Jesús, Business Coach (lección 1)

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Después de haber estudiado varias definiciones sobre lo que significa “empresa“, llego a concluir que esta, la expuesta por Juan Pablo II en su encíclica Centesimus Annus, es, por mucho, la más acertada y rica en contenido:

“…la empresa es ante todo una comunidad de personas libres y responsables que se asocian para llevar a cabo una obra común, dentro de la cual trabajan, aportan recursos, se desarrollan en su humanidad y contribuyen eficazmente a la producción de bienes y servicios.”

En este mismo sentido Juan Pablo II reforzaba dicha definición argumentando que…

“…la empresa no puede considerarse únicamente como una sociedad de capitales, sino que es, al mismo tiempo, una sociedad de personas.”

Si, he encontrado otras definiciones que también podrían explicar bastante bien lo que es una empresa, pero pocas como esta nos proponen con tanta claridad lo que en última instancia es una organización.

Antes que entremos a hablar de la empresa como fuente de recursos económicos, como generadora de productos, como constructora de bienestar social, como patromonio y fuente de riqueza personal y familiar, debemos de centrarnos en el concepto justamente expuesto en la anterior definición de “comunidad de personas”.

Y es que es justamente este entender a la empresa primeramente como una “comunidad” lo que la hace especialmente valiosa.

Ya bien explicaba Maslow en su famosa “pirámide de las necesidades humanas” que una de las apetencias más importantes en el ser humano es su deseo por pertenecer y ser aceptado en una comunidad. Es naturaleza humana que este deseo de pertenencia se presente en cada hombre que pisa este planeta. Somos seres sociales por definición.

La empresa, pues, es una gran proveedora de satisfactores de esta necesidad natural. Al ser un lugar (no necesariamente físico) en donde convergen almas libres, la empresa se convierte en una creación naturalmente ética y deseable en la sociedad.

Por lo mismo, mi primer gran conclusión empresarial al estudiar la doctrina social de la Iglesia es que la Empresa, como facilitadora de la comunión humana, es una invensión esencialmente buena y que merece ser promovida para el desarrollo humano y social.

Ahora, centrándonos en el resto de la definición que nos propone Juan Pablo II en Centesimus Annus, encontramos que la empresa es una comnidad de personas “libres y responsables” lo que implica forzosamente hablar de la dignificación de la persona en su más alta escencia.

La empresa es esa comunidad en donde las personas que partician de ella, deben de poder ejercer plenamente el ejercicio de su libertad responsable, entendiendo que ambos términos son mutuamente incluyentes. En resúmen, decir libertad responsable significa decir “libertad correctamente ejercida”.

Como en ningún otro lugar, después de la propia familia, la empresa representa el mejor campo de aprendizaje y formación de la voluntad, esa fantástica cualidad humana que nos hace radicalmente diferentes de las otra especie animales. Es la voluntad y su desarrollo para el correcto uso de la libertad lo que “humaniza” al hombre.

Así, la empresa como centro de toma de decisiones que es, puede aportar enormemente en la forja de la voluntad rectora de dicha libertad responsable.

Tomando la esencia de la riquísima definiciónnde Juan Pablo II sobre el ser empresa, llegamos a la conclusión que la empresa es éticamente deseable y favorable para el crecimiento y el desarrollo humano.

La Iglesia, por dicha razón, no puede hacer otra cosa más que promover el ánimo empresarial en las sociedades en las que puede influir. De ahí deriba la férrea lucha que nuestro anteriro Papa emprendió contra en comunismo y su ideología anti empresarial.

Continuando con la mencionada definición, ahora leemos que la empresa tiene como objetivo alinear las volntades de dicha comnidad de personas hacia un “bien común. Esto igualmente es fundamental dado que este concepto, el de bien común, es probablemente el pilar de toda esteuctura social.

Dado que el bien común es el mayor de todos los bienes sociales, este debe de ser buscado y logrado por todos y cada uno de los individuos que conforman dicha sociedad. Nuevamente, la empresa es un campo perfecto para dicha búsqueda ética y deseable.

La empresa como comunidad, debería lograr mejor que cualquier otra institución esta alineación de voluntades hacia un fin común, uno en donde los intereses individuales de cada participante de dicha comunidad se sublevan al interés del grupo per se.

El último aspecto de la definición de empresa sobre la que profundamente hemos venido elaborando nuestros argumentos, es lo relacionado con la ide de empresa como fuente de desarrollo de la propia humanidad.

Esto bien podríamos decir que, en sí, engloba todas las demás afirmaciones propuestas. La empresa es esa comunidad a donde los seres humanos acudimos para desarrollarnos en lo que nos corresponde: nuestra propia humanidad.

Asi, la empresa es ese instrumento que, bien estructurado, nos permitirá “ser mejores seres”. Ese, después de todo, es nuestra vocación universal. El mismo Juan Pablo II nos invitaba a “ser lo que debemos ser”. La empresa nos ayuda a lograrlo. En la propia exigencia que implica el trabajo cotidiano y la labor profesioal, el ser humano se perfecciona, se vuelve mejor.

La empres como fuente de creación de valor es el mejor lugar para hacer valer nuestra propia valía humana. Solo el ser humano es capaz de crear valor pues es el único ser que, creado por Dios, es valioso en sí mismo.Así, el poder creativo que le requiere su trabajo al ser humano en la empresa, es una extensión del poder creador de Dios. Es Dios quien le promueve a hacerse dueño del mundo terrenal y la empresa es medio para este fin.

Es basto lo que podríamos seguir construyendo a partir de esta aportación de Juan Pablo II a la definición empresarial, como basto es lo que la misma Doctrina Social de la Iglesia nos aporta en la materia. Esto solo es una muestra de la gran riqueza que la madre Iglesia nos puede aportar en formación empresarial.

Por lo mismo, la Iglesia y su fundador Jesucristo, deberían en verdad ser tomados como referencia para la promoción y la formación de emprendedores en todo el mundo.

Recomiendo, en verdad, la lectura pausada y consciente de estas dos encíclicas que pueden ser consideradas como base de la postura de nuestra Iglesia al respecto de estos tópicos.

Rerum Novarum (escrita por el Papa León XIII en 1891 justo cuando las empresas en el mundo comenzaban a surgir a raiz de la incipiente revolución industrial)

Centesimus Annus (escrita por el Papa Juan Pablo II con motivo del centécimo aniversario de la encíclica Rerum Novarum)

Ambos documentos son un compendio fundamental y de gran riqueza de enseñanzas sobre el quehacer empresarial en el mundo.

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One Response to Jesús, Business Coach (lección 1)

  1. Nubia dice:

    Agradezco a dios la bendición de tener este blog. Quiero felicitarte por este sitio. Me acerqué a este en un momento de conversión al preparar mi confesión. Me acerco cada vez que me siento confundida y siempre encuentro el consuelo y aliento necesario. Felicidades por ser un activo y valiente católico. Eres prueba de que los católicos no somos ignorantes o estamos manipulados. Me encantaría que pudieras reflexionar sobre las palabras de nuestro santo padre en su visita a nuestro país. Otra vez agradezco el tiempo q te tomas para tu blog

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