Tiempos de duda…tiempos de Dios.

¿Saben cuando me alejo más de mi vida espiritual? Cuando las cosas que deseo no salen como yo lo tengo previsto. (¡Mal por mi, lo se!)

¿Saben cuando rezo más y al mismo tiempo más activo tengo mi vida espiritual? Cuando las cosas en mi vida empiezan a salir tal y como yo las planeo (Un vez más…. ¡Mal por mi!)

Al exponer esta situación, fuera de querer exhibir mis fallas y debilidades personales (que son muchísimas), lo que pretendo es mostrar una realidad natural del ser humano: la inestabilidad emocional.

Todos los seres humanos estamos dotados de sentimientos y emociones y estos nos hacen actuar en consecuencia.

Ya hemos escuchado cientos de veces que el hombre es un ente racional, pero también lo es emocional.

Y aunque también sabemos que la razón debe de regir a la emoción, esto no siempre es fácilmente asequible.

Desistir de dejarse llevar por las emociones es probablemente la consigna más complicada en la naturaleza humana. Los sentimientos suelen ser tan fuertes que nos paralizan o desbocan sin pedirnos permiso.

Dominar dicha adrenalina emocional utilizando el poder de la razón es tarea del carácter.

Siguiendo con mi caso expuesto inicialmente, si bien reconozco que en múltiples ocasiones he sido presa de mis  emociones negativas y lamentablemente he actuado en consecuencia alejándome de Dios, también me da gusto saber que a pesar de mis declives y tropiezos constantes, siempre termino en el mismo lugar del que partí… Dios.

Reconozco que suelo ser una persona muy emocional (más tendiente a la melancolía que a la iracundia). Normalmente los sentimientos tienen en mi persona un impacto considerable. Pero con la ayuda de Dios me parece que he aprendido poco a poco a no ser presa de ellas y he logrado regular mi comportamiento por la razón.

Me encanta sentir, me encanta vibrar con una melodía o una sinfonía sublime. Me fascina el aire frío que pega en mi rostro por las mañanas. Me encanta gozar la sonrisa de mi esposa. Estos son el tipo de emociones que me llevan a Dios.

Pero me pongo francamente mal cuando también mis emociones me alejan de él. No me gusto cuando la desesperación por no lograr un resultado esperado invade mi corazón y me contamina el alma.

Pero una y otra vez ahí está Dios detrás de mi. Paciente y con temple de acero. Aguantando todas mis variaciones y mis arranques emocionales.

Siempre termino volviendo a Él. Cuando el sentimiento destructivo se va y logro controlarlo, ahí, detrás de la neblina que se disipa, está siempre Dios, con su abrazo y su mirada de compresión absoluta.

Entonces mi corazón se restablece, sigo adelante y pienso:

¡Aunque yo me he alejado de Él, que bueno que Dios nunca lo hizo de mi! Pues si yo solo dependiera de mi mismo para sobrevivir… ya me habría perdido hace rato.

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One Response to Tiempos de duda…tiempos de Dios.

  1. connie dice:

    Me leistes el pensamiento, en estos momentos estoy pasando por uno momento extremadamente emocional, y me he sentido muy mal por no poderle responder a Dios como el se merece, pero me consuela, como tu dices, el saber que el me esperara.
    Hace poco di con tu pagina y me encanto, sigue adelante.

    BENDICIONES.

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