Pedirle a Dios algo…

31 enero 2011

Hace un par de días mi hermana publicó en su Facebook una reflexión interesante sobre el significado de pedirle a Dios algo.

“Si crees que pedirle a Dios, por ejemplo, amor, significa que Él llenará tu corazón de amor, no es así. Si crees que pedirle fortaleza significa que Él llenará tu interior de fortaleza, no es así… Lo que si hará es multiplicarte las oportunidades para que tu provoques lo que pides. En el caso del amor, te dará oportunidades para amar, en el caso de la fortaleza, te dará oportunidades para que seas fuerte.”

Esta reflexión es por más interesante pues creo que, en realidad, siempre ha sido así.

Dios ayuda, pero resuelve. Tal y como un padre lo debe de hacer con sus hijos.

No pidas quedándote sentado a esperar a que Dios te conceda lo que deseas (amor, fe, esperanza, alegría, cariño, sabiduría, etc), más bien ponte listo para recibir las oportunidades de construir por ti mismo, con la ayuda de Dios, justo lo que pides a través de las ocasiones que Él pondrá delante de ti.


Cuando la salud falta…

30 enero 2011

En estos momentos escribo este post desde el hospital familiar más grande del mundo…. “mi casa”.

Verán:

Mi hija tiene un fuerte cuadro de influenza estacional (ya comprobado).

Mi esposa se ha contagiado y la garganta se le ha cerrado de tal manera que no puede emitir ni tres palabras.

Yo ya empiezo a sentir que la nariz (y todo su interior) comienza a desajustarse considerablemente desde hace un par de días. Además como por lapsos de cada dos horas los ojos se me llenan de lágrimas producto de la misma gripa que ya me empieza a merodear.

Hace 15 días mi hijo más pequeño acabó en el hospital, igualmente por un fuerte cuadro gripal.

¡Dios mío! Ya queremos salir de esto.

Sin duda esto ha sido una fuerte prueba para mi familia, ya que nos hemos tenido que organizar y sobreponer al cansancio para no desistir en la lucha por la salud. Medicinas por aquí, desveladas por allá, desayunos en cama, películas y más películas para descansar.

Hoy no creo poder ir a misa pero me retiraré un momento a orar y meditar sobre esta prueba de salud que Dios dispone.

Un saludo a todos mis lectores desde la “casa de la gripa”.

(Ya los dejo, no vaya a ser que a mi computadora también se le ocurra contraer algún virus que la ponga fuera de combate… je je)


“No estoy yo aquí…”

25 enero 2011

Ayer medité mucho sobre la frase que la Virgen de Guadalupe le ofreció a san Juan Diego cuando se le apareció en el cerro del Tepeyac.

Se dice que producto de dicha aparición repentina en su camino, san Juan Diego sintió miedo, ante lo que la Virgen le dijo…

“Tranquilo… no tienes nada que temer...¿que acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?”

¡¡¡Que gran mensaje de confianza y amor maternal!!!

Ante la amenaza del pecado, ante la desolación, ante la tristeza, ante el miedo… Ella, nuestra madre del cielo,  nunca no deja solos.

Por eso llevo ya varios días en que he empezado a hacer especial devoción sobre el rezo del rosario. Todas las mañanas, mientras camino a mi oficina, saco el rosario de mi mochila y me pongo a dialogar con mi madre del cielo…

“Madre, no tengo miedo pues se que ahí estás”  para sostenerme ante la adversidad.

No tengo más que decir…. Gracias por estar ahí.


Perseverancia…

20 enero 2011

Cuando veo las estadísticas de este blog y me percato que mi primer entrada fue en marzo del 2009, no me queda más que agradecerle a Dios que me haya ayudado a ser perseverante en un proyecto importante en mi vida.

Además, definitivamente no creo que sea casualidad que este proyecto sea justamente uno en el que hablo todo el tiempo sobre Él de manera directa.

