Feliz Navidad

24 diciembre 2011

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Amo los Muppets!!!

20 diciembre 2011

No es este  precisamente  un blog para hablar profundamente de ellos, pero tarde o temprano tenía que incluirlos…

Feliz navidad al estilo…¡Muppets!

Y es que en verdad…

Soy un fan de los Muppets.

Tengo toda la serie de sus programas de Tv y por supuesto todas las películas.

Tengo rompecabezas armados con motivos de los Muppets.

Mi juguete más preciado de todos, y que aún conservo, es un Fossie de peluche que me regaló mi esposa cuando éramos novios.

Si existiera la reencarnación definitivamente me encantaría renacer en un Muppet.

En fin… soy un verdadero seguidor de estos peludos y simpáticos amigos del humorismo blanco que me acompañaron durante toda mi infancia.


De México para el mundo!!!

18 diciembre 2011

En distintas redes sociales están fluyendo como pan caliente los vídeos de estos tres hermanos que desde México están admirando al mundo entero.

Se trata de quienes se hacen llamar “Vazquez sounds” y quien con el siguiente video se colocaron entre los top ten de los vídeos más vistos en Youtube:

y tras el enorme éxito obtenido ahora nos entregan este video musical basado en uno de los villancicos más famosos de estas épocas decembrinas.

Me encantan los villancicos… son el mejor instrumento para ponernos en la sintonía correcta para disfrutar la espiritualidad de estas fechas.


Madre de Dios

15 diciembre 2011

En estos días en que los mexicanos celebramos tanto a nuestra queridísima Virgen de Guadalupe me encanta recordar uno de los pasajes del evangelio que más se utilizan para explicar la importancia e influencia de Maria en la fe de nosotros los seguidores de Cristo.

Se trata del evangelio de las bodas de Caná (Jn, 2, 1-11)

El versículo nos relata la ocasión en que Jesús y su madre, María, se encontraban participando como invitados en una boda.

De pronto María, atenta a todos los detalles como solo lo puede estar una madre, se percata que en la fiesta se ha terminado el vino, esa bebida símbolo de celebración y homenaje a la vida.

María sabe que la fiesta no puede verse afectada por tal motivo, así que acude a su hijo para tratar de solucionar el problema.

“Jesús, se les ha terminado el vino” le comentó la mujer a Jesús.

Este le respondió: “Mujer a ti y a mi qué.. sabes que aún no ha llegado mi hora”

Esta respuesta refleja una sola cosa. Que entre Jesús y María existe pleno conocimiento del gran poder del primero y de su capacidad para obrar milagros en beneficio de la humanidad. Sin embargo, Jesús argumenta que la hora de este gran poder aún no ha llegado.

Pero sabemos que ante la petición de una madre, un hijo jamás puede ser rígido. La petición de una madre hacia su vástago siembre viene acompañada con un enorme saldo a favor de ella.

¿Cómo negarse ante  la súplica de una madre que se ha abandonado por sus hijos? ¿Cómo decirle “no” a una madre que ha dicho millones de veces “sí” para el beneficio de los suyos? Es imposible y Jesús cede ante la petición de su madre.

Y tras este pequeño y sencillo diálogo entre Jesús y María se presenta el primer gran milagro del hijo de Dios en el mundo… ¡Jesus convierte el agua que se encontraba en unas tinajas en vino!

La reflexión que más me fascina de este pasaje es la que me lleva a meditar lo siguiente:

¡…fue María la que le arrebató el primer milagro para el benéfico de la humanidad al hijo del Creador del universo!

Fue una madre la que nos presentó “al amor hecho hombre” en el mundo. Y este evento se dio de cara a un matrimonio.

Así de importante es María en la historia de la salvación de la humanidad, así de importante es la celebración de un matrimonio para la madre de Dios y así de importante deberá de ser para nosotros la veneración a la madre de Dios.

¡Viva la Virgen María de Guadalupe!


Inquietos… no teólogos.

9 diciembre 2011

Dejarse cautivar por nuestra religión (sea la que esta fuere) no es un tema de tratar de volverse expertos en ella, sino más bien permitírse vivir la experiencia particular que Dios nos tiene preparada a nosotros a través de ella.

Esto lo comento a raíz de la idea que se pueda llegar a tener de que para ser miembro de un religión habrá de ser necesario convertirse en un gran conocedor de todos y cada uno de los principios y doctrinas de la misma. No es verdad.

