“The catholic way” (al modo católico)

25 diciembre 2010

Esta foto me la encontré hace tiempo en la portada de uno de esos folletitos dominicales en los que se puede seguir la liturgia de la misa (“Vida del alma”). No estoy muy seguro pero creo que ya le he dedicado en alguna ocasión anterior algunas palabras. Pero no importa si así fue ya que da para hablar cientos de páginas de ella.

Por si sola ya dice mucho, pero creo conveniente ahondar un poco más en lo que significó para mi encontrármela. A tal grado que conservo el misal dominical desde entonces.

¿Recuerdan que hace poco comenté que la razón principal por la que yo decidí ser católico era precisamente mi encuentro con los católicos santos? Bueno pues esta foto describe a la perfección dicha razón.

Para mi el modo de ser católico (o lo que yo he dado por nombrar como “The catholic way“) es justamente esto, el amor hecho acción.

¿Qué encuentro en la foto?

En primer plano aparece una niña con vestiduras desaliñadas. Sus ropas nos llevan a pensar que no se trata de una niña cuya vida ha sido privilegiada. Más bien pareciera que el destino la ha maltratado. Sus ropas nos dicen todo de ella y si pudiéramos bajar un poco más la toma de la cámara seguro encontraríamos unos pies completamente descalzos. Probablemente el sufrimiento y el temor de un niño es la muestra más desgarradora del sufrimiento humano. Los niños nunca son causantes del sufrimiento que sufren y sin embargo son los seres que más consecuencias pagan del odio humano.

Ella, nuestra niña, está parada en medio de un escenario de destrucción y miseria. Si echamos a volar un poco la imaginación podríamos asumir incluso que se trata de una situación de guerra. O también podríamos pensar que la escena se lleva a cabo en medio de un basurero. No lo se, lo que queda claro es que el ambiente nos huele a desolación. Nadie quisiera estar ahí bajo ninguna circunstancia.

Pero es justo ahí, en donde la desesperación humana llega al límite, que aparece una figura salvadora, traedora de esperanza. Alguien que viene a cambiar el sentimiento que nos provoca la desesperación humana en uno fruto de la bondad más grande: el amor.

En la escena se presenta una mujer de edad avanzada quien aparenta ser una misionera, cuyo rostro nos permite saber exactamente lo que piensa. Está ahí, en esa misma zona de desastre, para prestar ayuda. Ella nos viene a aliviar el sentimiento de angustia que teníamos al ver desprotegida a nuestra niña. Esta misionera se presenta en nombre del amor, en nombre de la humanidad entera.

La foto está tomada justo momentos antes a que el contacto físico entre ella y la pequeña se de. Pero sabemos que este abrazo tuvo lugar… seguro que se tuvo que haber dado, no por que hubiéramos estado presentes para ver dicho encuentro, sino por que en el fondo de nuestro corazón  sabemos que el amor siempre triunfa.

Además, puedo asegurara que una vez que los dos cuerpos de estos dos personajes se encontraron en el abrazo de amor… Dios bajó del cielo y se unió en amor con ellas.

¿Tiene esta mujer de edad avanzada la obligación de estar ahí socorriendo a la niña desprotegida? No, en lo absoluto. Por lo menos su rostro no me deja ver que esté sufriendo dicha obligación. No está obligada pero si necesitada de estar ahí, de estar salvando al mundo en la medida de sus posibilidades. La misionera de la foto quiere estar ahí por que quiere amar al prójimo. Nada la lleva ese lugar del mundo más que su necesidad natural de sentir y dar  amor.

Estas muestras de amor puro y verdadero, son las que me convencen de mi fe católica. Una religión que provoca y promueve estas muestras de amor no puede en lo absoluto estar equivocada. La liturgia, los ritos, los dogmas,la tradición, los templos, la jerarquía eclesial, todo eso sólo se entiende a la luz de esta verdad: amar al prójimo como a uno mismo.

Por eso conservo esta foto, por que me recuerda cada vez que la veo, que soy católico por el testimonio de miles y miles de personas que en nombre de Jesucristo y de su Iglesia están transformando al mundo ¿Cómo? amando a Dios amando a cada persona por igual.

Esto es ser católico… Esto es el “Catholic Way”.


Feliz Navidad

24 diciembre 2010

Estimados lectores:

Que esta Navidad…

seamos inmensamente grandes para amar a Dios,

desinteresadamente  iguales para acercarnos al prójimo,

y decididamente pequeños para dejarnos llenar fácilmente del amor y la belleza del Creador

¡¡Feliz Navidad a todos!!

