Iglesia y pobreza

29 febrero 2012

Hoy quiero platicar sobre el tema de la pobreza.

Alguna vez Carlos Marx el ideólogo del socialismo dijo que la religión era el opio de los pueblos,  con lo que quería dar a entender que la creencia en Dios y el ordenamiento de la conducta hacia esta creencia, era la causa de que existiera malestar y poco desarrollo económico en el mundo.

Me parece que existe en esta idea un error de correlación semántica (no se si este último termino exista pero se me ocurrió que sería interesante usarlo)

Veamos…

¿Los pueblos son pobres por que la religión está presente en ellos? o ¿La religión está presente principalmente en los pueblos pobres?

Aunque parezcan reiterativas ambas cuestiones no lo son y en realidad, diferenciarlas es fundamental para comprender el papel de la religión y su relación con los pobres.

No es que las naciones desfavorecidas lo sean por ser altamente religiosas. Si esto fuera cierto, países como Estados Unidos y Japón tendrían que mostrar índices de pobreza considerables. Ambos países muestran tasas bastante altas al medir de pertenencia de sus pueblos a alguna creencia religiosa.

Bastará con mencionar que la constitución misma de los Estados Unidos está referida a Dios (“In God we trust”). Todo nuevo presidente de los Estados Unidos toma protesta afirmando hacer valer la constitución postrando una mano sobre una Biblia.

Ahora bien, definitivamente si es cierto que si uno observa a las naciones más desfavorecidas económicamente en el mundo seguramente acabará encontrando que la Iglesia Católica está completamente inmersa en ellas tratando de hacer algo al respecto.

Muchas religiones, pero principalmente la Católica, tienen programas de asistencia social regados por todo el mundo.

Cientos de sacerdotes, monjas y colaboradores llegan año con año a las comunidades más pobres del mundo buscando llevar una luz a de esperanza a quienes más lo necesitan.

Y seguro se preguntarán…

¿No sería mejor que la Iglesia a los pobres del mundo les lleve dinero más que palabras de fe?

Lo hace, pero quien dice que la Iglesia posee millones para repartir. Y si los tuviera ¿Son la repartición y el subsidio deliberado la mejor manera de erradicar la pobreza en el mundo? El modelo socialista ya demostró completamente que definitivamente no lo son. De hecho, estos sistemas solo generan más pobreza y coartación de la libertad.

Un principio fundamental en temas de asistencia dicta que “nadie da lo que no tiene“, lo que nos llevaría a decir de igual forma,  puesto en positivo,  que “Podemos dar solo lo que tenemos”.

Así, la Iglesia Católica regala a borbotones lo que más tiene… “un modelo de esperanza y conciliación”.

Por eso, la correlación que existe entre pobres y religión no es directamente proporcional sino más bien paralelamente colaborativa (otro terminujo que no se si exista pero  que usé por que creo que suena interesante), es decir… allí donde por causas del egoísmo y la avaricia humana se generan desigualdades en el mundo… ¡Ahí estará la Iglesia Católica tratando de auxiliar a los más afectados!

Las religiones no producen pobreza, más bien la tratan de erradicar en donde es más extrema… ¿cómo ? llevando un mensaje de amor.

La religión no produce pobreza, como tampoco produce riqueza económica. No es el sentido de la misma.

Quienes asumimos un compromiso religioso con alguna religión, en mi caso con mi amada Iglesia Católica, no lo hacemos con la idea de que esta adhesión nos generará algún beneficio económico. El fruto de esta acción es meramente espiritual.

Ricos y Pobres, ambos necesitamos de Dios. La Iglesia, con sus enseñanzas y su doctrina, trata de ayudar promoviendo que los primeros (10% de la población mundial) volteen a ver a los segundos  y decidan hacer algo por ayudarles en su situación.

Pero la Iglesia también acude directamente a las personas en extrema pobreza (900 millones de personas en todo el mundo) y si bien no puede resolverles el tema económico (nadie lo podría hacer por sí mismo), si intenta ofrecerles el pan que más alimenta la dignidad humana… ¡El amor!

