La voluntad de Dios

Ayer me di a la tarea de retomar mi faceta de filósofo callejero y, tras un largo periodo de reflexión, esta meditación fue la que me vino a la mente:

(Espero no confundirlos con mis viajes y desvaríos mentales)

Rezar para seguir la voluntad de Dios es, en un sentido estricto, pedir fuerzas para aceptar pacientemente lo que ya es.

Así, la voluntad de Dios es sinónimo de realidad y por lo tanto, de verdad.

Seguir la voluntad del Creador implica apegarnos a la realidad que se nos presenta día a día. Luchar contra ella, contra lo que ya es, tratando de que esta sea remplazada por lo que quisiéramos que fuera, es ir en contra de lo que Dios quiere.

La realidad es justo la verdad que Dios nos propone. Como son las cosas, es como Dios desea que sean.

Pero aquí vale la pena establecer una diferenciación de términos importante.

Aceptación no es lo mismo que resignación.

Aceptar algo implica conceder, por vía de nuestra inteligencia, que las cosas son como son, y no como quisiéramos que fueran, mientras que resignación significaría que ante la verdad descubierta, desechemos la esperanza de que esta pueda mejorar. Aceptar es  ganar entendiendo la realidad, resignar es perder sufriendo la misma.

Así, es aceptando primeramente la realidad que vivimos, que damos el primer paso para llegar a transformarnos. Somos nosotros los que debemos de transformarnos primero antes de intentar pedir a Dios que nos cambie la realidad.

Una vez más, esta reflexión no quiere en lo absoluto decir que no podemos cambiar nada y que el movimiento y el trabajo creador en aras de construir un mundo mejor es inservible. No, eso no es aceptar la voluntad de Dios.

Pero si intento decir que, según mi experiencia, la esencia del éxito y la excelencia radica justamente en comenzar diagnosticando lo que si tenemos, lo que si podemos y, sobre todo, lo que si somos.

Comenzar cualquier aventura ocupando nuestra energía en lo que no tenemos, lo que no podemos y lo que no somos, es improductivo y desgastante.

Por lo mismo, ante la voluntad de Dios lo que resta por hacer únicamente es aceptarla, no lamentarse y mucho menos encapricharse.

Dios nos dice invariablemente… “Mi voluntad es lo que ya es. Acéptala primero, y de ahí empezamos a movernos hacia nuevos rumbos…”

La realidad es la voluntad de Dios. Realidad, verdad y voluntad de Dios son sinónimo.

 

(Si algún filósofo o teólogo profesional, o cualquiera que, como un servidor, tenga anhelos frustrados de serlo, está leyendo esto, me gustaría escuchar su retroalimentación al respecto)

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One Response to La voluntad de Dios

  1. Luis dice:

    Y que es la verdad? pregunto Pilatos a Jesus; concidero que esto es la filosofia que todos buscamos a lo largo de la vida. y que pocos logran encontrar la verdad. la verdad es Jesus.
    El es la vida eterna alla debemos conducirnos, es la esencia de la vida. lo demas es materia, como lo explico a mis estudiantes debemos evolucionar espirtualmente. este es mi modesto aporte.
    y Yo acepto y por eso reso.
    Att.
    Luis

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