Cuando rezan por uno sin que se de cuenta

30 septiembre 2011

Me dice mi esposa que cuando era niña acostumbraba rezar en las noches de la siguiente manera:

“Por favor Diosito, te pido por quien será algún día mi esposo. Tu ya lo conoces y sabes quien es. Yo aún no lo conozco, pero te pido que lo cuides hasta el día en que me toque conocerlo”

¡Que bien! Sin siquiera haberlo sabido, alguien en alguna parte del mundo rezó por mi durante toda mi vida.

¿Cuantas oraciones de este tipo se estarán dando a nuestro favor en estos momentos?

¿Cuantas personas rezan por nosotros y por nuestras causas, enfermedades o preocupaciones y no lo sabemos?

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The Catholic Way (II)

27 septiembre 2011

Ayer les platicaba sobre el concepto “The Catholic Way” (al estilo católico) y de cómo lo utilizo para tratar de describir la forma en cómo los católicos nos acercarnos a distintos ámbitos de nuestra vida (educación, familia, empresa, trabajo, etc..)

Bueno, pues hoy me permitiré profundizar un poco más en cual es, a mi parecer, el principio que rige la perspectiva católica de la vida y que es el fundamento mismo del concepto “The Catholic Way”.

Lo que expondré no es nada inventado por mi, es simplemente un repaso del  principio universal que el mismo Jesucristo nos recordó hace más de 2,000 años. Y digo “nos recordó”, por que no significaba que antes de Él este principio no existiera, pero parecería que a los hombres les resulta relativamente fácil olvidar con el tiempo lo que es verdaderamente importante para su propia conveniencia.

Aquí mi explicación…

The Catholic Way significa tratar de incorporar a nuestra perspectiva del mundo un único principio. Uno que se lee una y otra vez en cada página de los evangelios. Quien es católico, lo es, por que está atendiendo a dicho mandamiento y como tal lo ejerce en su día a día.

¿Cómo entender lo que debe ser la política para un católico? ¿Cómo saber si mi empresa cumple con lo que Jesús espera de ella? ¿Como católico cual debe de ser mi postura ante temas sensibles como aborto, eutanasia u homosexualidad? ¿Que significa que una escuela es católica? ¿A qué me comprometo al decir que soy católico?

The Catholic Way hace referencia a cual es el estilo de vida de quienes seguimos a Cristo a través de la guía de la Iglesia Católica.

¿Cómo estudiamos los católicos? ¿Cómo hablamos los católicos? ¿Cómo trabajamos los católicos? ¿Cómo hacemos negocios los católicos? en fin… ¿Cómo somos los católicos ante la vida en general?

The Catholic Way bien podría ser una manera de describir cómo es que los católicos vemos al hombre, a la sociedad, al mundo y al universo entero, y además como nos comportamos ante esas realidades.

El principio que rige al Catholic Way no es algo desconocido, al contrario es una ley universal que todos, absolutamente todos los seres humanos aceptamos como válida. El punto es que los Católicos nos comprometemos especialmente con su cumplimiento y observación. No solo la tratamos de ejercer todos los días, sino que vamos más allá y tratamos de difundirla… Cristo nos ha instado a hacerlo.

Por eso The Catholic Way es el término que yo utilizo para describir la misión que tenemos todos los que nos decimos ser seguidores de Cristo a través de la Iglesia Católica de atender, vivir y promover el siguiente principio:

“Amar a Dios a través del amor al prójimo por sobre todas las cosas” 

Las universidades católicas, enseñan este principio. Las empresas católicas construyen riqueza económica y social tomando como base este principio. Las familias católicas, incuban en su seno este principio. Los científicos católicos, investigan el mundo preservando este principio. Los políticos y gobernantes católicos, crean leyes que velan por este principio. Los grupos de voluntariado católico, ejecutan vivamente este principio. Los comunicadores católicos, hablan e informan cuidando este principio. Los médico católicos, sanan y curan por que les apasiona este principio. Los sacerdotes católicos, entregan su vida por este principio.

No es nada nuevo… ¿lo ven?

Es el mismo mensaje de siempre. Ese que ya todos conocemos y que nos enseñaron en la escuela una y otra vez.

