¡Ya estoy de regreso!

30 agosto 2010

Amigos… tras unos cuantos días en que no hice otra cosa más que admirar y volver a admirar una y otra vez la felicidad que produce en los hijos el convivir con sus padres 24 horas durante casi una semana completa, gracias a la magia de unas vacaciones, estoy de vuelta para volver a escribir.

Ayer fui a Misa y además de agradecerle a Dios por la oportunidad recibida, le pedí también que me diera nuevas fuerzas para seguir aquí, relatándoles cómo un simple mortal como yo busca día a día vivir su fe católica.

Les cuento que aunque me la pasé bastante bien en mi destino turístico, debo reconocer que la mejor parte de todo el viaje fue cuando, regresando, mi esposa y yo nos pudimos dar la oportunidad de visitar al doctor para revisar que nuestro embarazo (me gusta decir que ambos estamos embarazados) estuviera transcurriendo en orden.

Pues bien, en esta visita al ginecólogo, no solo pudimos ver por primera vez la foto en ultrasonido de nuestro pequeñín dentro del vientre de su mamá sino que también, por primera vez,… ¡Escuchamos su corazón!

Los latidos del corazón de mi nuevo hijo representaron como un grito de alegría en el corazón de sus papis. ¡Todo marcha muy bien y esperamos que así siga hasta el día en que Dios nos permita conocerlo!

No puedo estar más agradecido con Dios, unas felices vacaciones, con una hermosa esposa, unos maravillosos hijos que no pararon de sonreír y la imagen y el sonido de la vida de quien está por llegar.

¡¡¡Gracias a Dios por la alegría de la vida!!!!


Pequeñas vacaciones

26 agosto 2010

Amigos, “Diario de un Católico” ha estado ausente por un tiempo debido a que el autor ( o sea “yo”) anda disfrutando de unas pequeñas vacaciones familiares.

No dejen de vivir una vida espiritual durante el verano!!!

Nos vemos en unos cuantos días más.


“To teach is to touch”

16 agosto 2010

Cuando encontré esta frase no puede hacer otra cosa más que grabarla en mi agenda y además en mi corazón. Se que la encontré hace tiempo, pero no logro recordar en donde, lo único que se es que lleva varias semanas grabada como fondo pantalla de mi teléfono celular y todo los días, al leerla, me “enchina la piel”. Soy formador de vocación, y tengo un radar especial para detectar palabras como “enseñar”, “aprender”, “estudiar”, “desarrollar”, “provocar”, “formar” en cualquier lugar que estas se presenten.

Para quienes amamos la labor docente y encontramos un inmenso placer en transformar vidas para bien, no podemos dejar de decir que lo que  hacemos tiene mucho de arte, pues al igual que el artista que pinta un cuadro o esculpe un pedazo de mármol  tratando de que estas acciones puedan llegar a tocar el alma de sus públicos, también el formador busca que cada palabra que sale de su boca, cada contenido que simplifica en un cuaderno, cada mirada inicial a un nuevo alumno logre tocar el alma de su discípulo. Ambos, tanto artista como formador, buscan lograr al final un mismo resultado: que el alma que tuvieron la oportunidad de tocar, no vuelva a ser la misma una vez que se les permita hacer llevar a cabo su peculiar talento.

Enseñar me produce mucho placer, pero no solo por esto lo hago, pues mi propio gusto por algo no me basta lo suficiente para llevarme desvocadamente a realizarlo. Yo enseño, principalmente,  por el placer que le produce a mi prójimo el crecer en mi enseñanza. Es por eso que lo hago, por la felicidad que produce en el propio alumno el saber que se ha vuelto en alguien mejor.

Por eso he adoptado la frase del título de este post como un lema de vida personal… “To teach is to  touch” (Enseñar es tocar), pues no existe un propósito más noble y sublime en este mundo que el poder tocar el alma de un ser amado para transformarla para bien.


Ser un buen padre

11 agosto 2010

Esta noticia de que voy a ser papá por tercera vez, me a puesto a meditar mucho en el tema de la paternidad.

No me considero en absoluto un papá perfecto (¿Quien si podría hacerlo?) pero si puedo decir que soy alguien que constantemente se cuestiona sobre cómo lo hago todos los días.

Como buen hombre (estadístico y con tendencia al rendimiento) podría pensar que debería de existir un “índice de rendimiento de la buena paternidad”. ¿Cómo sería este índice? ¿Qué tendríamos que medir para calcularlo? Sería acaso el número de horas dedicadas a un hijo en el día, o el número de hijos graduados de la universidad, o por que no mejor el porcentaje de cumplimiento de metas personales por hijo, o mejor nos vamos por la cantidad de hijos casados y felices. Mmmmm… No creo que nada de eso ayude del todo.

Creo que lo que debería de medir este índice (si es que esto pudiera ser medido) para saber si uno es un buen padre tendría que ser el “nivel de  acercamiento o alejamiento de cada hijo a su propia vocación”. Para mi eso lo diría todo.

