Se me enchina la piel…

30 junio 2012

Cada vez que veo este tipo de imágenes siento que el alma se me mueve profundamente.

Esta foto refleja la humildad y la entrega total de los nuevos soldados al Rey de reyes.

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¡No tengan miedo!

23 junio 2012

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Nadie como tú…

21 junio 2012

Aquí una reflexión corta que me parece tiene mucho, muchísimo, fondo:

“Jamás ha existido, ni jamás volverá a existir en la historia de todo el universo, alguien como tú… Eres una pieza única, especial, singular, inequívoca e irrepetible en el conjunto eterno de la historia del tiempo.”

Es crucial que lo entendamos a cabalidad…

¡Dios se tomó todo el tiempo del mundo para crearte especialmente a ti, así tal y como eres!
(y jamás te volverá a repetir)


Comunidad

20 junio 2012

En el catolicismo  ha estado muy arraigado desde sus orígenes el concepto de “comunidad”, entendiéndola como una agrupación de personas que siguen un mismo fin.

Así, por ejemplo, en las sagradas escrituras se escucha constantemente que los primeros cristianos se reunían para conformar la primer comunidad de seguidores de Cristo.  Haciéndolo, los apóstoles se aseguraban de velar y cuidar para que las enseñanzas del Maestro se vivieran de acuerdo a su voluntad y ejemplo.

Hoy en día, es común encontrar que nuestros sacerdotes, miembros de algúna congregación o no, suelen vivir en comunidades ya que, al igual que en la idea original de los primeros cristianos, los pastores de nuestra iglesia procuran por medio de esta apoyarse mutuamente en el camino de su santidad. Vivir en comunidad les permite acompañarse.

Y es que no existe una mejor manera de poder vivir el catolicismo que perteneciendo a alguna de las cientos de miles de agrupaciones que alrededor del mundo se conforman de distintas maneras para vivir en grupo la fe.

Yo personalmente lo he experimentado. Siempre he pertenecido a grupos laicos que se reúnen para meditar, rezar y estudiar sobre la fe. En grupos juveniles me formé y en otros similares (ya no tan jóvenes) me he mantenido perseverante.

Sin embargo, cuando por alguna razón (laboral o profesional), me he tenido que desvincular o separar de estos grupos… ¡Me ha costado enormidades mantener el ritmo!

¡No me dejaran mentir! Vivir la fe católica de manera individual y solitaria es una labor complicada y compleja, pues los seres humanos solemos ser bastante malos a la hora de auto imponernos disciplina y altas exigencias. Por cuando formamos parte de un grupo, solemos comprometernos más fácilmente con las reglas implícitas o explícitas que en este se construyen, pues el compromiso que se adquiere con los integrantes del mismo te “obliga” a ser coherente en tu actuar.

Además, lo más hermoso de vivir la fe dentro de una comunidad es percatarse de que el camino que se recorre no se hace solo, sino que muchas otras personas también lo viven contigo (Se caen y se levantan al igual que tú).

Es por eso que recomiendo ampliamente que busquen incorporarse a alguna comunidad católica para fortalecer su vivencia espiritual. Existen cientos de ellas, dentro de las misma parroquias o fuera de ellas, en escuelas, instituciones o incluso en cientos de empresas que les permiten a sus colaboradores reunirse para crecer espiritualmente.

Encontrar y ser parte de un grupo que piensa, habla y vive los mismos valores que tú es fundamental para ser perseverante en la búsqueda de la santidad.


Reflexión

19 junio 2012

En las redes sociales me ha llegado la siguiente reflexión que me gustaría compartirles…

Un antiguo indio Cheroke dijo a su nieto: “Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es malvado. Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentoras y el ego. El otro es benévolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad…” El niño pensó un poco y luego preguntó: “Abuelo…¿y qué lobo gana?” a lo que el anciano contesto: “El que alimentas más”


Sentir…

7 junio 2012

Las nuevas corrientes espirituales como el “New Age” y otras pseudo religiones “Alternativas” parecen tener algo en común que me llama la atención. Todas basan su propuesta ideológica en el “sentir”. Es decir que, a ojos de quienes pertenecen a estos movimientos, la perfección del hombre se da cuando este logra una sensación de “paz” y “armonía” interior.

Como tal, me gustan los valores “paz” y “armonía”, pero no creo que el lograr “sentirlos” sea el objetivo último del ser humano.

