Una reflexión para tener en cuenta…

27 abril 2012

Cuentan que alguna vez un periodista le preguntó a una pareja de ancianos que festejaban 65 años de casados:

“¿Cómo le han hecho para perdurar tanto en su matrimonio? En estos tiempos no se encuentran casos así.”

La mujer, quien ya reflejaba el tiempo vivido en su rostro, le respondió con voz firme:

“Mi esposo y yo nacimos en una época en donde si algo se rompía, se arreglaba y no se desechaba inmediatamente…”


Jesús, Business Coach (Lección 5)

24 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Formación.

Creo en un solo tipo de líder. El que forma gente.

Ya lo decía Jack Welch, ex CEO de General Electric, y quien fuera considerado por la revisa Time como el CEO más relevante del pasado siglo XX (que fuerte se oyó eso último de …”pasado sigloXX” ¿no lo creen?)

“La dirección de empresas no es ciencia espacial, no es nada del otro mundo. Todo se reduce a una sola variable… Tener gente talentosa”

Y todo director de empresa lo ha escuchado hasta el cansancio. Si, ya se que la gente es la que hace la diferencia. Si… pero ¿Cómo?.

Al final de una conferencia que dictaba sobre este tema, se me acercó quien aparentaba ser un empresario y me dijo:

“Trabajar con jóvenes me resulta un gran problema… todos son faltos de valores. Me hacen trampas, me sacan cheques, se roban cosas… por favor dime… ¿Qué porcentaje de nuestra juventud en verdad está carente de valores?”

Un poco sorprendido por el cuestionamiento tan radical de mi interlocutor le contesté:

“Los valores jamás dejan de existir. El problema no es, como se nos a dicho muchas veces, que las personas no tengan valores, sino la jerarquía que se tiene de los mismos… Y es papel del director de la empresa definir y procurar que dicha jerarquía se cumpla”

Por eso debemos diferenciar los términos “Formar” y “Capacitar”.

Capacitar implica simplemente enseñar técnicas y habilidades que permiten que el alumnos pueda desempeñar una determinada labor. El éxito de dicha capacitación suele ser el resultado de explicar y practicar el objeto que se desee enseñar.

Formar, por otro lado, no es un tema de proveer información o conocimientos técnicos, es más bien una inducción de comportamientos deseados. Y esto, a diferencia de la capacitación, se logra solamente por una vía… el comportamiento mismo de quien trata de enseñar.

No quiero con esto decir que si en tu empresa alguien te roba significa que esto es el resultado de que tu robes también. Más bien lo que trato de hacer entender, es que tu reacción a dicho comportamiento será en sí misma una enseñanza que provocará reacciones positivas o negativas en quienes te siguen.

Déjenme acudir a nuestro Business Coach por excelencia para ejemplificar lo que les expongo:

Recuerdan el pasaje del evangelio en que Jesús se ve ante la necesidad de decidir y actuar ante un pecado de alguien más. ¡Exacto! Se trata del pasaje de la mujer adúltera.(Jn, 8,1-11)

En este pasaje Jesús es cuestionado por un grupo de escribas y fariseos que le presentan a una mujer que ha sido descubierta en adulterio, pecado que estaba castigado con la pena de muerte por la ley judía. Como tal el castigo que debería de merecer es ser lapidada en el instante.

Los fariseos le piden a Jesús que decida qué hacer con la mujer… Si Jesús les pide que la dejen libre, entonces habrá faltado a la ley judía y como tal será el quien deba ser castigado y si opta por hacerla merecedora de la pena estipulada, Jesús habrá promovido un asesinato (legal pero no correcto)… ¿Que hacer? ¿Cómo juzgar un acto moral?

A todas luces, el comportamiento de Jesús ante esta situación es más que magistral y formativo.

Las palabras del Maestro en dicho momento son épicas y quedan como testimonio de quien pretende formar en su actuar mismo.

