Jesús, Business Coach (Lección 3)

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Siguiendo con nuestras reflexiones sobre temas empresariales desde la perspectiva católica, me gustaría recuperar, en esta ocasión, un tema que en anteriores ocasiones ya he abordado: El liderazgo.

Prácticamente todos los que estudiamos temas de negocios coincidimos que el liderazgo es una variable fundamental en la construcción de cualquier emprendimiento. Una empresa es tan buena y efectiva como lo son sus líderes y por sobre todos, el de su gran líder, el Director General.

Las organizaciones que perduran en el tiempo, en gran medida lo hacen gracias a los fundamentos que los líderes de las mismas construyen de muy diversas formas a lo largo de su posibilidad de influencia en la misma.

Cientos de casos se pueden estudiar en donde empresas a punto de desaparecer y quebrar son retomadas por nuevos liderazgos que logran revertir y resurgir airosamente dichas compañías.

Conozco de primera mano un par de casos en que la junta directiva de ciertas empresas encomendaron a sus nuevos directores la misión de coordinar el cierre o venta de las mismas, pues las consideraban negocios en picada. Sin embargo, los nuevos líderes nombrados, detectando un potencial nuevo e innovador, replantearon la encomienda recibida de vender el negocio y lograron redireccionarlo hacia un nuevo rumbo de éxito y rentabilidad.

¿Cómo lo hicieron? Simplemente liderando el nuevo rumbo.

Sin embargo, los líderes empresariales no solo aparecen cuando hay que salvar a las organizaciones de crisis o debacles. También aparecen fundando, organizando y creciendo organizaciones exitosas desde el inicio.

Así pues, el liderazgo siempre acaba siendo la explicación última de por qué unas organizaciones son exitosas y otras no. Por eso se invierten grandes presupuestos en tratar de formar a los líderes que habrán de guiar el rumbo de las compañías que los contratan.

Y bueno… pues si de liderazgo queremos aprender, qué mejor caso de estudio que el del líder por excelencia de todos los tiempos: Jesús de Nazaret.

¿Por qué me atrevo a promulgar dicha afirmación tan heróica sobre el liderazgo de Jesús? Por los resultados vistos y corroborados en una organización que ha perdurado por más de dos mil años.

La Iglesia Católica (la empresa que Él mismo fundó) es la prueba más grande del liderazgo magnánimo de Jesús.

Y ahora nos preguntamos…

¿Que puede aprender el líder de una empresa contemporánea del “ser” y “hacer” de un lider que vivió hace dos mil años y creó una de las organizaciones más sólidas de la historia?

A continuación me permito transcribir una publicación que previamente realicé justo sobre este tema y que me parece oportuno volver a recuperar para profundizar sobre el tema del liderazgo.

– – – – –

Alto!!!!! No más libros, seminarios y definiciones de liderazgo!!!!

Ya estamos hasta el copete de esta palabrita por la que las organizaciones del mundo están dispuestas a pagar millones. Todos creen tener la respuesta última para convertirte en un gran líder… Todos lo prometen pero nadie lo logra. ¿Que pasa? ¿Por qué se ha vuelto tan simplón y recurrente este tema?

Durante toda mi vida profesional y académica no he estado exento de ser bombardeado una y otra vez con discursos de expertos, libros, películas, artículos, reportajes, slides de power point, seminarios y todo lo que se pueda tratar de enseñar sobre el tema del liderazgo.

¡Ya no más por favor!

Me veo en la necesidad pues, de hacer un corte de caja de todo lo escuchado y aprendido al respecto, para tratar de resumir o sintetizar en una manera simple y sencilla lo que para mi es un líder.

Para hacerlo, voy a recurrir a dar la definición más concreta y contundente a la que he logrado llegar a lo largo de varios años de estar inmerso en el estudio de este tema.

Un líder es aquel que:

Propone una visión, inspira con el ejemplo y… ¡se va!

Punto.

(A ver…. a ver… a ver José Luis, ¿Explica un poco más eso de que se va? ¿Cómo de que el líder se va?)

Si, miren…

No le busquemos demasiada complicación al tema… es así de simple. Parte fundamental del líder es entender que este, en algún momento, se tiene que ir.

Primero, un líder es aquel que propone una visión, es decir, nos ofrece un destino posible y deseable (nos muestra el bien y la verdad deseables). Puede ser un destino que no hayamos visto antes o uno que, con el tiempo, se fue escondiendo en las penumbras. Así, el líder llega y nos dice… ”¡Es para allá!”

Luego, no conformándose con señalarnos hacia donde debemos de ir, se pone en marcha él mismo en esa dirección. Contra viento y marea nos demuestra que el rumbo que nos propuso es el correcto, no con palabras, sino con hechos. Él mismo es el primero en andar en esa dirección y nos dice… “¡Síganme!”

Pero llega un momento que el líder se tienen que ir. (Fíjense como lo dije: “se tiene” que ir)

(¿Pero por qué?)

Por que esa es la clave (la cuña que aprieta y consolida la obra definitivamente) del verdadero liderazgo…

Si un líder no se hace a un lado del camino en un determinado punto, no permite que nadie más tome su lugar, o lo que es lo mismo, bloquea el paso.

En cambio, si el líder desde el primer día está consciente que tarde o temprano se tiene que hacer a un lado… ¿Cómo creen que actuará en consecuencia?

¡Exacto!

Cómo un maestro.

Un maestro, paradójicamente, es aquel que te ayuda a que cada vez necesites menos de él. Pues, como te enseña, llega un momento en que ya puedes ir por el camino tú solo”

El mejor líder no es el que te lleva, es el que te enseña a llegar por ti mismo. Por eso es necesario que se vaya, que se haga a un lado, que llegado un punto te deje solo, pues haciéndolo, te está dando la oportunidad de que ahora tú seas el nuevo líder. Te está regalando a ti, su antiguo seguidor, el destino prometido. Te demuestra que te ama.

Un líder que llega al destino solo, puede ser muy inspirador, pero uno que te enseña a llegar, es transformador y ese es el más grande de todos…

¿Ejemplos de todo esto?

Cuando uno pregunta por nombres de líderes de la historia, siempre resultan mencionados los mismos personajes de siempre: Gandhi, Martín Luter King, Jesucristo, John F. Kenedy….

¿Por qué ellos y no otros son los que siempre se mencionan? Muy sencillo… todos fueron asesinados por su causa.

Todos se hicieron a un lado (o los hicieron a la fuerza). Pero, como ya mencioné, lo que sus agresores nunca supieron era que, al matarlos, estaban apuntalando la parte más importante de su liderazgo: el tener que hacerse a un lado.

Su partida fue la cuña que apuntaló su causa, la que la consolidó. La que demostró que el mensaje era más importante que el mensajero.

Un líder que se prepara para irse desde el inicio de su labor, se preocupará por que sus seguidores puedan proseguir la causa, aun cuando él no esté. ”¡No dependan de mi!” pareciera que es su indicación.

Por el otro lado, si un líder se rehusa a retirarse y siempre quiere ser el portador del estandarte de lucha, corre el riesgo de que su causa se vuelva un capricho, y este, no motiva a muchos que digamos.

Así que les repito mi definición de líder:

“Es el que propone una visión, inspira con el ejemplo y luego, forzosamente, se hace a un lado”

¿Ahora entienden por que Jesús tuvo que morir?

– – – – –

Nota: Me encanta que en la historia de la salvación de la humanidad cada detalle, cada sueso y cada hecho del liderazgo de Jesús tiene un sentido perfecto.

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