Juan Pablo II

14 enero 2011

Nada me da más gusto que leer la noticia de que con prontitud se inicia el proceso de beatificación de Juan Pablo II.

Leer noticia aquí

A mi me gusta decir que Juan Pablo II fue el Papa de mi generación.

Nombrado como uno de los personajes más influyentes del siglo pasado, Juan Pablo II significó en la historia de la humanidad un parteaguas de la evangelización cristiana.

En la radio escuché decir a un locutor lo siguiente “Independientemente de las razones espirituales y religiosas que se puedan tener para llevar a Juan Pablo II a los altares, para mi una persona que fue capaz de traer paz al mundo derrumbando al bloque comunista, ya merece el mote de santo…”

Yo les comparto algo…

En varias publicaciones pasadas he venido hablando sobre el tema del testimonio de los católicos como una de las razones por las que yo me adhiero al catolicismo.

Bueno, pues en gran medida el de Juan Pablo II es uno de esos testimonios que me impulsa a seguir en mi camino de la fe.

Cada vez que tengo dudas, cada vez que flaquea mi fortaleza espiritual, cada vez que me cuestiono mi fe… (por que lo hago), de inmediato dos figuras abordan mi mente y se encargan de inyectarme fuerzas renovadoras: Juan Pablo II y La madre Teresa de Calcuta. Es como si ellos acudieran en mi auxilio y me pusieran nuevamente de pie.

Me siento sumamente dichoso de haber convivido generacionalmente con ellos dos. A él lo pude ver en persona en varias ocasiones  y aunque a ella no, si seguí su obra desde joven.

Pero en especial, la vida y obra de Juan Pablo II me inspira de sobremanera. Sus escritos están llenos de amor y sabiduría. Le recuerdo con gran amor, con mucho cariño y con muchas ganas de imitar a Cristo al igual que él lo hizo.

Por eso me da mucho gusto que Karol Wojtyla (el nombre verdadera de Juan Pablo II) esté a un paso de entrar en la lista del santoral católico.

Ahora con mayor razón tendré un pretexto para encomendarme a él y  seguir llevando su  imagen en mi cartera como símbolo de la admiración que alguien puede tener en un lider de talla universal.


Algo tenía este hombre…

13 enero 2011

Hace un par de días, mientras caminaba hacia mi coche, reflexionaba lo siguiente:

“Algo de espectacular debió de haber tenido este hombre al que llamamos Jesús que vivió hace 2,000 años, pues su paso por el mundo produjo algo que nadie ha podido volver a realizar jamás…. ¡¡¡Partir la historia en dos!!!

Qué tendría que ver el mundo en la figura de una persona como Jesús, como para que le concedan ser un punto de partida completamente nuevo de la historia y del tiempo.

Por que Jesús vino a este mundo es que la historia se divide en Antes de Él (A.C) y Después de Él (D.C).

¡¡¡Caray!!! Que fuerza ha de haber significado su paso por el mundo como para haber producido esta escisión. Cristianos y no cristianos nos regimos por el calendario que Él dio a lugar.  Hoy vivimos en el año 2011 DC, y esto es mucho decir.

¡Algo sucedió hace 2011 años que hizo que el tiempo se partiera en dos! Tan importante, tan impactante y tan reluciente fue lo que aconteció que las cosas ya nunca más volvieron a ser iguales.

¿Lo han meditado? Que impactante ha de haber sido el paso de Cristo por el mundo que los hombres decidimos que su nacimiento sería constituido como el punto de referencia “cero” del tiempo. La historia sería una antes de Él y otra después de Él.

Al final de cuentas el mismo Dios dijo en el libro del Apocalipsis: “Yo he venido a hacer nuevas todas las cosas” (incluso el tiempo)y literal, eso es lo que hizo.


10 razones por las que podrías considerar ser católico

12 enero 2011

Este post va dirigido a todos aquellas personas que no son católicas pero han emprendido la búsqueda de una respuesta espiritual en su vida y como tal están abiertos a recibir propuestas de quienes sentimos que ya hemos encontrado una respuesta bastante sólida a igual búsqueda.

