Riqueza…

Hace tiempo encontré una estadística en un periódico que dice lo siguiente..

“Al 62% de los mexicanos nadie les enseñó a utilizar su dinero”

En esta misma encuesta se lee que…

20% aprendieron de su mamá

14% aprendieron de su papá

6% aprendieron de otro familiar

1% aprendieron de algún amigo

1% aprendieron de un maestro

 

¡Que números tan terribles!

¿Cómo puede ser que a los mexicanos se nos deje tan a la deriva en término financieros?

O más bien pregunto…

¿Cómo es posible que los mexicanos no nos ocupemos de temas tan importantes como el dinero?

He llegado a escuchar que la culpa de esta situación la tiene en parte la Iglesia Católica, la cual promueve una idea de no acumulación de bienes, y por ende la provocación de la pobreza en el mundo.

¡Falso! ¡Completamente falso!

Nunca me ha gustado el paradigma que se suele tener de que para se católico se tiene que ser pobre. ¡Nada más equivocado!

Una cosa es que la Iglesia Católica se sienta especialmente cercana a los pobres y otra que la Iglesia Católica promueva el ser pobre. Que los pobres se sientan cobijados por la Iglesia es solo un indicativo de la vocación humanista de esta última. En la Iglesia nadie promueve la pobreza como el único medio de la salvación.

Un sacerdote que hace votos de pobreza los hace por elección propia, por amor, y no por obligación. Nadie en nuestra Iglesia obliga a alguien a no tener dinero.

Por eso es un error pensar que  el catolicismo y la generación de riqueza económica son términos antagónicos.

Basta poner los siguientes ejemplos:

– La Iglesia católica orienta e inspira muchas de las escuelas más prestigiosas de negocios en el mundo.

– La Iglesia católica fomenta la prosperidad económica como objetivo de las naciones. La erradicación de la pobreza es una meta de la Iglesia católica.

– En la encíclica Rerum Novaron, el Papa Leon XIII defendió a finales del siglo XIX el derecho de los empresarios a formar empresas y recibir utilidades de las mismas. (Aquí pueden leer dicho documento)

– La Iglesia católica es una precursora importante de la defensa de la propiedad privada como un derecho natural humano. Fue la Institución religiosa que más se opuso a la ideología represora comunista que abolía todo capital privado.

¡Claro! Lo que sucede es que aunado a esa defensa del talento empresarial siempre vendrá de la mano, con igual fuerza, la defensa a la justicia social (el derecho a generar riqueza viene con una obligación de hacerlo de forma justa y honrada, velando siempre por los intereses de quienes participan en dicha empresa y los de la sociedad que lo permite)

Me intriga que los mexicanos no nos animemos a hablar de dinero con la misma naturalidad que lo hacen otras nacionalidades.

Me intriga de igual manera que no nos atrevamos a aprender cómo se genera la riqueza en el mundo por temor a perder valores y principios.

(¡No! No todo el que es rico es malo, como tampoco todo el que es pobre es bueno.)

Yo mismo he estudiado cursos empresariales y de negocios para atender esta vocación en mi. Soy emprendedor y siempre estoy tratando de buscar nuevas formas de crear riqueza tanto económica como social (de hecho, esta es la clave… crear riqueza económica para crear de la mano riqueza social).

Productos de dicha preocupación es que desarrollé la conferencia Riquezaen donde me permito exponer fundamentos básicos de creación de valor económico y social en el mundo. A los que participan de esta charla y quienes acuden a mis asesorías personales les hablo de temas económicos, de planeación financiera, de principios empresariales, de innovación y creatividad en los negocios. Claro… desde luego que también les hablo de responsabilidad social, de desarrollo de talento, de desarrollo humano.

Amigos católicos del mundo…

les invito a no dejarse llevar por ideas erróneas de lo que supuestamente significa ser católico.

Y es más, les invito a que emprendan la búsqueda de la generación de valor en el mundo. Emprendan nuevas ideas, nuevos negocios.

Quien genera riqueza con justicia, genera fuentes de empleo, quien genera fuentes de empleo ofrece dignidad y prosperidad… y quien ofrece dignidad y prosperidad… ese… ¡es un católico en toda la extensión de la palabra!

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