No miento al decirles que el gran reto que debemos de enfrentar los blogueros no tiene que ver con cuestiones técnicas ni digitales (créanme cuando les digo que las herramientas disponibles actualmente en la red para dar de alta un blog son tan sencillas que cualquiera puede hacerlo en menos de 1o minutos), sino  más bien es la de no desistir ante la  siempre tentadora iconstancia.

En el mundo se pueden contar por cientos de miles los blogs que actualmente existen sobre una infinidad de temas, pero si uno navega por muchos de estos se podrá percatar que el problema común encontrado en cientos de ellos es la falta de perseverancia de los autores para forjarse el hábito de escribir periódicamente. He encontrado blogs cuya última entrada (y en ocasiones la única) fue en el 2007.

Y es que al final de cuentas un blog no es otra cosa que un hábito… un hábito de parte de quien escribe, pero también para quien decide leerlo (claro, si el contenido vale la pena). Un blog es un hábito compartido que hemos acordado implícitamente escrito y lector. Pero quien tiene la principal responsabilidad en ese acuerdo es quien decidió dar el primer paso… el escritor.

Así que le doy gracias a Dios que me haya permitido perseverar en este proyecto.

Antes de este blog intenté otros tres más sin nada de éxito, pero fue hasta que empecé “Diario de un católico” que por fin encontré la motivación suficiente para no desistir en la escritura… ¿Por que? Por que los comentarios de ustedes, queridos lectores, me hacen saber que Jesús es el centro de este proyecto. Efectivamente, no soy yo, es Él quien quiere que esto siga adelante. Y cuando eso sucede… pues ni aunque se le ponga enfrente alguien tan débil como yo se puede hacer lo contrario.


La misa

19 enero 2011

Dicen una frase popular que “no por mucho madrugar amanece más temprano”.

Pues me quiero permitir robarme un poco la intensión de dicha frase y recomponerla de la siguiente manera…

“No por mucho ir a misa se es más católico”

Esta aseveración puede escucharse rebelde y contraria a la predicción de la Iglesia. Pero no es así…

Lo que quiero decir es que el centro de catolicismo no es la asistencia a misa, si no la vivencia del amor.

Desde luego que no estoy diciendo que acudir a misa no es importante… claro que no. Lo que sucede es que pareciera que muchos católicos piensan que ir a esta celebración en domingo, es el compromiso más importante de la espiritualidad católica… y ya.

Veamos…

Los católicos vamos a misa principalmente por una razón: por que en cada una de ellas se lleva a cabo el acto de amor más grande de Dios hacia los hombres. Por consecuencia, la asistencia a misa se hace imperativa, pues nos permite encontrarnos de cerca con el amor vivo en persona. Jesucristo vuelve a revivir su sacrificio de amor hacia la humanidad en cada celebración.

Así… si uno no asume cada misa con esta actitud y luego procura perseverar esta misma a lo largo de toda su semana, no se estará viviendo el verdadero sentido de la celebración eucarística.

La misa tiene como objetivo principal servir como escuela de amor, ese amor que no me canso de repetir… “Es el distintivo esencial del catolicismo”.


¿Por quien eres católico?

18 enero 2011

Este post tiene la intención de invitarte a reflexionar sobre dos cuestiones:

Primero… ¿Te has puesto a pensar quien es ese alguien que te invitó a la causa de Jesús y su Iglesia? Y segundo…

…¿Has sido tú el causante del catolicismo de alguien más?

Nada sucede en este mundo que no tenga como causa el impulso de algo o alguien más. Así como una piedra no se mueve de su lugar si no existe alguien que le cambie su posición, tampoco nuestra vida podría moverse en ninguna dirección si no existiese un motivo para hacerlo.

La gran diferencia es que mientras la piedra no puede elegir moverse, el ser humano si puede convertirse en su propia causa motora gracias a que Dios le ha provisto de libertad y voluntad de acción.

Así, el ser humano puede decidir moverse, por voluntad propia, hacia donde considere que le convenga más hacerlo.

