Hablar en público…

Hablar en público me resulta muy emocionante y apasionante. Es una actividad que busco y me resulta muy interesante.

Pero debo de reconocer que esto no siempre fue así. De joven, antes de mi incorporación a la universidad, yo fui parte de ese grupo muy amplio de la sociedad que le huía a toda posibilidad de pararse en el centro de un escenario y ser expuesto ante la mirada de cualquier público.

De hecho, encontré una encuesta que revela que, incluso más que a morir, el principal temor del ser humano es “hablar en público”. (Interesante ¿no lo creen?)

Este miedo es algo completamente normal en la naturaleza humana, ya que tenderemos siempre a evitar cualquier evento u ocasión que conlleve una posibilidad de exhibir nuestras debilidades ante los demás. Nadie quiere mostrarle al mundo lo imperfecto que es… aunque se sepa que todos lo son.

Pero… ¿Qué fue lo que ocasionó el cambio en mi percepción sobre esta actividad? ¿Cómo pasé de huir de un público a buscarlo y disfrutarlo?

A mi me gusta pensar que esto sucedió cuando le encontré sentido al “por qué y para qué” hablar en público.

Recuerdo haber estado alguna vez parado en frente de un instructor de oratoria de  un curso que yo mismo busqué para ayudarme a mejorar en esta disciplina, respondiendo a la siguiente pregunta que este nos efectuaba…

“¿Para que quieres aprender a hablar en público?”

Mi respuesta fue la siguiente…

“No puedo explicarlo muy bien profesor, pero es como si me estuviera viendo en la necesidad de transmitir un mensaje que desde que me fue revelado, no me ha dejado tranquilo por la necesidad del mismo por salir al mundo”

Ese mensaje, por supuesto es Jesucristo y yo ya le había descubierto tiempo atrás.

Pareciera que el haber encontrado una causa lo suficientemente fuerte me hizo comenzar a disfrutar la herramienta de la oratoria.

Es como si el poder de hablar en público lo tuviera el mensaje no el mensajero. Más bien dicho así… es en la fuerza del mensaje que el mensajero encuentra su propia energía.

No miento… aún sigo sintiendo nervios al verme en la necesidad de dictar una conferencia, me revolotean mariposas en el estómago y tengo miedo a fracasar en el escenario, la única diferencia es que ahora disfruto esa sensación pues se que esta representa un aviso de que se aproxima una gran oportunidad de hacer aquello par lo que he nacido: inspirar y transforma a quienes en este mundo pueden hacer la diferencia.

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One Response to Hablar en público…

  1. Hola.

    Y es que para muchos nos fue difícil en esos momentos donde nos tocaba exponer o dirigirnos para muchas personas. Pero toca empezar a sacar esos miedos para relacionarnos mejor con las personas.

    Andrés Velásquez

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