Les desea

Diario de un Católico


Algunas preguntas para reflexionar antes de navidad

23 diciembre 2010

Dado que me parece que la Navidad es una excelente oportunidad para reflexionar sobre muchas cosas, pero en especial sobre nuestra propia vida interior, les comparto una serie de preguntas que pueden ayudarles  a preparar su alma de cara a la noche buena que ya se acerca:

Esta navidad reflexionemos sobre lo siguiente:

¿Qué significa para mi que Jesús haya nacido hace 2010 años?

¿Cómo sería el mundo hoy si Dios no hubiera decidido hacerse hombre?

¿Por que Dios, el ser más grande del universo, habría de decidir encarnarse en el ser más indefenso de todos, un niño?

¿Qué papel tiene María en la historia de nuestra salvación?

¿Qué papel tiene San José en esta misma historia?

¿Está mi mi corazón preparado par recibir a Dios en estos días?

¿Cual es el regalo intangible que mejor puedo ofrecer a mis seres queridos en estas fiestas?

¿Cómo es mi relación con mis semejantes?

¿Soy mejor persona esta Navidad que la anterior?

¿He mejorado mentalmente?

¿He mejorado espiritualmente?

¿Cómo desearía Jesús que festejáramos su nacimiento en la actualidad?

Ser católico… ¿Me compromete a vivir de manera especial la Navidad?

¿Verdaderamente dejaré que Cristo nazca en mi corazón el próximo 24 de diciembre?

¿Cómo puedo demostrarle al mundo que Dios hecho hombre, en verdad se encuentra en mi corazón?

Aprovechemos estos días de mucha espiritualidad para tratar de preparar el pesebre en nuestro corazón para que Dios lo encuentre digno a la hora de su llegada.


Las piñatas

22 diciembre 2010

En México es muy bonita la tradición de las piñatas durante estas fiestas navideñas, sobre todo en las famosas “posadas“.

Si bien el origen de las piñatas se remonta hasta la antigua China, me atrevo a decir que ante los ojos de un extranjero, una piñata bien podría ser un símbolo típico de la festividad mexicana. A mi me gusta decirle a mis amigos que nos visitan de otros países que no pueden considerarse 100% mexicanos hasta que no han vivido la experiencia de romper un piñata.

Ahora bien,  pocos son los que conocen la simbología cristiana de esta hermosa tradición. En efecto, romper una piñata va más allá que simplemente pasar un rato divertido descargando la furia contra una olla de barro colgada de una cuerda.

El rito católico de romper una piñata, sobre todo en diciembre, tiene el siguiente significado:

1.- Las piñatas típicas deben de ser de ollas de barro y tener forma de estrella con 7 picos. Estos picos representan los 7 pecados capitales: avaricia, gula, pereza, odio, envidia, vanidad y lujuria, mientras que el hecho de que la piñata sea de barro nos habla de lo duro que es vencer al mal, más no imposible.

2.- Para romper la piñata la persona en turno debe de tener los ojos completamente vendados. Esto representa la fe que se tiene en que Dios nos ayudará en esta enmienda.

3.- La acción de pegarle a la piñata es justamente el intento de romper con los vicios y el mal que hacen presa al ser humano. El palo representa la herramienta que Dios nos da para vencer al mal: la virtud.

4.- Durante el intento de vencer al pecado siempre contamos con el apoyo de nuestros seres queridos y es por esto que mientras intentamos romper la piñata se elevan voces que nos van indicando la dirección correcta donde esta se encuentra en forma de cánticos.

4.- Una vez que se rompe la piñata, los dulces que caen de su interior representan las bendiciones de Dios que se derraman hacia todos los hombres (no solo para quien  venció al mal en lo individual)  fruto de la acción de haber vencido al pecado.

Esta última parte en especial me encanta: “Saber que Dios está dispuesto a derramar bendiciones no solo para la persona que vence al mal, sino para todos los seres que le rodean. (La gracia de Dios se contagia).

Amigos les invito a que, como con la tradición de Santa Claus que hace un par de publicaciones mencioné, hagamos partícipes a nuestros niños del significado de esta actividad tan típica de esta época y que en especial a ellos gusta tanto.

Recuerden, el rito que es acompañado con el entendimiento de la tradición se vuelve en formación.


La razón principal por la que soy católico…

21 diciembre 2010

Hace un par de días me comentaba una amiga que ella no era católica por la incongruencia que veía en el actuar de muchos católicos. “Muchos de ellos manejan una doble moral, predicando una cosa mientras hablan pero actuando de una manera muy distinta cuando les das la espalda” me decía.

No dudo que existan personas así en el catolicismo (de hecho…¿en que religión, institución, comunidad o familia no existen este tipo de casos?) pero aunque tengo muchos argumentos para suponer que esta no es una razón suficiente para optar o no por una religión, el comentario de mi amiga me llevó a meditar en una cuestión muy peculiar sobre mi fe.

