Confiar en Dios

24 junio 2013

A los católicos se nos solicita constantemente que confiemos.

Confía en Dios…
Confía en la Virgen…
Confía en la voluntad del Creador…

Sin embargo, valdría la pena analizar qué exactamente significa esta acción de confiar la cual, dicho sea de paso, pareciera mucho más fácil de decir que de encarnar.

Confiar, desde mi personal punto de vista, significa “creer que puedes“, haciendo énfasis en el “puedes” como forma estricta de decir que “tú puedes”.

Confiar no quiere decir que Dios se hará cargo de tu vida y suerte mientras te sientas a observar cómo esto se lleva a cabo como por arte de magia. No implica que uno deba quitar las manos de su futuro en la espera que Dios meta las suyas.

Más bien, confiar en Dios significa confiar en ti mismo. Confiar en que el Creador, en su infinita sabiduría, te ha dotado ya con todos los recursos necesarios para ser feliz y para lograr la grandeza.

Por eso creo que es más conveniente decir “Confía en Dios, pues Él ya confía en ti…”

Si en verdad crees que eres el hijo de un grandioso y perfecto Dios, entonces también acepta que dentro de ti ya posees los recursos y las herramientas para triunfar.

Dios quiere que seas tú el que triunfe, no Él en tu lugar. Así que confía en que eres una creatura con la fuerza y la inteligencia suficiente para cumplir tu misión en la tierra.

Si confías en Dios, entonces confía en ti.

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