The Catholic Way simplemente es una referencia a un grupo de personas (los católicos) que construimos nuestras familias, nuestras escuelas, nuestras empresas, nuestra organizaciones, nuestros grupos sociales, nuestro mundo, tomando como base siempre ese principio.

Los Católicos somos, en conclusión, un grupo de personas que habiendo escuchado de boca de Jesucristo la invitación a amar a Dios, nuestro Padre, a través del amor al prójimo, sus hijos, nos hemos dado a la tarea de volvernos locos en llevar dicha misión al límite de la pasión.

Si tu amas a Dios y a tu prójimo como a ti mismo… ¡Estas actuando, en definitiva… al estilo católico! 


The Catholic Way

26 septiembre 2011

Hace un par de años, mientras exponía cierta reflexión ante un foro de académicos y directivos universitarios se me ocurrió utilizar el término “The Catholic way” (Al estilo Católico).

Dicho concepto vino a colación pues trataba de explicar el fundamento que distingue la educación en las universidades de inspiración cristiana.

En concreto tratábamos de profundizar  el por qué la Iglesia Católica habría de preocuparse por formar universitarios. También se discutía el por qué las universidades fundadas o inspiradas por la Iglesia Católica, deberían de “promoverse” como tales, como universidades católicas (sin tapujos).

Existe a nivel global un movimiento social bastante fuerte por tratar de promover la “educación laica” en todo el mundo. Se argumenta que la educación debe de estar exenta de toda orientación ideológica (como si el laicísmo no fuera una orientación en sí mismo). Este movimiento ejerce presión particular sobre las universidades cuya propuesta formativa tiene como origen algún fundamento religioso.

Y fue en este contexto que se me ocurrió decir:

“Si… desde luego que las universidades de inspiración católicas deben de promoverse como tales. El mundo debe de conocer que existe el“Catholic way” en la educación, es decir… una manera de educar y formar líderes al estilo católico

Tras mi comentario varias personas dibujaron una sonrisa en su rostro. Pareciera que el concepto del “Catholic Way” les había resultado algo ingenioso.

Al terminar el foro en que dialogábamos sobre estos asuntos, uno de los participantes del mismo se acercó a mi y me dijo.. “Me agrada.. me agrada esa idea”.

Así fue que surgió en mi la inquietud de profundizar un poco más en lo que podría significar “The Catholic Way”, y llegué a la conclusión que es un término que bien podría usarse para describir la perspectiva católica de ver el mundo, o lo que es lo mismo, una manera de explicar “cómo Jesús, el fundador de nuestra Iglesia, quiere que nos acerquemos a cada ámbito de nuestras vidas imitando la manera en cómo él lo haría”.

Así, “The Catholic way” surge como una iniciativa de un servidor para tratar de explicar el mundo a la luz de los ojos de los seguidores de Cristo.

¿Cómo ve Cristo la educación?

¿Cómo ve Cristo la empresa?

¿Cómo ve Cristo la política?

¿Cómo ve Cristo la familia?

¿Cómo ve Cristo el liderazgo?

En resumen…

¿Cómo poder entender la vida y la sociedad en la que nos desempeñamos através de los ojos de Jesús?

De eso trata el “Catholic Way” de ponernos en la perspectiva de Jesús para mirar al mundo. De verlo como Él lo ve.

Pero y podríamos preguntarnos… ¿cuales son los principios del Catholic Way?

Mañana hablaremos de ellos…


Riqueza…

25 septiembre 2011

Hace tiempo encontré una estadística en un periódico que dice lo siguiente..

“Al 62% de los mexicanos nadie les enseñó a utilizar su dinero”

En esta misma encuesta se lee que…

20% aprendieron de su mamá

14% aprendieron de su papá

6% aprendieron de otro familiar

1% aprendieron de algún amigo

1% aprendieron de un maestro

 

¡Que números tan terribles!

¿Cómo puede ser que a los mexicanos se nos deje tan a la deriva en término financieros?

O más bien pregunto…

¿Cómo es posible que los mexicanos no nos ocupemos de temas tan importantes como el dinero?

He llegado a escuchar que la culpa de esta situación la tiene en parte la Iglesia Católica, la cual promueve una idea de no acumulación de bienes, y por ende la provocación de la pobreza en el mundo.

