La pregunta más relevante de toda la humanidad…

Me hacía la siguiente pregunta a mi mismo:

“Mi mismo… ¿crees que exista en el mundo una pregunta tan importante para resolver que, de hacerlo, todo cuanto existe en el universo adquiriría un sentido diferente? Es decir ¿Cual es la que considerarías como la cuestión más relevante de todas? Esa que si, llegases a descifrar, todo lo demás terminaría siendo irrelevante…”

Habiéndome sorprendido a mi mismo con la complejidad de dicha reflexión, me puse a meditar sobre ella.

¿Cual podría ser esa única pregunta tan relevante? Es que de existir, me parece que todos los hombres de ciencia, los investigadores, los buscadores y, por ende, prácticamente cualquier ser humano sobre la faz de la tierra se debería de abocar a resolverla prioritariamente.

Cual sería esa pregunta que, de resolverse, todo cuanto hacemos, todo cuanto vemos, todo cuanto somos adquiriría un sentido completamente diferente, o mejor dicho aún, adquiriría o perdería el sentido por completo.

Tras varios días de darle vueltas a esta idea en mi cabeza, llegué a la siguiente conclusión:

La pregunta más relevante es, sin dudarlo…  ¿Dios existe?

Así es, me parece que esta ha sido, en resumen, la gran cuestión a lo largo de todos los siglos de humanidad que hemos acumulado.

Algunos creemos haber encontrado una respuesta afirmativa a esta pregunta y otros lo piensan en sentido contrario, pero sea como sea nuestra postura, me parece que en el corazón de cada hombre, creyente o no, siempre habita un resquicio de incertidumbre que queda sin resolver, y de ahí la relevancia de esa cuestión.

Los creyentes asumimos que tenemos certeza suficiente, más no plena de la existencia de Dios. Los no creyentes, de igual manera, argumentan tener un grado elevado de certeza respecto a la inexistencia de un creador todopoderoso. Pero en ambos casos, dicha certeza no es absoluta.

Por eso, me parece que una respuesta definitiva a la pregunta ¿Dios existe? sería la que eliminaría tal duda latente en ambos corazones y nos uniría en una sola postura, misma que haría que nuestro actuar en el mundo se transformara por completo.

Si Dios existe, y tuviéramos la capacidad de resolver su misterio a prueba de toda duda, los hombres sin excepción, se dirigirían a Él en cada acto,  en cada pensamiento y en cada emoción. No dudaríamos en procurar el bien tal y como Él lo propone con todo esfuerzo, sabiendo que si fallamos en el intento, el Creado estaría ahí para ayudarnos a mejorar. Si las pruebas de Dios fueran irrefutables, los hombres sumirían su compromiso con Él sin miramientos y sin escatimar sus designios.

Presidentes, gobernantes y directores ocuparían cada minuto de su tiempo en llevar a sus gobernados hacia la verdad de Dios. Concluiríamos que, aunque los hombre somos falibles e imperfectos, el destino de la humanidad estaría protegido por la esperanza que Dios siempre nos ha ofrecido y prometido.

 

Pero si resultase que la respuesta a la pregunta de Dios,  fuese en sentido contrario, es decir, que se demostrara la inexistencia de su ser, entonces el mundo se alinearía en forma distinta.Nos habríamos de dar cuenta que como humanidad estamos solos, a la expectativa de lo que se nos ocurra en el momento.

No habría un por qué más grande que el beneficio que como comunidad pudiéramos lograr para nosotros mismos. Las leyes humana serían las normas finales y nuestro deber por apegarse a ellas quedaría supeditado, en gran medida, al miedo que podamos tener de la fuerza pública por obligarnos a hacerlo.

De igual manera, si resultase que Dios nunca existió, entonces entenderíamos que la suerte jugó a favor de los hombres en una escala evolutiva, pero temeríamos que esa misma suerte se terminara en cualquier momento una vez que la naturaleza y sus leyes caóticas y caprichosas así lo provocarán. Seguramente Iglesias y templos serían cambiados por centros de gobierno o museos históricos en memoria de la incredulidad humana. En resumen, la humanidad dependería únicamente de si misma.

Pues bien, así fue mi reflexión.

Toda ella me llevó a considerar la importancia de la posible respuesta que tengamos a la cuestión sobre la existencia de Dios.

Desde luego que yo me incluyo entre quienes tienen la suficiente certeza racional y emocional de que Dios existe, pero también me permitió entender que esta misma certeza puede habitar en sentido contrario en el corazón de muchos otros hombres. Por mi parte, creo y siento que Dios existe, pero aún así, cada día salgo a buscar pruebas que me ayuden a verificar que esto es así.

Me declaro un buscador permanente de la verdad de Dios, pues si Él existe… ¿Que otro asunto podría ser más relevante?

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One Response to La pregunta más relevante de toda la humanidad…

  1. Luis dice:

    Si el existe como biologo-químico, en mis peqeñas experiencias de laboratorio, en una infima célula lo encontre. Yo soy una célula agradecida aquel que me creo, ahora soy conciente. Esa es mi verdad

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