Aprender a ser… siendo.

Existe una paradoja interesante en temas de educación. Y digo que es interesante pues es tal el impacto que ha causado en mi vida desde que la descubrí que prácticamente ha captado todo mi interés profesional como formador…

La paradoja es la siguiente:

“La mejor manera de aprender a hacer algo es, de hecho, haciendo ese algo”

Esto expresión suena obvia y reiterativa, pero en realidad se trata de el principio formativo más elemental de todos.

“Solo aprendemos de manera significativa aquellas cosas que hacemos y practicamos todos los días”

El mejor médico, lo es una vez que ha practicado por varios años la medicina. El mejor constructor de casas, lo es solo cuando ha alcanzado la práctica suficiente para completar cierto nivel de maestría.

Ahora bien, seguramente se estarán preguntando… ¿Pero como es posible que aprendamos a hacer algo haciendo algo que aún no sabemos? (este trabalenguas es justamente la paradoja)

La libertad humana lo hace posible…

Desde que Dios diseño al hombre, a su imagen y semejanza, le concedió que pudiera elegir hacer todo cuanto el quisiera intentar. Y es justamente esta posibilidad de intentar las cosas lo que nos permite internarnos en caminos aún no conocidos.

El ser humano no necesariamente debe de saber algo para poderlo intentar, pero es justamente en el intentar esa acción de manera constante que se irá perfeccionando en dicha materia.

¿A donde voy con todo esto?

Verán… en mi labor como formador en temas de desarrollo humano me he percatado que es muy desgastante e improductivo intentar formar los valores de las personas desde la típica perspectiva “academicista” en que un profesor se para en frente de un salón de clases y se pone a hablar todo lo que sabe sobre “cómo ser un buen ser humano“.

Los alumnos que son sometidos a este tipo de enseñanza en la que se cree que el aprendizaje se produce entre más filminas de Power Point se tengan o entre más saliva gaste el expositor, acaban por desencantarse de la materia y nunca llegan a la profundidad que dicho aprendizaje requiere (aprender a ser un gran ser humano es el aprendizaje más importante de todos)

Así que tomando como premisa la paradoja formativa que anteriormente expuse, creo poder estar en condiciones de expresar afirmaciones como las siguientes:

Para aprender sobre justicia… hay que ser justo.

Para aprender sobre generosidad…. hay que ser generoso.

Para aprender sobre amistad… hay que ser amigo.

Para aprender sobre amor… hay que amar primero.

Así, esperando no haberles confundido más con mis divagaciones sobre educación (el tema que más que apasiona de todos), espero poderles haber transmitido por lo menos una simple idea con todo lo anteriormente expuesto…

“La mejor manera de aprender a ser un gran ser humano es, de hecho, intentando ser un gran ser humano”

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