“…el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”

¡Espectacular!

En ese momento las piedras que se encontraban en las manos de los acusadores listas para ser arrojadas contra mujer, empezaron a caer por su propio peso al piso. Atónitos por la repuesta recibida, los fariseos supieron de inmediato que la decisión de Jesús había sido tomada…

” Nadie te ha condenado… yo tampoco que condeno”…

Quienes decidieron no ejercer la ley fueron los acusadores no Jesús.

Quien tiene autoridad moral puede gobernar al libre albedrío, pues sus actos serán regulados por la ley del Creador, no de los hombres.

La decisión de Jesús, la opción que él tomo no pretendió solamente salvar la vida de la mujer acusada, sino también generar reflexión en quienes esperaban de él una posición determinada.

Yo estoy seguro que después de dicho evento, los fariseos y los escribas regresaron a sus casas conmovidos y… formados. Alguien les había enseñado cómo actuar de ahora en adelante. Lo hizo sin grandes teorías, ni sin muchas explicaciones… tan solo actuó.

Esto es lo que los grandes líderes pueden aprender de Jesús. Que la formación de su gente se hace actuando…

Si ante un acto incorrecto decides castigar, toma en cuenta que dicho castigo deberá ser formativo tanto para la persona que erró como para los que están esperando saber cómo será medida dicho comportamiento de ahora en adelante.


El mejor trabajo del mundo…

23 abril 2012

Lo reconozco… ¡Las lágrimas se me brotaron cual niño chiquito!

Apenas corría la mitad de este video y mis ojos ya estaban bañados de agua salina y mi respirar asimilaba al de mi hija más pequeña cundo suspira angustiosamente por algo.

Ojalá y las mujeres del mundo en verdad entiendan que son el pilar de nuestra sociedad y como tal la vocación maternal a la que están llamadas es la más importante de todas.

Ningúna meta, ningún logro, ni nada de nada será más importante que esta labor.

Muchos podrán jactarse de construir grandes emporios económicos, otros podrán presumir de haber gobernado excelsamente una nación, habrá quienes presuman su capacidad de liderazgo en distintos equipos de trabajo, pero nadie, jamás, podrá superar el logro de una madre que construye a un gran ser humano.

¿También lloraron como yo?


Jesús, Business Coach (lección 4)

21 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Hace un par de días me pidieron que dictara una conferencia ante un grupo de colaboradores de una empresa.

Dicha conferencia llevaba como título “Rentabilidad y Valores”.

¿Pero cómo? ¿En verdad son compatibles la rentabilidad y los valores? ¿Que acaso no hay que ser corrupto y deshonesto para poder ganar dinero?

A continuación un pequeño extracto de lo que me permití exponer en dicha conferencia.

– El objetivo de toda organización no es la rentabilidad per se. La meta última que toda empresa tiene es la de perdurar en el tiempo. Desde luego la rentabilidad económica es una condición más que imprescindible para lograr esto… más no la única.

– Si estudiamos las empresas que han logrado esa meta es decir, perdurar en el tiempo, encontraremos que no todo el tiempo la rentabilidad fue máxima y óptima. Muchas de ellas incluso han tenido épocas de terribles crisis financieras. Aun así hoy siguen vivas.

– Jim Collins en su libro “Empresas que perduran” muestra su estudio de 18 empresas que han perdurado por lo menos 50 años  y que además, son altamente reconocidas en el mundo: Walt Disney, 3M, Marriot, Phillip Morris, Hewlet Packard, Sony, American Express, Merck, Ford, entre otras.

– Jim Collins llega a la conclusión de que perseguir la mera maximización de las utilidades no es el motor principal que inspira a estas compañías visionarias y perdurables. Logran muy buenos resultados económicos, desde luego, pero como medio para lograr un fin superior.

– Lo que si las mueve, explica Collins, es poseer una cultura organizacional casi obsesiva de apego a ciertos valores y creencias que las transforma en culto para quienes laboran en ellas.

