¡Mi padecimiento…!

Debo confesarles que sufro de una rara enfermedad mental que parece  no tener cura…

Lo que sucede es que cada cierto tiempo, a veces muy seguido, sufro de lo que me ha dado por llamar… ¡Ataques filosóficos!

¿De que se trata esta rara enfermedad? Verán…

Puedo estar muy tranquilamente durmiendo, comiendo, trabajando, leyendo o haciendo cualquier actividad de mi cotidiana jornada…¡cuando de pronto y sin avisar una idea se me clava en la mente como un rayo!

“Vocación”, “Amor”, “Familia”, “Talento”, “Trascendencia”, “Iglesia”, “Humanidad”…y entonces como si una fuerza me poseyera sin permiso, mi mente empieza a desarrollar ideas, pensamientos, conclusiones, analogías y todo tipo de cavilaciones sobre estos términos…

En una ocasión iba yo en el metro, cuando de pronto me llegó uno de estos ataques filosóficos.

Recuerdo que la idea que se me vino sin mi permiso fue “Libertad”… mi mente comenzó a divagar y a generar ideas de cómo la libertad atañe al ser humano y a las organizaciones; ¿cómo puede un concepto tan humanista afectar la manera en que construimos una empresa o una comunidad? ; ¿qué tiene que ver la libertad con la manera en que formamos al ser humano?…

En eso estaba, cuando de pronto me percaté que me había bajado, sin darme cuenta, en una estación equivocada del metro. No se cómo llegué ahí, ni como decidí que lo debía hacer… pareciera que simplemente mi cuerpo tomó una decisión que mi mente no le ordenó… ¡Y cómo lo iba a hacer si esta estaba demasiado ocupada pensando en la libertad!

Sorprendido volví a tomar el metro y me re-dirigí a mi destino final correcto.

Esto de los ataques filosóficos es todo un asunto en mi vida… me despierta en la noche y me quita el sueño por varias horas, me hace tener que orillar el coche mientras manejo para tener que bajar ideas que yo no le he solicitado a mi mente a un papel,  e incluso en ocasiones me provoca que al iniciar la lectura de un libro de un determinado tema, acabe metido en google investigando sobre una palabra completamente diferente que se me puso enfrente… ¡No lo puedo controlar!

¿Que si tengo cura? mmmmm…. no lo creo. Creo que soy así y así me moriré.

Además, debo reconocer algo…

¡¡Me encanta que me suceda!! No quiero curarme jamás… Y aunque en ocasiones producto de estos ataques filosóficos da como resultado que yo acabe en una estación del metro diferente a la que yo quería,  la sensación de poder profundizar en una idea, en una palabra o en un pensamiento como lo hacían los antiguos griegos, es maravillosa.

Lo reconozco… Los ataques filosóficos son parte de mi ser y de mi vida… no los puedo evitar.

Se que en el fondo yo mismo los he provocado con mi actitud inquieta por encontrar la verdad… pero es una de esas consecuencias que voluntariamente acepto en honor a la misma palabra que los produce… “Filosofía” palabra que etimológicamente significa lo que en el fondo es el origen de mi rara enfermedad…el “amor a la sabiduría”.

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