Y es aquí en donde entra en el juego la participación de los otros seres (ajenos a nosotros) como motivo de nuestro propio movimiento.

Para saber lo que nos conviene, y entonces movernos hacia esa dirección, los hombres buscamos imitar esa conveniencia en nuestros semejantes. ¿Qué le ha funcionado bien a otros que también me pueda funcionar bien a mi? pareciera que nos preguntamos una y otra vez.

Los seres humanos nos movemos en gran medida por lo que vemos de bien el los otros. Queremos para nosotros el bien que vemos en los demás.

Así, salimos a la búsqueda de esos testimonios que nos ayuden a comprender mejor por que una persona opta por seguir cierto camino en vez de otro y si vemos que el bien seguido por la otra persona es verdadero y productivo, entonces lo seguimos también.

Es esta fuerza natural humana de buscar el bien lo que ha llevado al catolicismo a expandirse por toda la tierra a lo largo de la historia.

El amor de Jesucristo es un bien verdadero, profundo y completamente real. Y quienes le han seguido suelen presentarse ante nuestros ojos como esos grandes “testimonios” que  nos incitan a seguirlo también. Es por lo que hemos visto que este amor produce en quienes se han movido por élque nos atrevemos intentar ese camino también nosotros.

Así, quienes somos católicos, seguramente lo somos por causa del testimonio de alguien más. Existen muchas manera de introducir a alguien a una causa, enseñarla, predicarla y hasta imponerla, pero ninguna de estas es tan profunda y efectiva como la de “testimonear” dicha causa en vida propia.

Piénsalo bien…

Si en verdad eres un seguidor de Cristo es por que alguien te lo mostró primero en su testimonio de vida. Incluso puede ser que este testimonio lo hayas encontrado en alguien que ya no vive, o que vivió hace muchos años. O tal vez eres católico por que conoces a alguien que, siéndolo también, te incita a imitar sus pasos.

¿Por causa de quien eres católico? ¿Quien te regaló el amor de Cristo a ti?

Por consecuencia no nos queda más que reflexionar sobre la segunda premisa que te platee al inicio de la publicación y que es resultado inevitable de las anteriores reflexiones.

¿Serás tú la causa del catolicismo de alguien más?

¿Tu testimonio de vida es lo suficientemente luminoso como para que alguien más pueda encontrar a Cristo en ti?

No bastan más palabras para ahondar en esta cuestión. Por sí sola, esta pregunta es lo suficientemente clara para que analices tu compromiso con el bien y la verdad.

Cristo se transmite persona a persona a través del testimonio. Punto.


“The Catholic way” (nueva sección)

14 enero 2011

The Catholic way es una sección que busca ofrecerle al mundo testimonios de gente (creyentes o no)  que vivifica en carne propia el amor más puro y verdadero. Ese amor que nuestra Iglesia Católica promueve día con día. Católico es quien decide vivir el amor hasta su máxima expresión.

Si conoces algún testimonio de amor que merezca ser compartido te invitamos a compartirlo con nuestros lectores enviándonos un correo.

Ayer, al llegar a casa, mi esposa me comentó que viendo las noticias en TV, una en especial le impactó de sobremanera.

Debido a las enormes lluvias que se han presentado a lo largo del mundo en distintos países, muchas comunidades se han visto severamente afectadas por enormes torrenciales de agua que, a su paso, destruyen toda construcción que encuentran al paso.

A raiz de esto muchos grupos de rescatistas en el mundo (gubernamentales o no) han salido a las calles a tratar de salvar las vidas de miles de personas que quedan atrapadas en medio de inundaciones y deslaves de tierra mojada.

En este contexto, uno de estos rescatistas fue entrevistado en Brasil (según recuerda mi esposa) mientras contaba su experiencia bañado en lágrimas. Dicho testimonio versaba más o menos así:

” La lluvia inundó toda la calle  y el agua cada vez subía más. En medio de esta avenida, logré ver que dentro de un coche se encontraban atrapadas tres personas. La corriente de agua empezaba a empujar el coche amenazando con llevárselo en la corriente. Las tres personas gritaban suplicando auxilio.