– Si bien la rentabilidad es una necesidad para sobrevivir en el corto plazo, el apego a una ideología central marcada por unos valores concretos es lo que fundamenta la viabilidad de la empresa en el largo plazo.

– Collins concluye en su libro, que los grandes líderes empresariales son aquellos cuyo legado más importante no es otro que el diseño de la empresa misma, más allá del resultado económico que obtuvieron.

– Dirigir una empresa es, en muchos sentidos, muy similar a educar a tus hijos. Nadie puede predecir cual será la rentabilidad económica que tanto la empresa como tus hijos serán capaces de generar en los próximos cincuenta años, pero sin lugar a dudas si puedes asumir cuales serán los valores que guiarán su propia existencia.

– Educar hijos y construir organizaciones para el futuro es trabajar bajo la siguiente premisa: Formar hoy para lograr independencia mañana. Por esta razón, suelo decir que la variable crítica  del liderazgo es preparar la propia retirada. Un líder que es consciente de que tarde o temprano se tendrá que hace a un lado para dar lugar a un sucesor o sucesores, asumirá una postura de formador y maestro desde el primer momento de su responsabilidad.

– Construir en valores (una empresa, una organización o una familia) es la única manera de posibilitar la preservación de dicha construcción en el futuro. Lograr rentabilidad es el  oxigeno para respirar, los valores son el sentido para qué seguir haciéndolo.

Ahora, en este mismo sentido,  me permito hablar de la organización más perdurable de la historia: nuestra Iglesia Católica.

¿Por qué, generación tras generación, esta organización religiosa sigue viva? ¿Es acaso un tema de rentabilidad?

Yo opto por pensar que más bien es por un tema de valores y cultura.

La Iglesia sigue y seguirá en el tiempo pues nosotros, los católicos (sus colaboradores y trabajadores),  la mantenemos viva. Y es que esta institución ha conseguido fomentar en nosotros hacia ella, el valor más importante de todos: el amor.

El amor es el valor por excelencia. Cualquier organización que cuente con trabajadores que estén perdidamente enamorados de ella, podrá presumir de solidez y futuro.

¿Qué organización tiene colaboradores dispuestos a dar la vida por ella y por su subsistencia? Yo solo conozco dos: la religión y la familia. Nadie, por muy buen ingreso que reciba de su empresa, moriría por ella. Sin embargo, sin necesidad de recibir un solo peso de tu esposa, hijos o Dios estoy seguro que bien valdría la pena hacerse a un lado de este mundo por su causa.

Jesús no nos pidió a los católicos… “hagan de mi Iglesia un asunto sustentable y rentable”. Él tan solo nos puso el ejemplo de los valores que, quienes le habríamos de seguir, deberíamos de procurar y vivir, siendo el amor el principal de todos (¡Y es que cómo no dar la vida por quien si la dio por nosotros!)

Así, esta es la importancia de los valores en las organizaciones. Son los que las mantienen vivas en el tiempo, principalmente en épocas de crisis. Una empresa con valores sólidos y bien arraigados en la mente de su gente, estará mejor preparada para sortear dificultades pues, de hecho, pareciera que los valores son herramientas diseñadas por Dios especialmente para esos momentos… los difíciles.

Por esto mismo, la rentabilidad y los valores no son mutuamente excluyentes. De hecho, ambos se complementan bastante bien en las organizaciones más emblemáticas del planeta, esas que admiramos no solo por ser altamente productivas y redituables para sus inversionistas, sino también por que contribuyen a hacer de este un mejor lugar para vivir.


Cristiada

20 abril 2012

México. Un país en donde habitamos cerca de noventa millones de católicos.

Dicho dato nos convierte, muy seguramente, en uno de los países más católicos del planeta.

