Consejos para la toma de decisiones

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos visto obligados a tomar una decisión difícil. Esto es especialmente así cuando las repercusiones de la misma afectarán a terceros y dicha afectación se vuelve en parte nuestra responsabilidad.

Tener que despedir a un empleado por alguna razón en particular, tener que dar una mala noticia, regañar a un hijo para corregir una acción, son algunos ejemplos de situaciones que nos ponen en aprietos. Nos implican tomar una decisión que sabemos de ante mano producirá dolor en el alma.

Sin embargo, aún a pesar de que muchas de nuestras acciones pueden tener repercusión en la vida de otros, esto no significa que debamos ir por la vida tratando de huir de la toma de decisiones. Decidir es el acto fundamental más relevante en quienes tienen el llamado a dirigir efectivamente sus propias vidas y la de otros.

En este sentido, San Ignacio de Loyola, fundador de la orden religiosa La compañía de Jesús, mejor conocida como los Jesuitas, solía recomendar que para poder discernir correctamente las distintas posibilidades que se nos presentan para tomar una decisión consideremos las siguientes cuestiones:

1) ¿Qué le recomendarías a un tercero decidir en caso de que fueras tú quien tuviera que dar un consejo?

2) ¿Cual sería la decisión que provocará los frutos más permanentes y de mayor impacto en más personas en orden de construir el Reino de Dios en la tierra?

3) Tomando la perspectiva del último minuto de tu vida y habiendo volteado hacia atrás en el tiempo ¿de qué decisión te sentirías más orgulloso en ese momento?

Una decisión siempre tendrá como objetivo crear el bien mayor, más no siempre este se produce de manera inmediata. Por esto mismo, quien decide debe de poner su análisis en las  repercusiones que mayor beneficios crearán en el tiempo futuro en el mayor número de personas.

Corregir enérgicamente a un hijo puede ser doloroso en el corto plazo, más los beneficios de hacerlo se presentarán en el futuro de nuestro ser amado que es, en última instancia lo que deseamos sus padres. Despedir a un empleado por considerarlo necesario para la empresa es una decisión muy dolorosa, pero si tras haber agotado todas las demás opciones aún se considera oportuno hacerlo, entonces se entiende que por esta decisión en particular se está protegiendo el interés de la organización, la cual implica un mayor número de personas.

Jamás será fácil tomar una decisión dolorosa, más en la medida que esta acción produzcan un bien superior al costo que se pagará por ella, deben de ser aceptadas con dignidad y ejecutadas con amor.

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