En conclusión…

Quien crea que la Iglesia es dueña de una gran riqueza económica, está equivocado. Los valores que uno ve en las Iglesias o en el Vaticano mismo como obras de arte, monumentos, templos, reliquias, son herencia del patrimonio de la humanidad. La Iglesia Católica simplemente es la encargada de velar por la preservación de las mismas.

Por todo lo anterior, no nos confundamos al creer que la pobreza es producto de una vida espiritual intensa. De hecho, el no tener esa espiritualidad en la propia vida interior es lo que genera la pobreza más aberrante de todas… ¡La falta de sentido en la vida!

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¡Ya viene el Papa!

28 febrero 2012

En México estamos más que emocionados por que en unos cuantos días Benedicto XVI nos visitará.

Somos un pueblo especialmente fiel al sucesor de Pedro y como tal estoy seguro que lo recibiremos con amor y calidez.

¡Vamos México! Salgamos a hacer valer nuestra fe al grito de…

“¡¡¡México siempre fiel!!!”

Tenemos un gran pontífice y estamos orgullosos de su labor.


El hombre en busca de sentido

21 febrero 2012

Acabo de leer por segunda ocasión un libro de alto impacto. Din duda alguna de mis favoritos.

Se trata de una obra literaria que ha sido considerada como uno de los 10 libros más influyentes en a historia del siglo XX.

Se titula “El Hombre en Busca de Sentido” del autor Viktor Frakl.

Según tengo entendido, en cientos de escuelas esta obra es una lectura casi obligatoria, pero aunque no lo fuera debería de ser referencia imprescindible en la formación personal y espiritual de todo ser humano.

¿Cual es la esencia del mensaje de este texto?

Verán..

Viktor Frankl, el autor, un psiquiatra judío vienés fue hecho preso por el ejercito alemán durante la segunda guerra mundial y llevado a los terribles campos de concentración de Auschwits, en donde fue testigo presencial y vivencial de la más grandes atrocidades que los seres humanos podemos imaginar contra los mismos seres humanos. Asesinatos masivos en cámaras de gas, trabajos forzados, vejaciones físicas y desde luego humillaciones psicológicas de todo tipo por parte de quienes gozaban del poder y la fuerza.

Frankl, narra en su libro varias experiencias que él y otros reclusos vivieron a causa de la represión nazi.

Muertes, enfermedades, hambruna, suicidios, desesperanza eran el día a día de quien llegaba a vivir a un campo de concentración.

Pero en medio de esta rastrera realidad, el autor del libro se preguntó…

¿Por que unos prisioneros están siendo capaces de sobrellevar dignamente este sufrimiento a diferencia de otros que prefirieron la muerte arrojándose voluntariamente a las alambradas electrificadas?

¿Por que en medio de tanta desgracia hay quienes aún se mantienen luchando por sobrevivir a diferencia de otros prisioneros que suplican por morir?

Como psiquiatra de profesión, Frankl narra a lo largo del libro cual es la evolución psicológica de un preso en un campo de concentración. Describe como él mismo experimento en carne propia las más crueles agonías mentales que la desesperación y el sufrimiento permanente producen en el ser humano.

En este sentido, la obra es un gran legado para quienes se puedan interesar en conocer cómo se comporta la mente humana en ambientes extremos y sobre todo como esta lleva a producir comportamientos que bajo otra circunstancia nunca aparecerían. Es un tratado muy interesante que nos revela facetas desconocidas del ser humano.

Pero la parte más sublime de la obra de Viktor Frankl, y por la que ha pasado a la historia, es su análisis del sentido de vida como elemento clave en la trascendencia de todo ser humano.

El autor concluye que aquellos reos que durante su estancia en el campo de concentración mantuvieron un sentido de vida, una razón para perseverar y soportar el sufrimiento, son aquellos que más fácilmente soportaron la adversidad.

Concretamente en el caso persona del autor, este  narra como la mera idea de que algún día iba a poder reconstruir sus apuntes en materia de psiquiatría, mismos que le habían arrebatado al ingresar al campo, fue el motivo que le impulsó a seguir y a mantener la esperanza de vivir.