¡Falso! ¡Completamente falso!

Nunca me ha gustado el paradigma que se suele tener de que para se católico se tiene que ser pobre. ¡Nada más equivocado!

Una cosa es que la Iglesia Católica se sienta especialmente cercana a los pobres y otra que la Iglesia Católica promueva el ser pobre. Que los pobres se sientan cobijados por la Iglesia es solo un indicativo de la vocación humanista de esta última. En la Iglesia nadie promueve la pobreza como el único medio de la salvación.

Un sacerdote que hace votos de pobreza los hace por elección propia, por amor, y no por obligación. Nadie en nuestra Iglesia obliga a alguien a no tener dinero.

Por eso es un error pensar que  el catolicismo y la generación de riqueza económica son términos antagónicos.

Basta poner los siguientes ejemplos:

– La Iglesia católica orienta e inspira muchas de las escuelas más prestigiosas de negocios en el mundo.

– La Iglesia católica fomenta la prosperidad económica como objetivo de las naciones. La erradicación de la pobreza es una meta de la Iglesia católica.

– En la encíclica Rerum Novaron, el Papa Leon XIII defendió a finales del siglo XIX el derecho de los empresarios a formar empresas y recibir utilidades de las mismas. (Aquí pueden leer dicho documento)

– La Iglesia católica es una precursora importante de la defensa de la propiedad privada como un derecho natural humano. Fue la Institución religiosa que más se opuso a la ideología represora comunista que abolía todo capital privado.

¡Claro! Lo que sucede es que aunado a esa defensa del talento empresarial siempre vendrá de la mano, con igual fuerza, la defensa a la justicia social (el derecho a generar riqueza viene con una obligación de hacerlo de forma justa y honrada, velando siempre por los intereses de quienes participan en dicha empresa y los de la sociedad que lo permite)

Me intriga que los mexicanos no nos animemos a hablar de dinero con la misma naturalidad que lo hacen otras nacionalidades.

Me intriga de igual manera que no nos atrevamos a aprender cómo se genera la riqueza en el mundo por temor a perder valores y principios.

(¡No! No todo el que es rico es malo, como tampoco todo el que es pobre es bueno.)

Yo mismo he estudiado cursos empresariales y de negocios para atender esta vocación en mi. Soy emprendedor y siempre estoy tratando de buscar nuevas formas de crear riqueza tanto económica como social (de hecho, esta es la clave… crear riqueza económica para crear de la mano riqueza social).

Productos de dicha preocupación es que desarrollé la conferencia Riquezaen donde me permito exponer fundamentos básicos de creación de valor económico y social en el mundo. A los que participan de esta charla y quienes acuden a mis asesorías personales les hablo de temas económicos, de planeación financiera, de principios empresariales, de innovación y creatividad en los negocios. Claro… desde luego que también les hablo de responsabilidad social, de desarrollo de talento, de desarrollo humano.

Amigos católicos del mundo…

les invito a no dejarse llevar por ideas erróneas de lo que supuestamente significa ser católico.

Y es más, les invito a que emprendan la búsqueda de la generación de valor en el mundo. Emprendan nuevas ideas, nuevos negocios.

Quien genera riqueza con justicia, genera fuentes de empleo, quien genera fuentes de empleo ofrece dignidad y prosperidad… y quien ofrece dignidad y prosperidad… ese… ¡es un católico en toda la extensión de la palabra!


Me encanta Dios

24 septiembre 2011

Hay un poema del poeta Jaime Sabines que simplemente me encanta.

Desde que lo leí por primera vez en la universidad me ha robado cientos de sonrisas cada vez que lo leo. Y es que esta visión tan humana de Dios se me hace una forma de acercarlo más y más mi. Al leerlo es como si yo pudiera sentir que Dios quisiera ser como nosotros, sus adorados e imperfectos hijos.

Aquí una transcripción del mismo:

“Me encanta Dios 

Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos. 
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre. 
Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. 
A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes! 
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. 
Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. 
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. 
Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. 
Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. 
A mi me gusta, a mi me encanta Dios. 
Que Dios bendiga a Dios”


Una buena frase de una película medio mala…

23 septiembre 2011

Se me ha ocurrido rentar una película para mi esposa en el Blockbuster.

