Oye papá… (IX)

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Qué es una secta?

Papá: Una secta, hijo, es un grupo de personas que deciden separarse de una religión para seguir de una manera diferente, y generalmente contraria, los principios de dicha religión.

Hijo: O sea que es gente que se separa de la Iglesia

Papá: Lamentablemente si. Pero lo hacen por un desconocimiento real y comprometido de la misma Iglesia de la que se separan. Nadie puede amar lo que no conoce.

Hijo: Pero… ¿y que diferencia existe entonces entre una religión y una secta?

Papá: La segunda es una división pequeña de la primera y tiene como característica que son fundadas por hombres, mientras que las religiones fueron fundadas por Dios mismo.

Hijo: Pero si están fundadas por personas ¿deben de tener muchos defectos?

Papá: Desde luego. Dado que el hombre mismo es falible, nada que sea fundado por él puede ser perfecto. Por ejemplo, una de las sectas más famosas es la de los Testigos de Jehová que fue fundada por un americano llamado Charles Taze Russel, quien tras mal entender las escrituras bíblicas, propuso ideologías contrarias al cristianismo.

Hijo: ¿Cómo qué ideologías papá?

Papá: Por ejemplo, los integrantes de esta secta argumentan que  Cristo vendrá una vez más a poner paz en el mundo.

Hijo: ¿Y según ellos cuando será esto?

Papá: Pues ya han ajustado la fecha varias veces. Al inicio decían que esto iba a suceder en 1843, pero una vez que esto no sucedió, entonces cambiaron la fecha a 1874. No habiendo acertado nuevamente pospusieron la fecha para 1914. Pero tampoco volvió a suceder nada. Esto prueba que todo se trata de una construcción ficticia de hombres que se han equivocado en el camino y que buscan engañar.

Hijo: Pero, si ya se demostró que están mal… ¿Por qué siguen existiendo?

Papá: En gran parte porque les representa un gran negocio. Mucha gente se aprovecha de la inocencia de los más necesitados y lucra con su fe. La mayoría de las personas que se separan de la madre Iglesia par irse a estas sectas es por que no tenían bien cimentada en roca firme su espiritualidad. De hecho, tiempo después de haber fundado esta secta, Russel fue denunciado por haber intentado vender “trigo milagroso” y “frijoles milenarios”. Tenía, a todas luces, intenciones económicas oscuras que lo llevaban a estafar a la gente.

Hijo: ¿Y que hace la Iglesia Católica para evitar esto papá?

Papá: La respuesta está más bien en lo que hacen “los católicos”. Primero, cada católico debe de comprometerse a profundizar en el estudio de su fe. Para eso sirve el catecismo. El catecismo de la Iglesia católica es un libro que explica claramente cómo se debe de interpretar la Biblia correctamente. Es la mejor fuente de aprendizaje. Y por otro lado, una vez que hemos fortalecido nuestra fe, es nuestro deber  ir a predicar la verdad. Por eso existen cientos de miles de misioneros que viajan por todo el mundo, especialmente a las comunidades más desprovistas del planeta, para llevar la verdadera palabra de Dios.

Hijo: Eso me hace recordar que la otra vez tocaron a la puerta de nuestra casa unas personas que querían hablar sobre una nueva manera de leer la Biblia. Mamá me dijo que eran justamente Testigo de Jehova ¿Que debemos hacer en estos casos?

Papá: Lo que debes de hacer es, con toda la cordialidad del mundo, indicarles que tu casa y la familia que vive ahí es Católica y que no desean recibir propaganda de otras sectas.

Hijo: Eso es justamente lo que hizo mamá… pero ellos insistieron mucho.

Papá: Nuestro deber es también insistir en defender nuestra fe. Lo que estas personas buscan es intentar tener una oportunidad para hacerte dudar. De hecho, lo primero que van a procurar a hacer, si les dejas entrar, es poner en duda tus actuales creencias. Diciéndote que lo que siempre has creído está mal y que ellos te pueden demostrar, con Biblia en mano, la verdad (Vale la pena mencionar que su versión de la Biblia está completamente distorsionada). Pegándole a las bases de la columna es más fácil derrumbar el edificio.

Hijo: Mamá no les permitió entrar… de hecho, a partir de ese día, puso una estampa en la parte exterior de la puerta que dice “Esta casa es católica y no acepta propaganda de otras sectas”. La imagen tiene una virgen de Guadalupe.

Papá: Si, lo se. Eso decidimos hacer en casa para dejar en claro cual es nuestra posición.  A raíz de eso ya no han vuelto a regresar. La Virgen, como siempre, nos protege.

Hijo: O sea que lo importante es no dejarse enredar por sus argumentos.

Papá: Si tienes la preparación suficiente para resistir sus embates puede ser que logres convencerlos, pero la verdad no tiene caso dialogar con quien no quiere oír. Además, nuestra fe católica tiene como fundamento el amor y este se enseña mucho mejor con el ejemplo más que con las palabras.

Hijo: Pero si podemos rezar por ellos y por su re conversión.

Papá: Desde luego que si. Nuestro deber es respetarlos al mismo tiempo que pedirles respeto y poner el medio de la oración para pedirle a Dios que les ayude a volver a encontrar la luz.

Hijo: No me gusta que se metan con mi fe.

Papá: No, ni a mi tampoco.

Hijo: Vayamos a casa a agradecerle a mamá por haber protegido la fe de nuestra familia.

Papá: Es lo menos que podríamos espera de la mujer que más nos ama en el mundo ¿No lo crees?

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One Response to Oye papá… (IX)

  1. Andrés dice:

    Jajajaja, tremendo. Qué profundidad de análisis la de esta página. Divertidísimo el guión en todo caso.

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