Hoy vivimos en libertad religiosa y nuestra ley nos ofrece la posibilidad de profesar la religión o creencia que cada uno desee. La última visita del Papa Benedicto XVI a México es una muestra más de que Iglesia y Estado pueden convivir en común acuerdo de cara a la sociedad.

Pero esto no siempre fue así….

Entre 1926 y 1929 el entonces presidente Plutarco Elías Calles encabezó una cacería contra miles de creyentes católicos. Esto se debió a que buscaba imponer a la fuerza una legislación que controlaba el culto en nuestro país. Entre otras cosas, la legislación implicaba que la Iglesia católica se veía impedida para poder poseer propiedades inmuebles (Iglesias), participar en política y además realizar actos religiosos fuera de los templos, mismos que serían expropiados.

Esta persecución dio como resultado lo que se suele conocer como la guerra cristera, pues miles da católicos a lo largo de todo el país se levantaron en armas para defender sus derechos religiosos. Consecuencia de esta guerra se cree que murieron cerca de 250,000 personas entre civiles, cristeros (así se les conoce a los católicos que se levantaron en armas) y miembros del ejercito.

Los cristeros son recordados en especial por proclamar esta lucha al grito de “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!”, expresión que aún hoy en día retumba en los oídos de nuestra Iglesia, al ser reconocido como el llamado a la defensa de la fe en nuestro país.

Se sabe que cientos de cristeros fueron martirizados y fusilados. Por las carreteras del país, se podían ver católicos colgados de postes en señal de escarmiento del gobierno a quien quisiera levantarse en armas. Con todo y esto, muchos cristeros continuaron luchando a sabiendas que probablemente  también su vida terminaría igual.

No está de más decir que la Iglesia reconoce, producto de esta época, a cientos de mártires que, habiendo dado su vida por Cristo Rey, son hoy ejemplo de valentía y santidad.

Hoy vivimos época distintas, pues los católicos en México podemos sentirnos libres y con derechos. Sin embargo, no podemos decir que en todo el mundo sea igual. Varios gobiernos aún siguen aplicando políticas radicales en contra de la libertad de culto y esto es algo inaceptable.

Recordemos que el ser humano es un ser espiritual y como tal desea buscar la verdad de su propia alma. El gobierno debe, si bien no obligar a que esta búsqueda se centre en una sola religión, si por lo menos promover que esta se lleve a cabo en total libertad.

Publico lo anterior pues en estos días está por estrenarse en nuestro país la película “Cristiada”, que narra los terribles y sangrientos días que vivió nuestro país a raíz de la intolerancia gubernamental en esa época. Me parece que, como católicos, es recomendable verla pues nos ayuda a no olvidar que la libertad con la que actualmente contamos es una condición que costó muchas vidas y gritos de “¡Viva Cristo Rey!”

Aquí les comparto el trailer del filme.


Desde el mejor lugar del mundo…

19 abril 2012

Esta publicación la hago desde el mejor lugar del mundo.

Estoy sentado de frente al sagrario, en una capilla.

¿Cual? No importa. Todas, sin dudarlo, son hermosas ya que la simple presencia de Dios lo convierte todo en bello, lúcido y radiante.

Me encanta tomarme tiempo para estar aquí, con Él.

Aunque bien sabemos que Dios es omnipresente, contar con un lugar físico en donde Él además de estar en espíritu también está en forma física (convertido en hostia) es fenomenal.

Esta relexión me recuerda lo que alguna vez dijo alguien no católico sobre nosotros, los católicos:

“Si en verdad yo creyera que Dios está presente en la hostia….¡Jamás saldría de las capillas!”

Y que ganas de que así sea…

Que ganas de vivir aquí, por siempre, junto a Él día y noche. Que increíble sería que nuestra vida se mantuviera tan solo de su presencia… Pero no, Jesús, nos envía a conquistar el mundo y eso debemos hacer.

