Los hábitos (II)

Continuemos con el tema de los hábitos…

¿Cómo incorporar un hábito a nuestras vidas?

Solo conozco un método…

¡Intentarlo!

Si… así tal cual lo digo. Un hábito se logra desarrollar de manera efectiva (sea para bien o para mal) sólo con la práctica del mismo.

El fumador se hizo vicioso sólo cuando probó el primer cigarro, antes de eso, el vicio del cigarro le era completamente ajeno a su persona. Solo hasta que ejercitó la acción de fumar por primera vez, fue que el hábito malo de fumar se despertó en su interior.

Pero la gran ventaja es que este método, no solo funciona para hábitos malos, sino también para los hábitos buenos. El deportista que se levanta todas las mañanas a correr empezó a incorporar este hábito bueno cuando salió a correr por primera vez, antes essa virtud estaba desactivada en su persona.

Por lo mismo, la única manera de incorporar un hábito en nuestras vidas es, de hecho, intentando incorporarlo.

Ahora bien… entiendo que decirlo es más fácil que hacerlo. ¡Lo se por experiencia propia!

Lamentablemente, los vicios suelen ser más fáciles de practicar que las virtudes (por eso los hombres virtuosos son más admirados que los viciosos), por lo que no solo hace falta  tener una firme voluntad de hacer el bien una sola vez. La clave de la virtud, está en la practica constante del bien que la forma, y eso es lo que la hace a la virutd tan difícil pero  interesante a la vez.

En lo personal considero que el primer hábito que deberíamos de desarrollar, antes que cualquier otro, es… el de la oración.

Orar habitualmente nos facilitará la incorporación de otras virtudes posteriores ¿Por qué? Por que orar es disponer el alma para hacer el bien, incluso antes de hacerlo.

Por eso te recomiendo lo siguiente:

1.- Compra un calendario en el que puedas ver de manera fácil todos los días del próximo mes (30 días)

2.- Escoge una o varias oraciones que te signifiquen especial interés en tu vida. Recomiendo la oración de la serenidad, acompañada con un Padre Nuestro y un Ave María para quienes quieren empezar.

3.- Escoge un horario y un lugar de tu casa en el que rezarás dicha oración todos los días durante los próximos 30 días.

4.- Anota en el calendario una “palomita” en el día en que cumplas con tal actividad y una “cruz” el día en que no cumplas con dicha actividad.

5.- Al terminar los 30 días, si lograste tener al menos el 90% de los días cumplidos con dicha actividad de rezo, entonces proponte, para el mes siguiente, continuar con dicha actividad (hábito bueno) y ahora incorporar algún otro hábito nuevo.

Te aseguro que la incorporación del nuevo hábito en tu vida, una vez incorporado el hábito de la oración, te resultará más fácil ahora que si lo hubieras intentado desarrollar sin el de la oración.

Este es mi secreto… rezar de manera habitual (como hábito) para luego intentar practicar algún otro hábito bueno en mi vida.

Suele pasar que cuando dejo de rezar, por alguna razón también me resulta mucho muy difícil seguir con los demás hábitos positivos que ya había incorporado en mi persona.

Como católico lo recomiendo así… primer el hábito de la oración y luego cualquier otro hábito más.

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