De pescadores a apóstoles

30 agosto 2011

El otro día reflexionaba sobre la siguiente cuestión…

¿Qué ha de haber sucedido en la vida de aquellos pescadores que Jesús encontró en la orilla del río que los transformó en apóstoles?

Mira que transformar el corazón de un pescador en el de un apóstol no es cosa sencilla.

Los pescadores (al igual que aquellas personas que laboran en las industrias primarias) suelen ser personas muy enfocadas en su oficio. Muchos de ellos adquirieron esa profesión más por herencia y necesidad que por convicción. La preparación formal que reciben quienes practican estas actividades profesionales suele ser escasa o nula. Todo se aprende sobre la misma marcha del ejercicio profesional. Normalmente quien nace pescador… muere como pescador.

Por eso pienso que algo grandioso debió de haber pasado en el interior de los corazones de esos hombres del mar, que les transformó completamente.

Piensen por un momento…

¿Qué tendría que suceder para que de repente lo dejaras todo y decidieras dedicar tu vida a una causa distinta?

¿Qué tendría que acontecer en tu interior para que dejaras lo que estás haciendo justo en estos momentos y te lanzaras a conquistar el mundo para Dios?

Estos pensamientos son lo que me intrigaron durante unos días…

“Mira que dejar tu oficio habitual y cambiarlo por uno de martirio y cruz… ¡Que cosa!”

Y después de un tiempo, la respuesta la encontré en el Espíritu Santo.

¡Claro! Fue el Espíritu Santo el que cambió los corazones de aquellos pescadores temerosos y pequeños y los transformó en los hombres bravos y grandiosos que  leemos en “hechos de los apóstoles”. Solo el Espíritu Santo lo pudo hacer así. La transformación radical de un corazón solo se logra con una fuerza de esa magnitud.

Así, partiendo de esta conclusión fue que decidí poner mucho más atención a la siguiente oración que suelo rezar siempre que comienzo alguna actividad:

“Ven Espíritu Santo,  llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos en fuego de tu amor. Envía tu espíritu creador y renovarás la faz de la tierra. Oh Dios, que has querido iluminar los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo, por Cristo nuestro Señor. Amén.”

Siempre la he rezado de manera habitual pero ahora, tras esta reflexión, me hace mucho más sentido. Esta oración es una invocación literal al Espíritu Santo para que convierta nuestro corazones mortales y tibios en unos capaces de transformar la faz de la tierra.


Los jóvenes

25 agosto 2011

Pues bien, recién terminó la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid.

Una pregunta nos debe de atender a quienes presenciamos y seguimos de cerca los pasos del Papa Benedicto XVI durante este encuentro:

¿Por qué la Iglesia convoca a los jóvenes?

Juan Pablo II lo llegó a expresar de esta bella manera en una de estas jornadas:

“Jóvenes, en ustedes está la esperanza del mundo; porque ustedes pertenecen al futuro y el futuro les pertenece a ustedes”

Esta es la razón por la que la Iglesia llama cada dos años a los jóvenes a reunirse en torno al Papa, para refrendarles el llamado a construir el mundo que queremos, el mundo que Dios quiere para sus hijos.

Cada dos años los jóvenes católicos del mundo renovamos nuestros votos de adhesión a la Iglesia y a la guía del Papa. Laicos, seminaristas, consagrados, futuros matrimonios, todas las vocaciones se renuevan en estas jornadas.

Personalmente este encuentro, el cual seguí por Internet,  me deja mucho de positivo, pues actualmente paso por una etapa de discernimiento profesional importante y las palabras de Benedicto XVI me ofrecen una luz imprescindible para encontrar las respuestas que busco.

Hoy confirmo mi vocación…“soy joven, soy católico y sobre todo… ¡Soy fiel seguidor de Cristo!”

 


La cruz

24 agosto 2011

Aprovechando que en ocasiones anteriores les he compartido mi gusto apasionado por las cruces, les transcribo este comentario del Papa Benedicto XVI sobre el significado de la cruz:

“La cruz en su forma y significado representa ese amor del Padre y de Cristo a los hombres. En ella reconocemos el icono del amor supremo, en donde aprendemos a amar lo que Dios ama y como Él lo hace: esta es la Buena Noticia que devuelve la esperanza al mundo”

Me encanta esta idea de la cruz como el símbolo supremo del amor de Dios hacia los hombres.

Así, cada vez que portemos este símbolo, el el cuello, en la billetera, en una pulsera, estamos reflejando nuestra creencia por esta afirmación.

En estos tiempos de terror y desgracia, la cruz es la imagen que le devuelve la esperanza al mundo.