Rápidamente  hicimos todo lo posible para tratar de llegar al coche y poder rescatar a estas víctimas del clima.

Después de mucho esfuerzo, logré llegar al coche y cuando estuve montado encima de este, me percaté rápidamente que quienes estaban en el interior del mismo eran una señora con su dos hijos, uno de aproximadamente 8 años y otro de unos 3.

Al abrir la puerta del coche, tomé al hermano mayor del brazo para sacarlo de inmediato, pero él, poniendo resistencia contra mi intento, me dijo: “A mi no… a mi mamá y a mi hermano primero”.

Yo le insistí en que teníamos que apresurarnos para no ser arrastrados con todo y coche por la corriente, pero él volvió a replicarme diciendo otra vez  “A mi no…. a mi mamá y a mi hermano primero”. Acto seguido empezó a moverse para ayudar a su hermano menor y a su mamá a salir del coche con mi ayuda.

Yo, resignado a obedecer su voluntad, logré sacar del interior de auto primeramente al hermano menor y luego a la mamá, pero cuando me disponía a rescatar al niño mayor, el coche perdió su posición y se derrumbó con la corriente. Así, habiendo rescatado solo a la mujer y al menor de los dos niños, los tres vimos con terror como el coche era volcado e inundado por la corriente de agua con el chico mayor dentro. No pudimos hacer nada por salvarlo a él.

Ahora que estoy en tierra firme, no puedo quitar de mi mente la mirada de ese chico que me insistía con tanta energía: “A mi no… primero a mi mamá y a mi hermano”. En verdad, nunca podré olvidar esa firme voluntad de quien sabía que preservar la vida de sus seres queridos era prioritario a hacerlo con la suya. Repito, nunca podré olvidar esa mirada”

¿Qué llevó a ese chico a dar prioridad de rescate a sus seres queridos por sobre él?

¿De donde surgió esa voluntad reacia por ofrecer su seguridad a cambio de la de su hermano y madre?

A estas cuestiones solo se puede responder de una manera: el amor es la clave.

No olvidemos que no hay amor más grande que quien da la vida por aquello que ama.


Juan Pablo II

14 enero 2011

Nada me da más gusto que leer la noticia de que con prontitud se inicia el proceso de beatificación de Juan Pablo II.

Leer noticia aquí

A mi me gusta decir que Juan Pablo II fue el Papa de mi generación.

Nombrado como uno de los personajes más influyentes del siglo pasado, Juan Pablo II significó en la historia de la humanidad un parteaguas de la evangelización cristiana.

En la radio escuché decir a un locutor lo siguiente “Independientemente de las razones espirituales y religiosas que se puedan tener para llevar a Juan Pablo II a los altares, para mi una persona que fue capaz de traer paz al mundo derrumbando al bloque comunista, ya merece el mote de santo…”

Yo les comparto algo…

En varias publicaciones pasadas he venido hablando sobre el tema del testimonio de los católicos como una de las razones por las que yo me adhiero al catolicismo.

Bueno, pues en gran medida el de Juan Pablo II es uno de esos testimonios que me impulsa a seguir en mi camino de la fe.

Cada vez que tengo dudas, cada vez que flaquea mi fortaleza espiritual, cada vez que me cuestiono mi fe… (por que lo hago), de inmediato dos figuras abordan mi mente y se encargan de inyectarme fuerzas renovadoras: Juan Pablo II y La madre Teresa de Calcuta. Es como si ellos acudieran en mi auxilio y me pusieran nuevamente de pie.

Me siento sumamente dichoso de haber convivido generacionalmente con ellos dos. A él lo pude ver en persona en varias ocasiones  y aunque a ella no, si seguí su obra desde joven.

Pero en especial, la vida y obra de Juan Pablo II me inspira de sobremanera. Sus escritos están llenos de amor y sabiduría. Le recuerdo con gran amor, con mucho cariño y con muchas ganas de imitar a Cristo al igual que él lo hizo.