Fruto de este análisis es que, una vez liberado del campo de concertación, y de nueva cuenta reincorporado a su actividad como psiquiatra Frankl fundó lo que él denomina Logoterapia, que es una corriente psiquiátrica que busca curar y revertir problemas de personalidad y comportamiento a través de ayudarle a sus pacientes a encontrarle un sentido a su existencia.

La tesis fundamental del libro es justamente esa…

“Quien le encuentra un sentido al sufrimiento será capaz de vivir con su dignidad intacta, aún habiéndose encontrado inmerso en los contextos más opresivos”

Recomiendo enormemente la lectura de este libro. Es considerado por muchos expertos en la materia como una de la obras que vino a rehumanizar la práctica psiquiátrica en el mundo y a unificar a la psicología con la religión.

En verdad “El hombre en busca de sentido” es un deleite para el alma.

Aquí un link a Amazon por si quieren comprar o consultar más sobre la obra.


Saludos

14 febrero 2012

Hoy simplemente quiero aprovechar este espacio para agradecer y saludar a todos los lectores que a lo largo de más de 500 entradas publicadas desde que inicié este proyecto me han acompañado en el camino de la promoción de la fe católica.

Espero que mis escritos hayan contribuido para ayudarles a entender un poco más mi perspectiva en la vivencia de mi fe.

Dios sabe en manos de quien pone sus proyectos y a ojos de quien los lleva, por lo que simplemente pretendo seguir aportando desde mi pasión (la formación humana)  a construir un mundo mejor.

No soy teologo ni pretendo convertirme en uno. Soy solo un seguidor de las enseñanzas de Cristo que un día descubrió que en él existen más verdades que en ninguna otra parte y por lo mismo decidió seguirle.

Nuevamente un agradecimiento a todos mis lectores y en especial a quienes en distintas ocasiones se han puesto en contacto conmigo para motivarme a seguir escribiendo. Así lo pretendo hacer.


Ser lo que tenemos que ser…

8 febrero 2012

Una de las frases que más me gustan de nuestro ya beatificado Juan Pablo II es la que pronunció en alguna de las jornadas mundiales de la juventud… (la verdad no recuerdo exactamente en cual de tantas)

Así lo dijo…

“Jóvenes, si sois lo que tenéis que ser… ¡Prenderéis fuego al mundo!”

¡¡¡Y es que es una frase que verdaderamente me prende el corazón!!!

Habiendo vivido una fuerte crisis vocacional en mi etapa universitaria, les puedo decir que estas palabras de quien fuera uno de los más grandes evangelizadores de la historia del cristianismo, me vinieron a remover todas mis dudas y provocaron que me decidiera a laborar definitivamente  en lo que siempre supe era mi llamado vocacional: la formación.

¿Pero que hay detrás de estas simple palabras que puestas en boca de nuestro anterior Papa pudieron retumbar en el corazón de cientos y miles de jóvenes en todo el mundo?

“Ser lo que se tiene que ser…” es un llamado a no ser omiso con la propia vocación de amar al prójimo. Es una invitación firme y cierta a crear un mundo mejor a través del reconocimiento de los propios talentos. Significa no tener miedo de acudir al llamado interno que Dios nos realiza cada día en nuestros corazones…

¿Que cual es ese llamado?…

¡Por favor! Está clarísimo…

“Entregarle al morir un mundo mejor del que recibimos al nacer” Punto. No hay más llamado.

Esta obligación es la que nos recordó Juan Pablo II con su grito a los jóvenes.

Si en verdad queremos trascender y conquistar el mundo con nuestro corazón de jóvenes (totalmente confiado en que tenemos una misión que cumplir), tan solo debemos de mirar en nuestro interior, acudir a las raíces mismas de nuestra humanidad y salir al teatro de la vida a desempeñar nuestro mejor papel… aquel en el que solo nosotros podemos influir como nadie.

