“The Catholic way” (nueva sección)

The Catholic way es una sección que busca ofrecerle al mundo testimonios de gente (creyentes o no)  que vivifica en carne propia el amor más puro y verdadero. Ese amor que nuestra Iglesia Católica promueve día con día. Católico es quien decide vivir el amor hasta su máxima expresión.

Si conoces algún testimonio de amor que merezca ser compartido te invitamos a compartirlo con nuestros lectores enviándonos un correo.

Ayer, al llegar a casa, mi esposa me comentó que viendo las noticias en TV, una en especial le impactó de sobremanera.

Debido a las enormes lluvias que se han presentado a lo largo del mundo en distintos países, muchas comunidades se han visto severamente afectadas por enormes torrenciales de agua que, a su paso, destruyen toda construcción que encuentran al paso.

A raiz de esto muchos grupos de rescatistas en el mundo (gubernamentales o no) han salido a las calles a tratar de salvar las vidas de miles de personas que quedan atrapadas en medio de inundaciones y deslaves de tierra mojada.

En este contexto, uno de estos rescatistas fue entrevistado en Brasil (según recuerda mi esposa) mientras contaba su experiencia bañado en lágrimas. Dicho testimonio versaba más o menos así:

” La lluvia inundó toda la calle  y el agua cada vez subía más. En medio de esta avenida, logré ver que dentro de un coche se encontraban atrapadas tres personas. La corriente de agua empezaba a empujar el coche amenazando con llevárselo en la corriente. Las tres personas gritaban suplicando auxilio.

Rápidamente  hicimos todo lo posible para tratar de llegar al coche y poder rescatar a estas víctimas del clima.

Después de mucho esfuerzo, logré llegar al coche y cuando estuve montado encima de este, me percaté rápidamente que quienes estaban en el interior del mismo eran una señora con su dos hijos, uno de aproximadamente 8 años y otro de unos 3.

Al abrir la puerta del coche, tomé al hermano mayor del brazo para sacarlo de inmediato, pero él, poniendo resistencia contra mi intento, me dijo: “A mi no… a mi mamá y a mi hermano primero”.

Yo le insistí en que teníamos que apresurarnos para no ser arrastrados con todo y coche por la corriente, pero él volvió a replicarme diciendo otra vez  “A mi no…. a mi mamá y a mi hermano primero”. Acto seguido empezó a moverse para ayudar a su hermano menor y a su mamá a salir del coche con mi ayuda.

Yo, resignado a obedecer su voluntad, logré sacar del interior de auto primeramente al hermano menor y luego a la mamá, pero cuando me disponía a rescatar al niño mayor, el coche perdió su posición y se derrumbó con la corriente. Así, habiendo rescatado solo a la mujer y al menor de los dos niños, los tres vimos con terror como el coche era volcado e inundado por la corriente de agua con el chico mayor dentro. No pudimos hacer nada por salvarlo a él.

Ahora que estoy en tierra firme, no puedo quitar de mi mente la mirada de ese chico que me insistía con tanta energía: “A mi no… primero a mi mamá y a mi hermano”. En verdad, nunca podré olvidar esa firme voluntad de quien sabía que preservar la vida de sus seres queridos era prioritario a hacerlo con la suya. Repito, nunca podré olvidar esa mirada”

¿Qué llevó a ese chico a dar prioridad de rescate a sus seres queridos por sobre él?

¿De donde surgió esa voluntad reacia por ofrecer su seguridad a cambio de la de su hermano y madre?

A estas cuestiones solo se puede responder de una manera: el amor es la clave.

No olvidemos que no hay amor más grande que quien da la vida por aquello que ama.

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