D x D

3 noviembre 2010

Esta sección tiene como misión poner a la creatividad al servicio del matrimonio. Pensando en la misión que los esposos tenemos de conquistar “Día a Dia” (DxD) a nuestras esposas, sirva este espacio para exponer ideas y sugerencias creativas para llevar a cabo detalles en sus matrimonios. Siéntanse con la libertad de utilizar estas propuestas para el beneficio de su vida matrimonial o de enviar sus propias ideas a diariodeuncatolico@gmail.com

“Este día yo me encargo…”

¿Qué actividad resulta ser la más cansada o problemática para tu esposa? ¿Cuidar a los niños? ¿Preparar la comida todos los días? ¿Hacer una larga cola en el banco para pagar los servicios de la casa? ¿Vestir a los niños todas la mañanas?

Pues lo que te sugiero en este DxD es muy simple. Encuentra dicha actividad y ofrécete hacerla tú en su lugar. Si algo valoramos los seres humanos es recibir la ayuda de un ser querido justo en los momentos en que más dificultades encontramos. No esperes a que te lo pidan, no suele suceder así, en cambio ofrécete a ayudar sin miramientos.

Aquí algo importante…

Esposos, si les pasa lo mismo que a mi, seguramente le tendrán que insistir varias veces a su esposa para que se deje ayudar, ya que como buenas madres generosas no suelen aceptar tan fácilmente el desprenderse de una actividad que hacen por amor, pues están acostumbradas a pensar siempre en los demás más que en ellas mismas (el amor materno es grandioso).

Para lograrlo sugiero que, sin avisarles, les agenden previamente una cita para hacer esa actividad que tanto les gusta hacer: irse con una amiga, leer en un café, ir al cine, pasar tiempo en el salón de belleza, desayunar con su mamá, etc.. Tiempo en el cual ustedes aprovecharán  para realizar esa actividad que ella habitualmente hace.


Mamá… ¡no quiero se católico! (II)

2 noviembre 2010

Ok… con respecto al cuestionamiento que les plantee el día de ayer, aquí mi reflexión…

¿Que hacer si tu hijo adolescente te dice que él, a diferencia tuya, no quiere ser católico?

Aquí lo que yo haría..

¡Abrazarlo fuertemente y decirle lo mucho que en verdad respeto su decisión y que le amo con todo mi corazón!

Muchas personas pueden no comprender del todo esto que planteo, sobre todo si provienen de un contexto familiar con una tradición religiosa muy ortodoxa. Pero tengo mis motivos para recomendar este actuar…

Déjenme argumentar un poco al respecto…

Cristo vino al mundo y nos encomendó la siguiente misión: “Id por el mundo y predicar el evangelio”

Lamentablemente esta invitación suele ser confundida por muchos de sus seguidores quienes la traducen de la siguiente manera:

“Id por el mundo y convertir a todos al cristianismo”

Yo se que a estas alturas ya muchos se empezarán a poner nerviosos, lo cual entiendo, pero pido una oportunidad para seguir con mi argumento.

Lo que en realidad Cristo quiso decir hace dos mil años fue lo siguiente:

“Id por el mundo y prediquen el amor… y solo si es necesario utilicen palabras”

Veamos. Si Jesús durante sus tres años de predicación no hizo otra cosa que amar al prójimo, y lo hizo hasta la muerte, y eso es lo que conocemos como “evangelio” (Nueva buena) , entonces nuestra misión al difundir dicho evangelio es justamente predicar dicho amor.

Los apóstoles que fueron enviados a predicar el evangelio tras la muerte y resurrección de Jesús no tenían la misión de convertir a todos los hombres hacia Cristo a como diera lugar. De hecho, no se tiene registro en ningún pasaje del libro de “Hechos de los apóstoles” que se diera alguna conversión al cristianismo por la vía de la fuerza, por imposición obligatoria.

Si producto de esta labor apostólica fue que se dieron miles de conversiones en los primeros años del cristianismo es por que las personas voluntariamente abrían su corazón a Cristo. ¡Nadie fue obligado!

Esto, desde luego, no quiere decir quedarse callado y permitir la injusticia. No. Uno debe de predicar en lo que verdaderamente cree, pero más que con palabras, con acciones que hablen por si mismas.

Es maravilloso cuando una creencia religiosa trasciende a lo largo de una generación a otra, pero es mucho más hermoso cuando también esta tradición es adoptada en libertad,  siendo los mismo adoptantes quienes desean verdaderamente recibir dicha bendición.

En el caso que nos ocupa, el de un adolescente que le dice a su mamá que no quiere ser católico, habrá que hacerle saber a este joven que le amamos por sobre cualesquiera que sean sus decisiones (Te amor por lo que eres, no por lo que quisiera que fueras). Esto es la verdadera predicación del evangelio. Esto es lo que Cristo hubiera hecho.

¿Quien puede amar algo que se le impone solo por tradición y por fuerza? ¡NADIE!

Al contrario, puedo asegurar que el joven que reciba esta respuesta respetuosa de parte de su madre ante su decisión, quedará sorprendido por el amor que recibe y acabará encontrando, tal vez tiempo después,  el valor de una religión que predica con el ejemplo y no con la imposición.

Yo, como católico practicante, he encontrado especialmente  positivo el tomar esta postura. Cuando más me empeño en convencer con la palabra a alguien de lo que creo, menos lo consigo. Pero cuando en vez de palabras, utilizo mis acciones, la gente acaba encontrando por sí misma algo valioso que están dispuestos a imitar… ¡y lo hacen!

Amigo católico… si resulta que en tu casa alguien se niega a adoptar tu misma fe, no te angusties. ¡Abrázalo fuertemente por haber tomado una postura firme, invítale a seguir en la búsqueda del bien y de la verdad y por sobre todo… dile que le amas por igual!

Tranquilos, si es un alma buena, Dios ya le tiene preparado su propio camino. Imponerle el tuyo puede ser contraproducente.

Nadie puede querer algo al menos que su corazón esté dispuesto a hacerlo, y esto en muchas personas puede costar tiempo y paciencia para que así sea.


Mamá… ¡no quiero se católico!

1 noviembre 2010

Hace tiempo conocí a una maestra de catecismo que me dijo:

“Estoy verdaderamente preocupada pues mi hijo adolescente me dice que no quiere ser católico”

¿Ustedes que harían en su lugar?

Piénsenlo un poco hoy.

Yo mañana publicaré mi post con mi reflexión al respecto. Y si… ciertamente tiene que ver con mi publicación anterior.


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