Pero también va dirigido a quienes ya son católicos, pues estoy seguro que conocen a alguien cercano que, estando buscando una respuesta de vida, podría beneficiarse de conocer algunas cuantas de las cientos de razones por las que a millones de personas nos encanta ser católicos…

Así que sin más preámbulos, aquí mis 10 razones por las cuales alguien debería considerar nuestra religión como una respuesta a la búsqueda que todo ser humano emprende para encontrar sentido a su vida:

1.- Por el amor. Si tuviera que dar una sola razón, sería esta. Existen millones de ejemplos y pruebas en el mundo que el amor es la fuerza que le da sentido a toda la existencia humana (¿alguien lo puede dudar?). Y en este sentido la religión católica, como ni ninguna otra, tiene su fundamento en dicha fuerza motora. El amor humano, ejemplificado al máximo por la figura de Jesús, es la razón del ser del catolicismo.

2.- Por la tolerancia. Si, así como lo oyes. Contrario a lo que muchos pueden pensar, el catolicismo es la religión que más vive la tolerancia. Nuevamente basta con ver el testimonio de los católicos de verdad que todos los días encuentran innumerables formas de poner la dignidad humana como la única forma aceptable de valoración de una persona. El católico está llamado a amar a todas las personas sin importar creencias, razas, comportamientos sexuales, estado civil o puntos diversos de vista.

3.- Por María. ¿En verdad sigues creyendo que el catolicismo es una religión puramente varonil y machista? Entonces no conoces a fondo la importancia que tiene la figura materna de María como pilar de la fe católica. La basílica de Guadalupe en la ciudad de México es el segundo templo religioso más visitado en el mundo, después de la plaza de San Pedro en el Vaticano. La mujer, en la religión católica, es piedra angular que tiene como misión consolidar la fe en la familia. El católico encuentra en una mujer, María, el empuje para amar al Padre. En muchas iglesias podrás encontrar la siguiente inscripción: “A Dios, a través de María”

4.- Por la eucaristía. En ninguna otra religión se tiene la plena confianza de que Dios baja desde su grandeza celestial a convivir directamente con nosotros a través de un medio palpable y concreto como la eucaristía. Esta no es una representación de Dios, ni un simulacro, no. Cada hostia consagrada es Dios mismo en persona. Y aunque para un ateo esto pueda resultar muy difícil de aceptar , a través de la los ojos de la fe es que esta verdad empieza a cobrar sentido. Primero viene la fe y luego la verdad.

5.- Por la defensa de la vida. Si se da por sentado que la vida es el valor más preciado a defender en este mundo por cualquier ser humano, ninguna otra organización en el planeta se ha planteado tan a fondo la defensa de la misma como la iglesia católica. No se puede defender lo indefendible, así que condenar el aborto a rajatabla es una muestra de la firmeza  y valentía de las convicciones espirituales de la Iglesia católica. Un católico, por el principio del amor, no puede estar a favor de ninguna acción que perturbe y ponga en peligro el derecho más grande que tiene cada ser humano: el de tener la oportunidad de vivir.

6.- Por el perdón. Una religión que predica y vive el perdón como filosofía no puede sino llevarnos a la plenitud humana. En este sentido el sacramento de la Confesión, al igual que todos los demás sacramentos, es una demostración práctica de cómo este valor fundamental se puede vivir día a día.

7.- Por el conocimiento del hombre. Una organización que tiene 2,010 años de historia, más otros 4,000 de tradición hebrea, solo nos puede ofrecer un cúmulo de saber y conocimiento sumamente profundo del objeto que estudia: al ser humano y su relación con Dios. Todos los principios que la Iglesia nos enseña actualmente tienen como fuente su propia experiencia en “humanidad”. Los hombres mueren pero la institución que cada uno ha contribuido a construir, crece y crece con el tiempo nutriéndose de las aportaciones que cada individuo ha hecho para hacerla cada vez más fuerte.

8.- Por la fe en la humanidad. En los tiempos que vivimos nos resulta muy difícil mantenernos ajenos a los embates de las noticias que nos llegan por todos lados sobre el estado actual del mundo. Todo parece desalentador y sin rumbo. Pero dentro de este desencanto, nuestra Iglesia Católica levanta la mano para decirle a la humanidad: “¡El amor todo lo puede, no pierdan la esperanza!”. La voz de le Iglesia es portavoz de la confianza en el hombre y en su bondad.

9.- Por Dios mismo. Jesús, Dios hecho hombre, dejó en manos del apóstol Pedro el liderazgo de su Iglesia y desde entonces a él y sus sucesores volteamos a él para tener una guía. La figura del Papa representa la confianza que Jesús tuvo en los hombres para continuar con su legado en la tierra.