Hoy desearía quedarme aquí, sentado y trabajando en su presencia, pero mi vocación católica me incita a salir afuera de este precioso recinto para lograr que, al final de mi vida, millones de personas hayan pasado también por este lugar diciendo “Te amo Dios por sobre todas las cosas”


Jesús, Business Coach (Lección 3)

11 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Siguiendo con nuestras reflexiones sobre temas empresariales desde la perspectiva católica, me gustaría recuperar, en esta ocasión, un tema que en anteriores ocasiones ya he abordado: El liderazgo.

Prácticamente todos los que estudiamos temas de negocios coincidimos que el liderazgo es una variable fundamental en la construcción de cualquier emprendimiento. Una empresa es tan buena y efectiva como lo son sus líderes y por sobre todos, el de su gran líder, el Director General.

Las organizaciones que perduran en el tiempo, en gran medida lo hacen gracias a los fundamentos que los líderes de las mismas construyen de muy diversas formas a lo largo de su posibilidad de influencia en la misma.

Cientos de casos se pueden estudiar en donde empresas a punto de desaparecer y quebrar son retomadas por nuevos liderazgos que logran revertir y resurgir airosamente dichas compañías.

Conozco de primera mano un par de casos en que la junta directiva de ciertas empresas encomendaron a sus nuevos directores la misión de coordinar el cierre o venta de las mismas, pues las consideraban negocios en picada. Sin embargo, los nuevos líderes nombrados, detectando un potencial nuevo e innovador, replantearon la encomienda recibida de vender el negocio y lograron redireccionarlo hacia un nuevo rumbo de éxito y rentabilidad.

¿Cómo lo hicieron? Simplemente liderando el nuevo rumbo.

Sin embargo, los líderes empresariales no solo aparecen cuando hay que salvar a las organizaciones de crisis o debacles. También aparecen fundando, organizando y creciendo organizaciones exitosas desde el inicio.

Así pues, el liderazgo siempre acaba siendo la explicación última de por qué unas organizaciones son exitosas y otras no. Por eso se invierten grandes presupuestos en tratar de formar a los líderes que habrán de guiar el rumbo de las compañías que los contratan.

Y bueno… pues si de liderazgo queremos aprender, qué mejor caso de estudio que el del líder por excelencia de todos los tiempos: Jesús de Nazaret.

¿Por qué me atrevo a promulgar dicha afirmación tan heróica sobre el liderazgo de Jesús? Por los resultados vistos y corroborados en una organización que ha perdurado por más de dos mil años.

La Iglesia Católica (la empresa que Él mismo fundó) es la prueba más grande del liderazgo magnánimo de Jesús.

Y ahora nos preguntamos…

¿Que puede aprender el líder de una empresa contemporánea del “ser” y “hacer” de un lider que vivió hace dos mil años y creó una de las organizaciones más sólidas de la historia?

A continuación me permito transcribir una publicación que previamente realicé justo sobre este tema y que me parece oportuno volver a recuperar para profundizar sobre el tema del liderazgo.

– – – – –

Alto!!!!! No más libros, seminarios y definiciones de liderazgo!!!!

Ya estamos hasta el copete de esta palabrita por la que las organizaciones del mundo están dispuestas a pagar millones. Todos creen tener la respuesta última para convertirte en un gran líder… Todos lo prometen pero nadie lo logra. ¿Que pasa? ¿Por qué se ha vuelto tan simplón y recurrente este tema?

Durante toda mi vida profesional y académica no he estado exento de ser bombardeado una y otra vez con discursos de expertos, libros, películas, artículos, reportajes, slides de power point, seminarios y todo lo que se pueda tratar de enseñar sobre el tema del liderazgo.

¡Ya no más por favor!

Me veo en la necesidad pues, de hacer un corte de caja de todo lo escuchado y aprendido al respecto, para tratar de resumir o sintetizar en una manera simple y sencilla lo que para mi es un líder.

Para hacerlo, voy a recurrir a dar la definición más concreta y contundente a la que he logrado llegar a lo largo de varios años de estar inmerso en el estudio de este tema.

