellos. No se supone que seas perfecto, pero tampoco se trata de que no tengas el valor de reconocerlos y de superarlos.

14.- Dale su espacio. Las mujeres a veces necesitan que se les recuerde que se tomen el tiempo para ellas mismas, sobre todo si tienen niños. Ellas necesitan ese espacio para renovarse y reencontrarse.

15.- Ten el valor de compartir con ella tus miedos y sentimientos.

16.- Sé totalmente transparente. Si quieres que ella confíe en ti, debes compartirlo todo, en especial lo que no quieres compartir. Quítate la máscara y así podrás experimentar el amor en toda su dimensión.

17.- Nunca dejen de crecer juntos. Cuando dejas de trabajar los músculos, éstos se atrofian. Lo mismo ocurre con las relaciones. Busquen metas comunes, sueños y visiones en las que pueden trabajar como un equipo.

18.- No te preocupes por el dinero. Trabajen juntos y busquen la forma de equilibrar las fuerzas de ambos para ganarlo.

19.- Perdona de inmediato y concéntrate en el futuro. Aferrarse a los errores del pasado que tú o ella hayan cometido, es una ancla pesada que siempre detendrá a tu matrimonio. El perdón es libertad.

20.- Siempre elige el amor. En definitiva, éste es el único consejo que necesitas. Si éste es el principio que te guía, nada amenazará la felicidad de tu matrimonio.


Una imagen histórica

4 octubre 2013

El Papa Francisco, ese hombre que nos ha encantado y admirado desde su elección como sumo pontífice de nuestra Iglesia Católica visita la tumba del santo en quien se inspiró para tomar su nombre.

A mi parecer, esta foto es un testimonio riquísimo del encuentro entre dos grandes personajes de la historia de la humanidad.

De San Francisco de Asís ya sabemos y conocemos su legado de santidad y fidelidad a Cristo. En sus tiempos, su presencia en el mundo fue un revulsivo para la misma Iglesia Católica quien se vio transformada por el mero testimonio del primer Franciscano.

De Francisco, el Papa, apenas hemos comenzado a conocer su obra, sin embargo ya empezamos a entender que su presencia en la tierra también será una revolución para la Iglesia.

De ambos se admira el amor por lo sencillo, por la austeridad, por lo pobre. Al estudiarles, uno como católico se siente enormemente comprometido e impulsado a imitarles.

Ambos, tanto Francisco de Asis como el Papa Francisco, nos quieren predicar con el vivo ejemplo que el mejor camino que habremos de tomar los seguidores de Cristo, es el de la humildad, esa virtud que, tomando como base lo simple y lo pequeño, convierte en grandes a quienes la practican.

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