Es como cuando aprendemos a manejar un coche. No hace falta que nos volvamos mecánicos expertos para poder  conducirle de manera efectiva. Bastará con que aprendamos a dominar unos cuantos principios para poder llevar a cabo la experiencia automotriz que necesitamos. Es más, incluso sin siquiera saber manejar, cualquiera se puede acercar a admirar la maravilla de la ingeniería humana actuando como espectador o como acompañante de alguien que si lo sepa hacer.

Con la religión sucede lo mismo, no hace falta tratar de ser teólogo para poder vivir la experiencia de Dios a través de la misma. Sucede que desde cualquier perspectiva Dios puede actuar si le permitimos hacerlo.

Claro, quienes deciden apasionarse en el tema y profundizar e él, seguramente estarán acercándose a conocer mucho más las razones de por que Dios es tan fascinante.

Pero tranquilos. Yo me atrevería a decir que , de hecho, la única condicionante para poder vivir una excelente vida espiritual es simplemente la disposición de querer hacerlo. Nada más. Dios se encarga del resto.


Ser padre…

8 diciembre 2011

Cuando uno solo vive el rol de “hijo” es muy difícil entender muchas de las posturas de un “padre”.

Al inicio de la vida el papá es probablemente la figura más admirada de todo el universo. Uno, de niño, quiere igualar el heroísmo paterno, ese que se presenta en cada momento de nuestras incipientes vidas. “Papá es lo máximo”, “Yo quiero ser como él” escuchamos decir a nuestro pequeños infantes.

Pero pasa el tiempo y de pronto se nos viene el rol de “adolescentes” y la figura paterna adopta una nueva perspectiva. Papá yo no es el héroe de la infancia ni el súper hombre a seguir. De hecho, por alguna extraña razón, se empieza a convertir en todo lo contrario. Papá empieza a ser un molesto e incómodo supervisor cuya función aparente es la de perjudicar nuestra propia forma de ser. “Déjame en paz” ,”Tú no me entiendes” son expresiones que salen imprudentemente de nuestra boca en la juventud.

Pasa el tiempo, crecemos, y estas visiones radicales de heroísmo y antagonismo dejan de tener sentido cuando los hijos pasamos al rol “profesional”.

Aquí papá es una figura bastante igual a nosotros, empezamos a notar que es un ser humano tan falible como lo somos nosotros también. Sonreímos ante el recuerdo del héroe que alguna vez vimos y empezamos a entender que como nos vemos, él se vio y como él se ve, algún día nos veremos.

Y en esta situación podemos estar por varios años hasta que un día sucede algo que cambia por completo nuestra visión de la paternidad: nos volvemos padres nosotros mismos. Y ahí todo empieza de cero. Nuestro rol de “hijo” se confunde con el rol de “padre”.

Al sucederemos este milagro se nos viene a la mente justo ese camino que nosotros recorrimos con nuestros viejos… “héroe”, “villano”, “ser humano” y no nos queda más que voltear a ver a nuestro propio padre, ahora convertido por nosotros en abuelo, y comenzar a verlo de una manera muy peculiar: “de igual a igual”.

Reflexiono todo esto pues en estos momentos de mi vida estoy convertido en el héroe de tres pequeños que me ven con gran entusiasmo y alegría. Me esperan todos los días en casa y se desviven por imitar lo que yo hago a cada momento. Me encanta, si, pero también me avisa que ahora el rol que alguna vez juzgué, para bien o para mal, me toca asumirlo y  permitir que la historia se repita. Me inquieta.

Esa es la grandiosidad de la naturaleza humana… predecible pero al mismo tiempo misteriosa.

Y es entonces que sucede algo muy extraño.

Aquel hombre que empezó siendo súper héroe en nuestra infancia y a quien nosotros mismos nos encargamos de arrancarle la capa en la adolescencia, al ser padres le volvemos a reconocer que jamás dejó de serlo. Viviendo el rol de la paternidad nos percatamos que, aunque  no lo quisimos aceptar, nuestro propio padre jamás dejó de ser súperman.

Gracias papá!!!

 


Amar

2 diciembre 2011

Vuelvo a insistir…. (y perdón si soy demasiado obstinado con el tema, pero es  fundamental decirlo cientos de veces)

“Ser católico, por sobre cualquier otra razón, implica amar al prójimo”

Y amar significa…. “descentrarnos“.

Les comparto este video que me parece refleja de una manera bastante conmovedora lo que significa amar.

¿Cuanto es capaz de hacer un padre por su hija?

No se trata de pedirle al mundo que se amolde a nuestras necesidades e intereses, sino de nostros adaptarnos a las necesidades del mundo.

Aprendamos a observar y a escuchar a nuestros seres amados con todo y sus defectos. Eso es el amor.


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