Por eso me da mucho gusto que Karol Wojtyla (el nombre verdadera de Juan Pablo II) esté a un paso de entrar en la lista del santoral católico.

Ahora con mayor razón tendré un pretexto para encomendarme a él y  seguir llevando su  imagen en mi cartera como símbolo de la admiración que alguien puede tener en un lider de talla universal.


Algo tenía este hombre…

13 enero 2011

Hace un par de días, mientras caminaba hacia mi coche, reflexionaba lo siguiente:

“Algo de espectacular debió de haber tenido este hombre al que llamamos Jesús que vivió hace 2,000 años, pues su paso por el mundo produjo algo que nadie ha podido volver a realizar jamás…. ¡¡¡Partir la historia en dos!!!

Qué tendría que ver el mundo en la figura de una persona como Jesús, como para que le concedan ser un punto de partida completamente nuevo de la historia y del tiempo.

Por que Jesús vino a este mundo es que la historia se divide en Antes de Él (A.C) y Después de Él (D.C).

¡¡¡Caray!!! Que fuerza ha de haber significado su paso por el mundo como para haber producido esta escisión. Cristianos y no cristianos nos regimos por el calendario que Él dio a lugar.  Hoy vivimos en el año 2011 DC, y esto es mucho decir.

¡Algo sucedió hace 2011 años que hizo que el tiempo se partiera en dos! Tan importante, tan impactante y tan reluciente fue lo que aconteció que las cosas ya nunca más volvieron a ser iguales.

¿Lo han meditado? Que impactante ha de haber sido el paso de Cristo por el mundo que los hombres decidimos que su nacimiento sería constituido como el punto de referencia “cero” del tiempo. La historia sería una antes de Él y otra después de Él.

Al final de cuentas el mismo Dios dijo en el libro del Apocalipsis: “Yo he venido a hacer nuevas todas las cosas” (incluso el tiempo)y literal, eso es lo que hizo.


10 razones por las que podrías considerar ser católico

12 enero 2011

Este post va dirigido a todos aquellas personas que no son católicas pero han emprendido la búsqueda de una respuesta espiritual en su vida y como tal están abiertos a recibir propuestas de quienes sentimos que ya hemos encontrado una respuesta bastante sólida a igual búsqueda.

Pero también va dirigido a quienes ya son católicos, pues estoy seguro que conocen a alguien cercano que, estando buscando una respuesta de vida, podría beneficiarse de conocer algunas cuantas de las cientos de razones por las que a millones de personas nos encanta ser católicos…

Así que sin más preámbulos, aquí mis 10 razones por las cuales alguien debería considerar nuestra religión como una respuesta a la búsqueda que todo ser humano emprende para encontrar sentido a su vida:

1.- Por el amor. Si tuviera que dar una sola razón, sería esta. Existen millones de ejemplos y pruebas en el mundo que el amor es la fuerza que le da sentido a toda la existencia humana (¿alguien lo puede dudar?). Y en este sentido la religión católica, como ni ninguna otra, tiene su fundamento en dicha fuerza motora. El amor humano, ejemplificado al máximo por la figura de Jesús, es la razón del ser del catolicismo.

2.- Por la tolerancia. Si, así como lo oyes. Contrario a lo que muchos pueden pensar, el catolicismo es la religión que más vive la tolerancia. Nuevamente basta con ver el testimonio de los católicos de verdad que todos los días encuentran innumerables formas de poner la dignidad humana como la única forma aceptable de valoración de una persona. El católico está llamado a amar a todas las personas sin importar creencias, razas, comportamientos sexuales, estado civil o puntos diversos de vista.