Ejercicios como “meditar”, “relajarse”, “orar”, pueden traer un profundo sentimiento de paz y armonía para quien los practica de manera regular, sin embargo, por muy profunda y constante que sea esta sensación de “estabilidad emocional”  no me parece que por el mero hecho de sentirlo, se haya logrado un objetivo trascendental valioso.

Personalmente practico varias de estas actividades, pero jamás con la idea de llegar a Dios en ellas. Lo hago por un tema de salud y claridad mental, pero hasta ahí. Meditar me ayuda a enfocar mi mente en aspectos relevantes de mi vida personal, profesional y espiritual. Pero, repito, la sensación de tranquilidad y paz que pueda yo sentir al efectuar estas actividades, no son el fin último del las mismas.

Es más, me atrevo a decir que ir en pos de Jesucristo no precisamente nos acarreará muy buenos sentimientos y emociones. Quienes lo hacemos, nos vemos constantemente juzgados, molestados y hasta criticados por quienes no comulgan con nuestras posturas. El mismo Cristo alcanzó la gloria a través del esfuerzo y el sufrimiento que le llevó a morir en una cruz… ¡No por medio de la meditación!

Escribo todo esto, pues para muchas personas podría resultar seductora la idea de adherirse a cierta creencia o corriente espiritual por el mero hecho de que en dicha propuesta se le ayuda a uno a sentirse bien con paz y tranquilidad. Y del mismo modo, lamentablemente muchas personas se alejan de la Iglesia Católica por resultar esta incómoda y poco “sensual”.

Recordemos que el camino a la santidad está repleto de mucho esfuerzo y dolor. Así que si deciden optar por la vía de nuestra Iglesia no les puedo augurar mucha calma y tranquilidad que digamos, pero si enormes resultados al final del camino.


Pian, pianito…

2 junio 2012

En México es muy común escuchar la expresión “Pian, pianito…”. Esta hace referencia a la necesidad de avanzar en pos de nuestros objetivos andando con pasos pequeños pero constantes o como suele decir mi papá “Lento pero sin pausa”.

En este sentido, desde hace un par de meses WordPress.com, la plataforma sobre la que está montado este blog, ha adoptado un reporte para nosotros, sus usuarios blogueros,  basado en este sistema.

Cuando uno publica algo en alguno de sus blogs, inmediatamente después de hacerlo, WordPress te informa el número de entradas que llevas publicadas en total en dicho blog. Sin embargo lo más interesante es que, además, te informa cuantas entradas te faltan para alcanzar la siguiente meta que el mismo sistema te propone.

En mi caso, por ejemplo, en este blog, Diario de un Católico, llevo publicadas un total de 546 entradas desde que lo inicié hace ya más de tres años, y cada vez que publico un nuevo “post” WordPress me informa el nuevo número (con esta entrada serán ya 547), pero también me dice cuantas me faltan para alcanzar la meta que el sistema me propone, la cual usualmente equivale a redondear el número hacia la alza…

Así, una vez que publique esta entrada, WordPress me informará que estoy a tan solo tres entradas de alcanzar la meta de 550 y una vez que alcance ese número el sistema me felicitará por haber tenido un nuevo logro. Habiendo hecho esto, el sistema seguramente procederá a proponerme una nueva meta, que seguramente será llegar a 555 o 560. Y así sucesivamente se va avanzando.

Bueno, pues exactamente así es como yo creo que se llega al cielo… “Pian, pinito..” Construyendo la gran victoria ganando pequeñas batallas diarias.

Esto refuerza la idea que planteé en la publicación pasada cuando escribí que al cielo se llega no por el camino de la perfección sino por el de la perseverancia.

Siempre que un nuevo bloguero aparece en la red y contacta a un servidor para pedirme un consejo sobre cómo lograr la eficacia de su nuevo emprendimiento, le asesoro invariablemente de la misma manera: “Sé perseverante… simplemente escribe, publica y vuelve a escribir y publicar… el flujo de personas llegará solo conforme tú mismo vayas aprendiendo y mejorando sobre la marcha”.

¿Un consejo para llegar al cielo?

Ama…todos los días. No lo harás perfectamente bien en cada instante, pero sigue intentando. La tranquilidad del alma irá llegando conforme vayas aprendiendo cómo amar mejor y más efectivamente.

¡Nos vemos en el cielo!


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