¿Podemos demostrar a Dios?

No soy filósofo de profesión, pero si de vocación, por lo que hoy siento que quiero darme un poco a esta tarea… (espero no abrumarlos demasiado… Si lo hago no tenga pena en decírmelo)

Muchos han sido los intentos por demostrar la existencia de Dios. Pero la verdad es una: no lo hemos podido hacer. Por lo menos no de una manera cierta y absoluta. (Digamos que no con la certeza con la que si podemos demostrar lo matemático)

Pero debemos admitir que han existido intentos bastante buenos por hacerlo.

En lo personal me agradan bastante las cinco vías de Sto. Tomás de Aquino.

Los argumentos que el santo escribió en su Suma Teológica como posibles “vías” para poder llegar a la conclusión de la existencia de Dios son los siguientes:

MOVIMIENTO: Es evidente a los sentidos que las cosas en el mundo cambian. Todo lo que se mueve, es movido por otro algo. Si buscamos la causa de movimiento de algo siempre encontraremos que detrás existe un motor que lo origina (en la naturaleza algo siempre es movido por algo). Así, dado que las causas de movimiento no pueden ser infinitas, por lo tanto debe de existir un primer motor de  todo. Ese motor es Dios.

CAUSA: Es evidente a los sentidos que las cosas son causadas por algo. Nada es causa de sí mismo. Esto quiere decir, que nadie puede crearse a sí mismo de la nada. Así, dado que las causas  de las cosas no pueden ser infinitas, debe de existir una primer causa de. Esa primer causa es Dios.

CONTINGENCIA: Es evidente a los sentidos  que una cosa no puede “ser” y “no ser” al mismo tiempo. Para que algo sea requiere de un “necesario” que lo provoque. Así, dado que los seres necesarios no pueden ser infinitos, debe de existir un Ser absolutamente necesario. Ese ser necesario en Dios.

PERFECCIÓN: Es evidente a los sentidos que en la naturaleza existen grados de perfección. Dado que lo perfecto, no puede tener su origen en lo imperfecto. Debe de existir un ser absolutamente perfecto. Ese ser es Dios.

ORDEN: Es evidente que en las cosas existe un orden. Para que algo tenga un orden, debe de existir una inteligencia que las ordene. Dado que no podemos encontrar la causa del orden en el infinito. Esa inteligencia que dio lugar al primer orden se encuentra en Dios.

Com podrán darse cuenta, Sto, Tomás se valió de la lógica filosófica para intentar ir de lo que podemos percibir (sentidos) a lo que podemos entender (razones). A este tipo de pensamiento para tratar de explicar lo universal (Dios) partiendo de lo particular (sentidos) se le conoce como pensamiento inductivo.

Todos hemos conocido a personas que tienen como lema “hasta no ver no creer” y que utilizan este argumento para sustentar su ateísmo.

A mi parecer esta es una visión corta, ya que la vista (y los demás sentidos) sólo nos permiten percibir ciertos tipos de realidades (físicas) más no todas la realidades posibles. El amor, por ejemplo, no lo podemos ver, oler ni mucho menos tocar, pero aún así podemos saber que existe.

A Dios no se le explica por la ciencia. A lo mucho, esta nos puede ayudar a entender la creación, pero no al Creador. Es como si con ciencia alguien pudiera explicar las reglas del juego pero esto en nada nos explicaría algo del Creador de dicho juego.

Ahora, volviendo a la pregunta que dio lugar a esta publicación…

¿Podemos demostrar la existencia de Dios?

No con ciencia, pero si con intuición.

La primera requiere de elementos “causa” que expliquen elementos “efecto”. Es decir, para poder explicar científicamente algo, requeriremos tener elementos previos que nos ayuden a explicar cómo pueden estos dar lugar a un segundo o tercer elemento posterior. ¿Pero que sucede cuando lo que estás intentando explicar resulta que no tiene elementos previos? Pues que no podrás explicarlo con ese método.

Ahora bien… la intuición, que es una parte poco atendida de la inteligencia, nos ayuda a “comprender” cosas que no necesariamente tienen una causa precedente en sí, como pueden ser valores universales, principios humanos… Dios.

Ahí donde la ciencia ya no tiene alcance, la intuición humana si puede llegar.

Por ejemplo, los hombres sabemos, sin que nos lo hayan tenido que explicar, enseñar o demostrar que “hacer el bien y evitar el mal” es algo verdadero. ¿Cómo lo sabemos? por intuición natural. De la misma manera el ser humano sabe, sin necesidad de demostración previa, que “tratar al prójimo como le gustaría que le trataran a sí mismo” es una principio universal. Esto lo sabemos por intuición, no por ciencia.

Así, Dios es posible ser explicado por intuición, pues esa misma intuición nos lleva a quien creo esa misma intuición.

Eso fue lo que intentó hacer Sto. Tomás con sus cinco vías, tratar de hacer uso de su intuición lógica para poder explicar por qué la existencia de Dios es necesaria para el “ser”. Y si es absolutamente necesaria, entonces debe de existir.

En conclusión, para poder saber que Dios existe, no requerimos ser grandes científicos, sino simplemente grandes “seres humanos” per se. El poder saber que Dios existe no depende de un tratado científico lleno de fórmulas numéricas y logaritmos, no. A Dios se le puede comprender desde la simple perspectiva de la intuición.

Ahí, en lo más profundo de nuestro ser, sabemos que existe…. que Él siempre ha existido.

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