3.- Por María. ¿En verdad sigues creyendo que el catolicismo es una religión puramente varonil y machista? Entonces no conoces a fondo la importancia que tiene la figura materna de María como pilar de la fe católica. La basílica de Guadalupe en la ciudad de México es el segundo templo religioso más visitado en el mundo, después de la plaza de San Pedro en el Vaticano. La mujer, en la religión católica, es piedra angular que tiene como misión consolidar la fe en la familia. El católico encuentra en una mujer, María, el empuje para amar al Padre. En muchas iglesias podrás encontrar la siguiente inscripción: “A Dios, a través de María”

4.- Por la eucaristía. En ninguna otra religión se tiene la plena confianza de que Dios baja desde su grandeza celestial a convivir directamente con nosotros a través de un medio palpable y concreto como la eucaristía. Esta no es una representación de Dios, ni un simulacro, no. Cada hostia consagrada es Dios mismo en persona. Y aunque para un ateo esto pueda resultar muy difícil de aceptar , a través de la los ojos de la fe es que esta verdad empieza a cobrar sentido. Primero viene la fe y luego la verdad.

5.- Por la defensa de la vida. Si se da por sentado que la vida es el valor más preciado a defender en este mundo por cualquier ser humano, ninguna otra organización en el planeta se ha planteado tan a fondo la defensa de la misma como la iglesia católica. No se puede defender lo indefendible, así que condenar el aborto a rajatabla es una muestra de la firmeza  y valentía de las convicciones espirituales de la Iglesia católica. Un católico, por el principio del amor, no puede estar a favor de ninguna acción que perturbe y ponga en peligro el derecho más grande que tiene cada ser humano: el de tener la oportunidad de vivir.

6.- Por el perdón. Una religión que predica y vive el perdón como filosofía no puede sino llevarnos a la plenitud humana. En este sentido el sacramento de la Confesión, al igual que todos los demás sacramentos, es una demostración práctica de cómo este valor fundamental se puede vivir día a día.

7.- Por el conocimiento del hombre. Una organización que tiene 2,010 años de historia, más otros 4,000 de tradición hebrea, solo nos puede ofrecer un cúmulo de saber y conocimiento sumamente profundo del objeto que estudia: al ser humano y su relación con Dios. Todos los principios que la Iglesia nos enseña actualmente tienen como fuente su propia experiencia en “humanidad”. Los hombres mueren pero la institución que cada uno ha contribuido a construir, crece y crece con el tiempo nutriéndose de las aportaciones que cada individuo ha hecho para hacerla cada vez más fuerte.

8.- Por la fe en la humanidad. En los tiempos que vivimos nos resulta muy difícil mantenernos ajenos a los embates de las noticias que nos llegan por todos lados sobre el estado actual del mundo. Todo parece desalentador y sin rumbo. Pero dentro de este desencanto, nuestra Iglesia Católica levanta la mano para decirle a la humanidad: “¡El amor todo lo puede, no pierdan la esperanza!”. La voz de le Iglesia es portavoz de la confianza en el hombre y en su bondad.

9.- Por Dios mismo. Jesús, Dios hecho hombre, dejó en manos del apóstol Pedro el liderazgo de su Iglesia y desde entonces a él y sus sucesores volteamos a él para tener una guía. La figura del Papa representa la confianza que Jesús tuvo en los hombres para continuar con su legado en la tierra.

Pero sobre todo,  la razón más importante de todas es la siguiente…

2.- Por el testimonio de los católicos. Como en ninguna otra religión tantos y tantos hombres se han volcado completamente por una misma causa. En ninguna otra religión podrás encontrar las muestras de amor que los santos y mártires católicos han vertido sobre le mundo a lo largo de su historia. Si, estoy consciente que también hemos fallado (hombres al fin), pero la calidad de las muestras de amor que yo he presenciado en los católicos jamás la he visto en ningún otro grupo espiritual. Dime, si una persona está dispuesta a morir, literalmente morir, por su Iglesia ¿no crees que algo habrá de tener esta organización que le motiva a llegar al límite máximo del amor?

Al final de cuentas…. nadie ama tanto como el que da la vida por aquello que ama, y los católicos, millones que si lo son de verdad, aman hasta morir.


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