Conferencia…

15 noviembre 2012

Hoy tendré una nueva oportunidad para hablar ante un público de jóvenes y sus papás. Una importante universidad de mi país me ha pedido que le ayude en un foro que están organizando.

¡Dios, cómo me apasiona hacerlo!

Sin importar de que se trate el tema que se ofrezca por medio de mi oratoria, siempre sentiré que cada conferencia es una nueva posibilidad de permitir que Jesús hable a través de un servidor.

Les pido sus oraciones para que Cristo pueda tocar muchos corazones por la vía de mi voz.

¡Probando uno… dos… tres…!

 

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Leyendo a Juan Pablo II

15 noviembre 2012

Ayer me puse a leer un poco algunas transcripciones de los primeros discursos de Juan Pablo II.

Recordemos que él fue electo pontífice en 1978 y hoy, casi 35 años después, los católicos podemos decir que su papado fue una de las mayores bendiciones que hemos tenido en los último siglos.

Aquel 16 de octubre de 1978 yo aún no pisaba este mundo (nací un año después), más me hubiera encantado poder haber vivido en carne propia aquel momento en que Karol Wojtyla se asomó por primera vez por el balcón central de la Basílica de San Pedro en Roma y escuchar de su propia voz las siguientes palabras como nuevo obispo de Roma:

“¡Alabado sea Jesucristo!

Queridísimos hermanos y hermanas:

Todos estamos apenados todavía por la muerte de nuestro amadísimo Papa Juan Pablo I. Y he aquí que los Eminentísimos Cardenales han designado un nuevo Obispo de Roma. Lo han llamado de un país lejano…, lejano pero muy cercano siempre por la comunión en la fe y tradición cristiana.

He sentido miedo al recibir esta designación, pero lo he hecho con espíritu de obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.

No sé si podré explicarme bien en vuestra… nuestra lengua italiana; si me equivoco, me corregiréis.

Y así me presento a todos vosotros para confesar nuestra fe común, nuestra esperanza y nuestra confianza en la Madre de Cristo y de la Iglesia; y también para comenzar de nuevo el camino de la historia y de la Iglesia, con la ayuda de Dios y con la ayuda de los hombres.”

 

Me resulta especialmente humano y estremecedor leer la frase “He sentido miedo al recibir esta designación…”  

¿Se pueden imaginar?

Quien ha sido considerado como uno de los predicadores más efectivos e impactantes de la historia de la Iglesia Católica empezó su labor máxima diciendo.. “Tuve miedo”.

Leer eso definitivamente hizo que Juan Pablo II se acercara más a mi corazón, pues yo soy un miedoso de lo peor.

Dudo, cavilo y me detengo todo el tiempo pues soy un débil y simple ser humano.

Pero siguiendo analizando las primeras palabras de Juan Pablo II encontramos lo que él optó por hacer ante dicha crisis emocional.

“…obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.”

¡Ya está! Punto. Ese es el camino del éxito.

Las personas cercanas al difunto Papa comentan que en su cuarto, en el mueble que se encontraba junto a su cama, solo se podían ver dos objetos de manera permanente. Un crucifijo y una imagen de la Virgen María de Guadalupe. Juan Pablo II lo dijo en serio, ellos habrían de ayudarle a mitigar sus miedos y dudas durante su camino pastoral.

En Cristo y en María podemos depositar nuestros miedos, nuestras angustias, nuestros problemas, nuestras penas.

¿Se pueden imaginar al cardenal Wojtyla sintiendo pánico por su nueva designación como líder de la Iglesia? Recibir la confianza del colegio cardenalicio para asumir esta posición seguro que debe ser algo sumamente impactante, más con Jesús y María de tu lado… ¡Nada es pesado!


Dilo con orgullo

14 noviembre 2012


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