Pero sobre todo,  la razón más importante de todas es la siguiente…

2.- Por el testimonio de los católicos. Como en ninguna otra religión tantos y tantos hombres se han volcado completamente por una misma causa. En ninguna otra religión podrás encontrar las muestras de amor que los santos y mártires católicos han vertido sobre le mundo a lo largo de su historia. Si, estoy consciente que también hemos fallado (hombres al fin), pero la calidad de las muestras de amor que yo he presenciado en los católicos jamás la he visto en ningún otro grupo espiritual. Dime, si una persona está dispuesta a morir, literalmente morir, por su Iglesia ¿no crees que algo habrá de tener esta organización que le motiva a llegar al límite máximo del amor?

Al final de cuentas…. nadie ama tanto como el que da la vida por aquello que ama, y los católicos, millones que si lo son de verdad, aman hasta morir.


Una más sobre la constancia

11 enero 2011

Platicando con un compañero de estudios me comentaba lo siguiente:

“No existe mejor manera de lograr un objetivo propuesto que el del seguimiento exhaustivo y permanente de dicho objetivo”

Mi amigo tiene toda la razón del mundo. Suena a bastante obvio pero sin lugar a dudas es el elemento clave.

Si uno se propone una meta, la que sea, y no se detiene por lo menos una vez al día para revisar como va su avance con respecto a dicho objetivo, lo más seguro es que el resultado final de dicho proyecto acabe siendo bastante pobre.

Por el contrario, si uno se propone revisar todos los días el avance obtenido en dicho compromiso y además lo hace de manera formal, como por ejemplo utilizando un carnet en donde se vayan apuntando los avances cada día, entonces se podrá esperar que los resultados al final sean completamente favorables.

Recuerdo que cuando era niño, en el catecismo me enseñaron a llevar un registro semanal de ciertos compromisos espirituales que como católico me responsabilizaba a cumplir: ir a misa, rezar en las mañanas, bendecir los alimentos, hacer un balance de actividades en la noche, rezar un misterio del rosario, no mentir, ayudar al prójimo, leer el evangelio, meditar, etc… Así, a cada niño nos daban un carnet con los compromisos  por escrito en el que sólo teníamos que apuntar todos los días la siguiente valoración para cada punto: cumplí, cumplí poco o no cumplí.

A la fecha sigo llevando dicho esquema y me ayuda bastante.

Reconozco que durante mi vida he tenido muchas temporadas de flaqueza espiritual y prácticamente todas coinciden con los momentos en que he dejado de medir y valorarme a mí mismo. Cuando he dejado de anotar los compromisos espirituales a los que me comprometo y de apuntar cada día si los he cumplido o no, es justo cuando mi fortaleza se ve mermada.

El ser humano es así, fuente de su propia debilidad pero también de la fortaleza que vence a dicha debilidad.

Por eso, como mencioné ayer, mi propósito para este año es crecer en la constancia y empezar a poner todos los medios posibles para crecer en tal virtud.


Regresando

10 enero 2011

Pues bien, después de una merecidas vacaciones estamos de regreso para iniciar con mucho ánimo este año.

En lo particular no me he propuesto grandes metas ni objetivos espectaculares para ser cumplidos durante este 2011.

Más bien mi intención para este año es trabajar en la perseverancia de aquello que ya ha sido iniciado tiempo atrás. Si… para este año lo que quiero es enfocarme en no ceder.

Uno de los último libros que leí al terminar al año pasado fue precisamente uno que hablaba sobre el tema de la “Constancia” y me inspiró mucho para tomar dicha virtud como punta de lanza de mi empeño este año.

Así, voy a tratar de esforzarme sobre todo en practicar, y con ello fortalecer, mi constancia llevando a término proyectos que ya he iniciado y que siempre están a la deriva de mi debilidad humana. Ya en otros posts he publicado que uno de mis defectos dominantes es mi “dispersión y falta de enfoque” ya que me cuesta mucho trabajo concentrarme en concluir cada proyecto que me inicio. Por lo mismo, eso es lo que más le pido a Dios, que me ayude a vencer este año sobre todo el vicio de la “inconstancia

Así que pare este año, no grandes innovaciones ni nuevos emprendimientos (desde luego no digo que no los habrá) sino más bien un gran esfuerzo enfocado en aprender a consolidar el recorrido del camino que ya se ha iniciado.

Jesús, esto te ofrezco este año: constancia y esfuerzo por concluir los recorridos que ya hemos empezado… ¡Por favor, Dios, acompáñame siempre!


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