Resumen de lo acontecido en la JMJ Madrid 2011

23 agosto 2011
De parte de Catholic.net les comparto  un resumen de lo que aconteció en Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud que recién ha concluido.
Me parece que el mensaje principal con el que nos hemos de quedar de parte del Papa, es este extracto de su discurso de despedida en el aeropuerto de Barajas:
“Os invito ahora a difundir por todos los rincones del mundo la gozosa y profunda experiencia de fe vivida en este noble País. Transmitid vuestra alegría especialmente a los que hubieran querido venir y no han podido hacerlo por las más diversas circunstancias, a tantos como han rezado por vosotros y a quienes la celebración misma de la Jornada les ha tocado el corazón. Con vuestra cercanía y testimonio, ayudad a vuestros amigos y compañeros a descubrir que amar a Cristo es vivir en plenitud”

¡Salta!

18 agosto 2011

Varias veces he reflexionado sobre lo que significa tener fe. Trato de profundizar mentalmente en lo que significa creer si ver.

De todas, la imagen que más me conmueve, es en la que me imagino parado al borde de un precipicio cuyo fondo es imposible de visualizar a simple vista. Parado ahí, en el borde del acantilado, internamente surge desde mi corazón una voz que me dice… “¡Salta!”

Ante dicha situación me cuestiono de donde puede venir dicha voz interior… “¿Por que alguien en su sano juicio tendría la motivación de saltar al vacío?” 

Mi imaginación sigue. Parado aún junto al precipicio, dudando de las indicaciones que mi corazón me dicta, decido que debo cerrar los ojos y, sin razón lógica aparente… ¡saltar al vacío!

En este ejercicio de imaginación no he podido descifrar lo que sucede después de haber saltado… ¿Me salvo? ¿Muero? Por alguna razón, pareciera que  saberlo no es relevante para mi reflexión sobre la fe ¿Por qué? Por que cuando se actúa por fe, no se consideran las consecuencias, solamente el amor a la acción misma.

En serio, varias veces me he encontrado a mi mismo cerrando los ojos y llevándome imaginariamente a ese acantilado, y siempre, en cada ocasión siento surgir la misma pregunta en mi interior… ¿En verdad saltaría?

Hace dos domingos el evangelio  reflexionaba sobre la duda que tuvo Pedro cuando Jesús le invitó a ir hacia Él caminando sobre las aguas. Pedro, a pesar de haber comprobado en los pasos iniciales que la petición “ilógica” de Cristo se volvía “lógica” por medio de la fe, al sentir las olas y el aire…. ¡Dudo y cayó al agua! A lo que Cristo le replicó… “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.

Para nosotros es fácil juzgar a Pedro, argumentar que si nosotros hubiéramos estado ahí viendo a Cristo convocarnos a ir hacia Él, seguramente habríamos llegado hasta su presencia caminando sobre las aguas. Pero… ¿en verdad sería así?

Yo no miento cuando digo que aún en el ejercicio mental del precipicio que recién les platiqué, siento duda, miedo y temor. Siento que si llegara el momento de saltar… ¡Saltaría con mucho miedo! pero al final… ¡acabaría haciéndolo!


Frase

17 agosto 2011

“El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera”.

Ernest Heminway
Esta frase recién me la encontré en el blog del padre Alejandro Ortega que ayer les recomendaba.
Me pareció muy interesante por la gran certeza de su mensaje.
¿Por que Jesucristo vivió en la sencillez plena? ¿Por que no vino a vivir rodeado de la riqueza material que El Gran Rey de los cielos merece?
La clave está en la profundidad de su vida interior.
Quien ha emprendido de la búsqueda de la verdadera riqueza interior acaba por desechar la necesidad de las falsas riquezas exteriores.
Quien conoce el valor de lo interno, rechaza darle valor a lo externo.
Quien se vuelve rico por dentro, no necesita volverse rico por fuera.
Al respecto recuerdo una segunda frase que dice: “Rico no es el que tiene mucho, sino el que necesita poco”.

Recomendación de blog

16 agosto 2011

Recién encontré el blog del padre Alejandro Ortega ,LC. Este sacerdote fue uno de mis maestros de catecismo durante la primaria.

Siempre he admirado y gozado su manera de predicar. La manera en cómo nos acerca a la palabra de Jesucristo es por demás efectiva. Siendo un gran estudioso de la religión, no se pierde en teologísmos complejos ni en palabrería innecesaria.

En su blog, publica cada domingo su reflexión sobre el evangelio correspondiente a ese día y lo hace de una manera bastante accesible para todos. Es fácil entender el evangelio a través de sus reflexiones.

El padre Alejandro ha trabajado por muchos años en la evangelización de jóvenes y niños y como tal nos habla, como jóvenes en la fe.

Les comparto el link de su blog para que puedan beneficiarse de sus frases y de la publicación de sus homilías dominicales.

Blog del padre Alejandro Ortega


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