El matrimonio

Como ya se habrá dado cuenta si han sido asiduos lectores de este blog, existe un tema que me resulta especialmente importante como católico: el matrimonio.

He llegado a escuchar en un sin fin de ocasiones que la familia es la base de la sociedad. Me parece completamente cierto, pero yo me atrevo a profundizar mucho más en dicha afirmación para decir que “La pareja matrimonial es la base de la sociedad”. Si una pareja está estable, por ende la familia estará estable también.

Por eso nuestros esfuerzos deben de estar enfocados en la pareja como núcleo central de nuestro desarrollo social. El divorcio y las separaciones civiles no son una muestra de libertad legal y mayores alcances en la liberación femenina. ¡No!

Una pareja que se separa nos debería de doler más que cualquier crisis económica, tormenta o terremoto. Y, por el contrario, una pareja que se mantiene fiel y perseverante debería de ser motivo del mayor de los festejos en el mundo.

No soy partidario de juzgar y señalar a quien se divorcian, ya que la decisión y el proceso de separarse es algo tan doloroso y emocionalmente tan complejo que requiere de nuestra mayor atención espiritual. Juan Pablo II encomendó a todos los obispos de mundo que hicieran todo lo que estuviera humanamente a su alcance para no permitir que una personas divorciada se sienta excluida de la Iglesia.

Sin embargo si entiendo el por qué la iglesia no acepta el divorcio como un medio de salida fácil a un problema.

Una institución que tiene como eje fundamental el amor, no puede permitir que este se remplace por un enojo carnal o una decisión emocional. El amor, elemento principal de todo matrimonio, deberá de ser la cadena de unión eterna entre dos personas que se comprometen frente a Dios.

Mi esposa me dice todo el tiempo: “¡Creo que la gente no se da cuenta de la implicación que tiene el hacer una promesa frente a Dios!”

Si te prometo, ante Dios como testigo, entregarte mi vida eterna, es por que estoy dispuesto a dejar de pensar en mi por comenzar a pensar más en ti, a partir de ese preciso momento.

De hecho, la gran mayoría de los divorcios se producen por que alguno de los cónyugues olvida este fundamental principio:

“En el matrimonio es más importante hacer todo lo posible, y hasta lo imposible, por tener a tu pareja que por intentar tener la razón

Debemos de defender la institución matrimonial a toda costa. La Iglesia contra todos los ataques lo ha hecho siempre. No repara en promover el amor conyugal verdadero, pues haciéndolo está llevándonos a vivir justamente la caridad que el mismo Cristo nos enseñó.

Estimado lector… si conoces a algún matrimonio cercano que requiera de ayuda o de asistencia espiritual no dejes de acercarte a ofrecer tu compañía. Y, si así lo necesitas, me ofrezco a ayudar en esta labor. Todo lo que podamos hacer para salvar un matrimonio, será infinitamente agradecido por Dios en el cielo.

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One Response to El matrimonio

  1. mari nunez dice:

    mi pareja y yo nos separamos el me echo de la casa con los dos ninos y se busco un aparamento solo. Hasta me llevo a corte porque hace dos anos nos herimos con parablas y fue a la corte el siendo policia y me puso una orden de restrincion temporal.

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