Creo que mi labor como padre es y será lograr que mis hijos puedan realizar tanto su vocación universal como su vocación particular. Como vocación universal (que todos los seres humano tenemos por igual)  entendería que mi objetivo es acercar a mis hijos a Dios a través de acercarles al prójimo. Como vocación particular (el llamado único y especial de Dios hacia su persona) lo único que puedo hacer es ayudarles a encontrarla y motivarles y ayudarles a seguirla.

Muchos padres cometen el error de querer imponer una vocación a su hijo, no por intentar hacerles un daño, sino por tratar de ofrecerles un camino seguro que a estos mismo padres ya les funcionó en su vida. Pero esto solo conlleva a un desvío del camino personal y único y  da como resultado hijos que, aunque seguramente serán exitosos en lo profesional, no lo serán en lo vocacional y esto es una receta segura para la infelicidad.

Un hijo debe de encontrar y seguir su propia vocación, la que Dios le ha llamado a seguir. Sea cual sea que este fuere. Si reconocemos que Dios nos habla de manera particular, entonces debemos de aceptar de igual manera, que Él mismo le pide una vocación a cada ser humano que nace en esta tierra. La labor de un padre pues es ayudarle a su hijo a reconocer la verdad de esta voz.

Entender esto es mucho más fácil para una madre que para un padre, ya que la mujer nunca olvida, por su propia naturaleza, que la entrega al prójimo es la medida única de la felicidad. Los hombres solemos, en cambio, confundir erróneamente felicidad con dinero, éxito, fama o triunfo personal. (Tal vez por nuestro afán de poderlo cuantificar todo)

¿Cómo medir si somos buenos padres? ¡Imposible hacerlo numéricamente! El único indice que nos puede mostrar si estamos logrando esto o no, es leyendo el rostro de nuestros hijos. ¿Qué dice este rostro? “Estoy siguiendo mi camino de vida, mi vocación y me siento pleno por ello” o “Me siento perdido y no encuentro rumbo”. Papá, no tengas miedo, ve y pregúntale. Probablemente es la encuesta más importante que realizarás en toda tu vida.

En resumen, un buen padre es quien está ahí, no para imponerle un camino a su hijo,  sino para ayudarle a descubrir el suyo propio.


¡¡¡Voy a ser papá!!!

10 agosto 2010

¡Por tercera vez, voy a ser papá de nuevo!

Nada me produce más felicidad que saber que voy a unirme a la celebración de la vida permitiendo que Dios haga su voluntad en mi familia.

Hace unos cuantos día mi esposa y yo nos enteramos que nuestras oraciones habían sido escuchadas y por fin habíamos logrado concebir a nuestro tercer hijo, el cual ya se encuentra creciendo en el vientre de su hermosa madre.

En cada uno de mis hijos, veo la esperanza de que este mundo puede ser mejor por que ellos están aquí. Es impresionante como un padre se puede sentir orgullosos de tres pequeños seres (mi hija mayor apenas cumple 5 años) que aun teniendo todo un camino por recorrer, tienen ya mi voto de confianza en que sabrán llegar al cielo de regreso con su creador.

Por mi parte rezo para que Dios me enseñe día a día a ser un buen padre, rezo por mis hijos para que Dios les comunique su voluntad a lo largo de su vida, rezo por su madre para que nos siga poniendo el ejemplo del amor incondicional. En conclusión, rezo por mi familia para que sea un testimonio del Reino de Dios en la tierra.

A mi hijo recién concebido, quien seguramente ya también recibió la noticia de su próxima incorporación a nuestra familia, le digo: “Bienvenido al mundo”


Mi misal mensual

9 agosto 2010

Ayer me llegó vía correo postal mi primer misal mensual de parte de la editorial Buena Prensa. Recién descubrí que uno se puede suscribir vía internet al envío postal del mismo.

Así que ayer  me dispuse a estrenarlo por primera vez en misa, pero tuve un inconveniente. El misal que me llegó corresponde al del próximo mes (septiembre) y no al actual (agosto), por lo que tendré que esperar para estrenarlo hasta dentro de un par de semanas.

Si alguien en la República Mexicana está interesado en que le llegue a su casa este misal mensual lo puede hacer siguiendo el link siguiente de la editorial Buena Prensa. El costo de suscripción anual (12 ejemplares) es de 142 pesos (mexicanos)  o $11.50 dólares.

¿Que para que sirve un misal mensual?

Pues entre muchas otras cosas, permite seguir las lecturas de todas las misas diarias que se llevan a cabo en un mes en particular. Si se tiene la costumbre de asistir a misa de una forma periódica (no solo las dominicales y las festivas), el misal ayuda a saber qué lecturas y reflexiones corresponden a la misa de cada día.

Ahora bien, dado que no todos vamos a misa todos los días, si que podemos utilizar el misal para por lo menos conocer el evangelio que corresponde a cada día y así por lo menos hacer la reflexión evangélica correspondiente.

Además, con el misal puede uno conocer el santoral y el color correspondiente de la liturgia en turno, así como tener acceso a pequeñas reflexiones que nos ayudan a acompañar mejor la misa de todos los días.