Un líder es aquel que:

Propone una visión, inspira con el ejemplo y… ¡se va!

Punto.

(A ver…. a ver… a ver José Luis, ¿Explica un poco más eso de que se va? ¿Cómo de que el líder se va?)

Si, miren…

No le busquemos demasiada complicación al tema… es así de simple. Parte fundamental del líder es entender que este, en algún momento, se tiene que ir.

Primero, un líder es aquel que propone una visión, es decir, nos ofrece un destino posible y deseable (nos muestra el bien y la verdad deseables). Puede ser un destino que no hayamos visto antes o uno que, con el tiempo, se fue escondiendo en las penumbras. Así, el líder llega y nos dice… ”¡Es para allá!”

Luego, no conformándose con señalarnos hacia donde debemos de ir, se pone en marcha él mismo en esa dirección. Contra viento y marea nos demuestra que el rumbo que nos propuso es el correcto, no con palabras, sino con hechos. Él mismo es el primero en andar en esa dirección y nos dice… “¡Síganme!”

Pero llega un momento que el líder se tienen que ir. (Fíjense como lo dije: “se tiene” que ir)

(¿Pero por qué?)

Por que esa es la clave (la cuña que aprieta y consolida la obra definitivamente) del verdadero liderazgo…

Si un líder no se hace a un lado del camino en un determinado punto, no permite que nadie más tome su lugar, o lo que es lo mismo, bloquea el paso.

En cambio, si el líder desde el primer día está consciente que tarde o temprano se tiene que hacer a un lado… ¿Cómo creen que actuará en consecuencia?

¡Exacto!

Cómo un maestro.

Un maestro, paradójicamente, es aquel que te ayuda a que cada vez necesites menos de él. Pues, como te enseña, llega un momento en que ya puedes ir por el camino tú solo”

El mejor líder no es el que te lleva, es el que te enseña a llegar por ti mismo. Por eso es necesario que se vaya, que se haga a un lado, que llegado un punto te deje solo, pues haciéndolo, te está dando la oportunidad de que ahora tú seas el nuevo líder. Te está regalando a ti, su antiguo seguidor, el destino prometido. Te demuestra que te ama.

Un líder que llega al destino solo, puede ser muy inspirador, pero uno que te enseña a llegar, es transformador y ese es el más grande de todos…

¿Ejemplos de todo esto?

Cuando uno pregunta por nombres de líderes de la historia, siempre resultan mencionados los mismos personajes de siempre: Gandhi, Martín Luter King, Jesucristo, John F. Kenedy….

¿Por qué ellos y no otros son los que siempre se mencionan? Muy sencillo… todos fueron asesinados por su causa.

Todos se hicieron a un lado (o los hicieron a la fuerza). Pero, como ya mencioné, lo que sus agresores nunca supieron era que, al matarlos, estaban apuntalando la parte más importante de su liderazgo: el tener que hacerse a un lado.

Su partida fue la cuña que apuntaló su causa, la que la consolidó. La que demostró que el mensaje era más importante que el mensajero.

Un líder que se prepara para irse desde el inicio de su labor, se preocupará por que sus seguidores puedan proseguir la causa, aun cuando él no esté. ”¡No dependan de mi!” pareciera que es su indicación.

Por el otro lado, si un líder se rehusa a retirarse y siempre quiere ser el portador del estandarte de lucha, corre el riesgo de que su causa se vuelva un capricho, y este, no motiva a muchos que digamos.

Así que les repito mi definición de líder:

“Es el que propone una visión, inspira con el ejemplo y luego, forzosamente, se hace a un lado”

¿Ahora entienden por que Jesús tuvo que morir?

– – – – –

Nota: Me encanta que en la historia de la salvación de la humanidad cada detalle, cada sueso y cada hecho del liderazgo de Jesús tiene un sentido perfecto.


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