En mi caso, la razón principal por la que soy católico también es, al igual que mi amiga, por los católicos que he conocido. Puedo asegurar que mi convicción fundamental sobre el catolicismo se deriva en gran medida del testimonio de los grandes católicos. El haber leído y estudiado sobre la vida de los santos, mártires de nuestra Iglesia al igual que el haber tenido la oportunidad de convivir en vida con muchas personas que estoy seguro están destinadas a la vida eterna, es probablemente mi motivación principal para ser católico de convicción.

Así, me parece muy interesante que tanto mi amiga y yo tengamos la misma fuente de motivación para ser católico (mi caso) o no ser católico (ella).

La razón fundamental por la que tanto ella como yo hemos tomado nuestra decisión es justamente nuestro encuentro con “los católicos”, la única diferencia es que mientras que mi amiga pone sus ojos en el mal que muchas personas hacen en el nombre de Dios, yo prefiero mirar el bien que millones de católicos hacen igualmente en nombre del mismo Dios.

Amigos católicos… ¿ahora entienden por qué el testimonio de vida y no las palabras es lo que realmente logra la conversión del mundo hacia Jesucristo?


El origen de Santa Claus

16 diciembre 2010

¿Quien no conoce a Santa Claus? Es probablemente uno de los personajes más famosos a nivel mundial. Además, llegadas estas fechas navideñas la presencia de este simpático gordito se hace cada vez más notoria por todos los rincones del planeta.

Contrario a muchos críticos de Santa Claus, quienes dicen que le ha robado la navidad a Jesucristo, yo opto por pensar lo contrario. Si bien el espíritu de la Navidad tiene su fundamento único en Cristo nuestro Señor y su nacimiento, el origen de la leyenda de Santa Claus también. Basta simplemente con percatarse que el nombre de este personaje hace referencia al estado máximo de aspiración que los católicos buscamos en la vida eterna: la santidad.

Santa Claus, después de todo es… un santo.

Me encantaría que vieran este video en donde se narra un poco la vida y obra del santo que dio a la leyenda de Santa Claus.


Por lo mismo, queridos lectores, esta navidad  les sugiero que  a sus hijos, además de hacerles partícipes del festejo del nacimiento de nuestro señor Jesucristo, también aprovechemos para contarles  un poco de los origen de la tradición de Santa Claus quien es, después de todo, el santo más famoso de la historia.


Parábola navideña

15 diciembre 2010

Había una vez dos hermanos que vivían cada uno en un terreno separados  por un río.

Cierto día los dos hermanos tuvieron un altercado severo que los distanció de tal manera que decidieron no dirigirse la palabra nunca más.

Uno de ellos, enfurecido  y lleno de rencor mandó traer a un carpintero al que le dio las siguientes instrucciones:

“En aquel terreno contiguo vive mi hermano al que tanto odio. Así que  te pido de favor que vayas a mi granero, tomes toda la madera que necesites y la utilices para construir algo entre los dos terrenos que evite que tenga que volver a ver a mi hermano cuando yo salga a mi jardín”

El carpintero le dijo que haría lo que estuviera en sus manos por ayudarle a resolver aquella cuestión.

Pasaron un par de días y el hermano que había contratado al carpintero regresó para revisar el trabajo final.

Grande fue su sorpresa cuando vio que ninguna barda había sido construida en el perímetro de los terrenos.

“¡Oigame carpintero perezoso!” le dijo el hombre visiblemente enojado “¿Por que no ha levantado ni un metro de barda en el límite de los terrenos ? ¿Que acaso no ha trabajado nada en el transcurso de estos dos días?”

“Desde luego que he trabajado arduamente” le dijo el carpintero

“Yo me comprometí con usted a ayudarle a resolver la cuestión con su hermano y eso es lo que he estado haciendo. Durante todo este tiempo he construido justo lo que necesita para solucionar su problema familiar”

Tomándolo de la mano, encaminó al hombre hasta el lugar en donde había estado trabajando día y noche por los pasados dos días…

Llegando a cierto punto del terreno levantó la mano y apuntando hacia el río le dijo a su contratante:

“Lo que usted necesita, mi querido amigo, no es una barda que le aleje de su hermano, sino algo que en verdad solucione su problema de fondo”

y apuntando con el dedo, le mostró justo el lugar en donde había construido un hermoso puente que unía en el lado más angosto de río los dos terrenos.

El hombre que contrató el trabajo quedó sorprendido por la sugerencia del carpintero, pero lejos de enojarse por la rebeldía de este entendió completamente su solución.

Así que pagando con creces el trabajo realizado por el carpintero, el hombre dirigió al puente nuevo con la firme intensión de cruzar al otro terreno, el de su hermano, pedirle perdón y volverse a reencontrar con él.


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