Se trata del filme “How do you know?” (¿Cómo saves si es amor?) del director James Brooks.

La verdad es que la película está muy lenta y la temática es más o menos simple, aunque el esfuerzo por tratar de explicar el verdadero amor es interesante.

Normalmente, cuando termino de ver una película, buscó en Internet un poco de referencias sobre la misma para poder conocer algo sobre el contexto y la crítica que se hizo sobre su producción.

En el caso de “How do you know?” las referencias que encontré fueron poco halagadoras. De hecho se habla más bien de ella como un gran fracaso en taquilla.

En verdad no es una película que llame la atención por otra cosa más que por el título. De hecho, yo la renté pensando en que a mi esposa le fascinan las películas románticas y tiernas que terminan con un final feliz entre los protagonistas quienes se casan y viven felices para siempre (Muuuuy Hollywoodense por supuesto)

Y aunque la película intenta girar en esta tónica, lo único que logró con mi esposa es dormirla cuando apenas corría el minuto 30 de la misma.

Por mi parte, estuve a punto de detenerla en varias ocasiones para secundar el sueño de mi esposa, pero mi terquedad cinéfila me lo impidió. (Tengo la mala costumbre de obstinarme con las películas que comienzo a ver y no me permito dejarlas inconclusas, por muy malas que estas sean).

En el caso de esta película, agradezco no haberlo hecho, no por la calidad del filme sino por que me hice de una excelente frase que se dice más o menos al final de la misma, la cual versa  más o menos así.

“Todos estamos a un pequeño ajuste de hacer  que nuestras vidas funcionen”

¡Que maravilla!

Nada más por esta afirmación valió la pena no ceder ante la fuerza somnífera de Morfeo que rondaba en la habitación.

La frase me gustó pues me parece muy cierta.

Muchas veces llegamos a pensar que en nuestras vidas se requieren grandes cambios, o enormes esfuerzos para hacer que nuestra existencia cobre sentido. Ya sea que estemos inmersos en un problemas personal, una crisis vocacional o incluso un conflicto profesional, solemos creer que solo con la ayuda de una fuerza extranormal se encontrará la luz a al final del túnel.

En realidad la solución a estos dilemas suele venir cuando hacemos apenas y un pequeño ajuste para rectificar.

Y ese ajuste casi siempre está en nuestro control y a nuestro alcance.

Cambiar nuestra perspectiva del problema, pedir un consejo, animarnos a preguntar algo, hacer una simple llamada telefónica, tener paciencia, levantar una pequeña oración, motivarnos para pedir perdón, guardar silencio por un momento, dejar correr una película mala hasta el final, son acciones que pueden hacer la diferencia en nuestras vidas.

Son pequeños ajustes que nos permitirán lograr grandes cambios si les dejamos ocurrir.

Así que nunca subestimen el poder de Dios para hablarnos incluso a través de los eventos más insignificantes… Así es Él, misterioso y ocurrente.

¿Se pueden imaginar?

Ochenta millones invertidos en una película solo para que un joven bloguero católico pudiera escuchar una frase interesante. ¡Que gran privilegio!


Te lo juro por el dedo meñique…

22 septiembre 2011

Mi hija de seis años me acaba de pedir que le haga una promesa:

“Papá… júrame por el dedo meñique que me vas a llevar contigo a la misa de los niños a partir de ahora “

Y diciendo esto extendió su mano hacia mi con su dedo meñique erguido tratando de darme a entender que yo también debería de entrelazar mi dedo meñique con el de ella.

¡Así lo hice!

Y es que se ha hecho costumbre en la Iglesia que está en frente de mi casa que la misa dominical de las 10:00 am está dedicada a los niños.

Normalmente un servidor asiste a misa de 20:00 horas, pero por el juramento realizado a mi hija quien ante el orgullo de su padre, ya empieza a conocer más por voluntad propia de temas de religión, tendré que cambiar mi rutina habitual y comenzar a asistir a misa de 10:00.

Después de todo… ¡Un juramento hecho por el dedo meñique es… un juramento imposible de destruir!


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