Ser más descaradamente… ¡Católico!

Se acerca el cambio de un nuevo año y como es costumbre ya empezamos sentirnos nostálgicos por lo que sucedió en el tiempo pasado y esperanzados de lo que sucederá en el tiempo futuro.

En lo personal hay una reflexión que me ha estado dando muchas vueltas en la cabeza de manera insistente. Tiene que ver con un análisis que he realizado sobre mis resultados pasados de cara a poder enfocarme mejor en lo que quisiera lograr en mi porvenir.

Haciendo el ejercicio de repasar diversos proyectos en los que he sido invitado a participar y otros que de manera individual he emprendido me he encontrado con cosas interesantes. Dichos proyectos han tenido que ver con distintos ámbitos como son la docencia, la dirección de equipos de trabajo, la academia y el estudio, la creación de  nuevos productos, las finanzas, en fin… me parece que Dios me ha dado la oportunidad de colaborar con Él desde distintas perspectivas profesionales.

Los resultados que he obtenido en estas actividades han sido igualmente variados.

Por ejemplo, me siento muy contento de haber recibido un premio a la excelencia en docencia  cuando tuve la oportunidad de impartir clases en la universidad. También me siento feliz de haberme iniciado como conferencista (actividad que me apasiona a más no poder) en distintos foros. Y que decir de mi vida matrimonial, en donde no puedo más que sentirme bendecido por Dios quien me ha dado las herramientas para perseverar y crear amor constantemente. Cuando evoco esas situaciones me alegro de sobremanera.

Pero también recuerdo fracasos importantes como podrían ser la gran cantidad de ideas y proyectos que inicié y jamás terminé, o la vez en que trabajando para cierta institución me asignaron una meta importante y no pude conseguirla, lo que derivó en mi remoción del puesto. Si, recuerdo que fue muy duro. Tras dicha crisis, recuerdo que caí en cierta depresión y me vi obligado a replantear muchas ideas sobre mi futuro profesional.

Pero haciendo justo este recuento de éxitos y fracasos es que se me presenta una cuestión que he tratado de resolver con terquedad desde hace mucho tiempo en mi vida: ¿Para que soy bueno? ¿Cual es ese tema en el que me debería de enfocar para dar los mejores resultados posibles en el mundo? ¿Cual debería ser el estandarte que englobará mi causa profesional? ¿A que debo de dedicarme esmeradamente?

Después de muchos años de darle vueltas y vueltas a estas preguntas, llega a mi mente una respuesta que, sin bien podría sonar simple, para mi lo resuelve todo.

Sin excepción, después de todos mis éxitos y fracasos profesionales, siempre termino haciendo lo mismo en el mismo lugar: sentado en una capilla dialogando con Dios. Esa es la actividad que me ayuda a cerrar y replantear todo lo que me sucede en la vida. Es como si después de cada intento, con independencia del resultado que obtenga, Dios me llamara a estar con Él para recordarme que solo una cosa tiene sentido: Él.

Así, hoy me queda mucho más claro que mi gran fortaleza profesional es mi fe y a lo que debo de enfocar todos mis esfuerzos es a fortalecer la fe de los demás.

Pareciera que el ser católico es lo que más disfruto de mi vida y lo que más resultados me ha dado desde siempre. Para muestra bastará ver los resultados que este blog han generado desde que lo inicié. Más de 600 publicaciones y cerca de 30,000 visitas mensuales tienen que significar algo importante para Dios.

Así que mi gran reflexión de año nuevo tiene que ver con lo que quiero hacer en mi futuro.

Ya Dios me dio el talento para enseñar, para hablar en público, para escribir y sobre todo para motivar. Pues bien, ahora emplearé todos estos recursos para hacerlo todavía más a favor de la Iglesia Católica.

Si, eso es, mi propósito es lograr ser, en lo profesional,… ¡mucho más descaradamente católico!

Hola, soy José Luis Damián y son Católico de Profesión.

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One Response to Ser más descaradamente… ¡Católico!

  1. Blanca dice:

    Adelante, José Luis. Has escogido la mejor profesión: ser un católico genuino que nos motiva a reflexionar y a acercarnos más a Dios. Te deseo muchas bendiciones y éxito en tu vida religiosa, profesional y personal. Que Dios te bendiga. Feliz Año 2013.

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