Yo lo pienso utilizar para leer las lecturas y el evangelio antes de ir a misa, así cuando esté presente en la ceremonia pueda concentrarme en poner más atención a los detalles de cada lectura que llevaré previamente leída. Además, también me servirá para mis reflexiones evangélicas diarias.

Lo bueno es que no pesa casi nada y lo puedo llevar sin problema en la mochila.


Jesús

6 agosto 2010

Las hemos visto por todos lados, pero poco nos hemos detenido a observarlas bien…

Son imágenes de Jesús en donde los artistas nos han querido reflejar el amor y la grandeza de nuestro Señor, como alguien que siempre ha estado y estará ahí para nosotros… Son, por sobre todo, imágenes que nos reflejan al hombre, aquel a quien debemos de imitar todos los días.


No se puede llevar solo

5 agosto 2010

El Papa Benedicto XVI, a quien el tiempo me ha permitido ir admirando más y más, recién mencionó que… “El servicio petrino (ser Papa) es algo que nadie podría llevar por sí mismo solo con sus fuerzas, sino que se puede llevar solo por que el Señor lo lleva y me lleva”.

Esto lo comentó en Castel Gandolfo, la casa donde los Papas suelen pasar el verano de cada año, cuando recién terminó de presenciar un documental en el que se narran los primeros cinco años de su pontificado.

¡Caray! ¡Que manera de ver su misión! ¡Con que humildad!

¿Se imaginan a una estrella de Hollywood diciendo “Este premio Oscar que hoy me gané, no hubiera sido posible sin la ayuda de Dios, quien me indicó en cada momento cómo y donde actuar”? Ja ja… ¡Ya parece!

Solo los grandes corazones saben que dicha grandeza proviene de una fuerza superior, nunca del interior de ellos mimos.

Es Dios quien quiere y permite que seas tan grande como puedas llegar a ser. En Él están puestas todas las esperanzas de salir adelante con la misión que Él mismo nos invita a seguir en la vida.

En verdad, no dejo de aprender cada día de este gran Papa.


La palabra más importante del universo

4 agosto 2010

He encontrado una palabra que es, a mi parece, la más importante del diccionario.

Es sencillamente la palabra que más deberíamos usar los seres humanos todos los días, ya que al hacerlo las puertas se nos abren de par en par.

Esta palabra tiene una magia especial ya que es capaz de ablandar las piedras más duras en el corazón de cualquier hombre.

En dósis adecuadas (usada lo suficiente) tiene el poder de llevarte con las personas adecuadas, en los lugares adecuados y en los momentos adecuados  para lograr todos tus sueños. Por el contrario, mal empleada (no lo suficiente) será la causante segura de tu fracaso.

Quien la utiliza se gana amigos, quien la olvida se gana enemigos.

Es la palabra que más le agrada escuchar a Dios pues le hace referencia a tu relación con Él como el ser que más te ama.

Puedo garantizar, por experiencia personal, que esta palabra es tan importante y tan efectiva que me ha dado la oportunidad de colaborar en los mejores proyectos y en las mejores instituciones por el simple hecho de usarla siempre que puedo. A la gente le encanta escucharla y a mi me fascina decirla.

Es, por estas razones y otra muchas tantas que no terminaría nunca de escribir en un blog, la palabra más importante del universo…

Así que no lo olviden, este es el tesoro más  valioso de la humanidad. Si quieres lograr todos tus sueños en este mundo y de paso ayudar a todos los seres humanos a conseguir sus más grandes ideales también, nunca, pero nunca olvides decir la palabra más importante de todo el universo:

“¡Gracias!”


No es lo mismo…

3 agosto 2010

No es lo mismo…

“Hogar” que “Casa”…

Un hogar es el ámbito en donde se dan las condiciones ideales para que florezca una familia, con toda su dignidad y sus valores. La casa es simplemente el espacio físico donde aveces se produce esto. Un niño puede tal vez vivir sin casa, pero jamás deseará vivir sin un hogar.

“Ver” que “Mirar”…

Quien ve no siempre mira, ya que esto solo se puede hacer cuando permitimos que nuestro espíritu se sumerja en la profundidad del objeto o ser en cuestión. Quien ve, se percata de las cosas, quien mira, se compenetra con ellas.

“Oír” que “Escuchar”…

Quien escucha, se pone en el lugar del otro, entiende el origen del mensaje y de sus razones. No impone su sonido ante el sonido del prójimo. En cambio quien solo oye, su alma no se beneficia jamás de la oportunidad de amar. Quien escucha vive la empatía, quien simplemente oye se queda solo en el ruido.

“Hablar” que “Dialogar”…

Para el que habla, los mensajes que salen de su boca son lo único importante. Lo suyo es prioritario sobre los demás. En cambio para quien dialoga el mensaje del prójimo le resulta imprescindible. Hablar puedo solo, pero dialogar solo lo puedo con el prójimo verdaderamente presente en el corazón.

“Aguantar” que “Ser fiel”…

Quien se compromete solo a aguantar, sufre en la enmienda. No la desea pero la tolera. En cambio el que se compromete a ser fiel, ama la promesa realizada y la lleva con dignidad.


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