Los siete pecados capitales

¿Quieren un gran consejo para preparar una buena confesión? Apóyense de los pecados capitales. No, no estoy diciendo que practiquen los pecados capitales, tan solo les digo que los utilicen como guía en el análisis de su alma.

Dejen explicarme un poco más…

Si uno examina a conciencia todos los actos de pecado que cometemos a lo largo de nuestra vida y en el día a día de nuestro peregrinar en la búsqueda de la salvación, nos percataríamos que todo el mal que hacemos tiene como fuente alguna de estas siete semillas de cizaña: gula, pereza, ira, vanidad, envidia, soberbia y lujuria.

Son la raíz de todo pecado. Son los motores que, en el interior de todo ser humano, nos hacen caer una y otra vez. Nos arrastran hacia el mal que no queremos y nos alejan del bien que añoramos. Los siete pecados capitales son el origen de nuestra debilidad y de todas nuestras ofensas hacia Dios y hacia los hombres.

Así que cuando te encuentres preparando tu mente y tu alma para confesarte te sugiero que te hagas las siguientes preguntas:

¿He pecado de gula? (Desorden en el comer y el beber)

¿He pecado de pereza? (Desorden en mi forma de descansar y no ser militante)

¿He pecado de ira? (Desorden en el control de mi temperamento y falta de caridad ante el prójimo)

¿He pecado de vanidad? (Desorden en la imagen que debo de tener sobre mí mismo)

¿He pecado de envidia? (Desorden en mi apego a lo material y lo mundano)

¿He pecado de soberbia? (Desorden en mi relación con Dios)

¿He pecado de lujuria? (Desorden en mi búsqueda de placer)

Como se podrán dar cuenta, y así los he querido exponer, los pecados capitales no son otra cosa que un desequilibrio de lo que debería de ser orden y armonía y no lo es.  Por eso les podríamos conocer también como desórdenes, ya que son el producto de la falta de una estructura que organice y acomode rectamente nuestra tendencia hacia lo bueno y lo malo. ¿Y en quien podríamos encontrar mejor esta recta guía que en Cristo nuestro Señor? Él y solo Él nos sabe ordenar.

Recuerdo que alguna vez en dirección espiritual se me comentó que, de hecho, si uno desea simplificar todavía más el tema, podríamos decir que todos nuestros defectos dominantes son producto de dos pecados nada más: soberbia y pereza, ya que estas son la madre de todas las demás. Y yo me atrevería a decir que, de las dos, la primera es la más peligrosa. ¿Por qué? Pues por que la soberbia fue la que motivó a nuestros primeros padres en la tierra (Adán y Eva) a morder la manzana prohibida. La soberbia es la que expulsó a Lucifer del cielo y lo convirtió en el príncipe del mal. La soberbia es la que puede hacernos creer que Dios no es tan necesario después de todo.

Quien cree que pude y debe de estar por encima de Dios, está caminando completamente en la dirección opuesta.

Así que, simplificando una vez más, esta podría ser la pregunta única y básica de toda reflexión de conciencia:

¿Me estoy acercando o alejando de Dios?

Por eso, analizar nuestros actos a la luz de los 7 pecados capitales ayuda mucho, ya que nos recuerda que la fuente de nuestro mal obrar siempre es la misma: olvidarnos de quien quiere el bien por encima de todas las cosas, olvidarnos de Dios.

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One Response to Los siete pecados capitales

  1. elvira dice:

    HOLA LA PAZ DE DIOS CON TIGO,PUES BIEN NOS MI ESPOSO Y YO DAMOS EL TEMA DEL PECADO PERO NO ESTOY SATISFECHA CON LO QUE EXPLICAMOS QUISIERA QUE ME AYUDARA CON UN TEMA DE EL PECADO CENCILLO QUE DEJE CLARO LO QUE ES EL PECADO,ME PUEDE AYUDAR?

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