Dios te quiso así, tal y como eres. No se equivoca. Así, con tus dudas, defectos y virtudes puedes, en verdad prenderle fuego al mundo.

¡Te extrañamos Juan Pablo…! ¡Mucho!


Pequeña oración

7 febrero 2012

Aquí estoy Señor.

Visitándote en tu casa y tratando de resolver mi corazón.

Ansiosa está mi alma por recibir tu encomienda.

Permíteme decirte si aún a pesar de mi.


La importancia del futuro

4 febrero 2012

Habiendo tenido la oportunidad de estudiar diversos temas relacionados con asuntos empresariales, he encontrado un principio que me ha llamado de sobremanera la atención.

Supongamos que el dueño de una empresa tiene la intención de retirarse de manera definitiva y para hacerlo quiere vender su negocio… ¿Cuanto deberá pedir por él?

Para saberlo, quienes hemos estudiado temas financieros, solemos acudir a lo que se suele conocer como Teoría de Valuación de Empresas, en donde lo que se aprende es precisamente a encontrar el valor actual de un negocio.

Pues bien… aquí viene lo interesante de este asunto.

Es común caer en la tentación de pensar que una empresa es tan valiosa como los logros que en el pasado ha obtenido. Es decir, que entre más éxitos pueda demostrar el dueño del negocio que su empresa ha logrado a lo largo de la historia de la misma, la empresa valdrá más.

Bajo este supuesto el empresario diría algo como …“Mi empresa vale mucho por todo lo que ha logrado”

Pues resulta que no es así.

Más que por su pasado, una empresa vale tanto como la expectativa de futuro se tenga de ella.

Esto, en el caso del empresario que estamos tratando, vendría a significar que su empresa valdrá tanto como él sea capaz de demostrarle a un posible vendedor que el futuro de la misma será promisorio, aún habiendo tenido temporadas pasadas de pérdidas o ganancias determinadas.

¿Por qué esto es así? Por que nadie puede asegurar un logro futuro simplemente por que tuvo un logro pasado. Es más, si el empresario se va a salir del negocio, es altamente probable que la empresa pierda a su principal talento, y sin él… nadie asegura que los logros pasado se podrán repetir.

Sucede lo mismo con los fracasos…

Muchas empresas que hoy son sumamente exitosas fueron compradas por sus actuales dueños en momentos de tremenda crisis (de hecho, seguramente por eso se las vendieron), pero es justamente la visión de sus nuevos dueños y la capacidad de creer que podrían revertir la situación crítica de la organización, lo que les hizo invertir en ellas.

En conclusión, une empresa vale por su futuro no por su pasado.

“José Luis… te equivocaste de blog” estarán pensando…

No…

De hecho precisamente es la relación de estos conceptos con la espiritualidad  católica lo que me trae a escribir este asunto en el  blog.

¡Déjenme explicar!

Al igual que con las empresas,  las personas son tan valiosas como su capacidad de actuar en el futuro… ¡NO EN EL PASADO!

Lo que te hace valioso hoy no es lo que hiciste ayer, sino el potencial que tienes para actuar mañana.

¡Esta idea es maravillosa! ¿No lo creen?

Nos quita la condena del pasado y nos abre la esperanza del futuro.

Jesús, leemos en el evangelio, jamás consideró el pasado de las personas para amarlas. Al contrario, las curó, les habló y las abrazó en su corazón aún con todo y su pasado. Ese es el milagro del perdón… Lo que te define no es tu pasado sino tu futuro. Esto es lo que pensaba Jesús al convivir con pecadores y no con justos.

“Yo he venido a curar a los enfermos no a los sanos” dijo en repetidas ocasiones

Por eso me enamora esta idea de que no soy más o menos valioso por que me equivoqué  o triunfé en el pasado, sino por mis ganas de amar en el futuro.

Eso nos dice Dios en el sacramento de la confesión:

“..anda, te perdono, tu pasado no me importa máste amo por que hoy, en este preciso momento, tu puedes decidir amar hasta la muerte en el futuro.”

Lo hecho… ¡hecho está! Lo importante es lo que está por venir en tu corazón.


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