Los escándalos dentro la Iglesia

Ok… recapitulemos un poco!

Han sido días difíciles para nuestra Iglesia, para sus líderes y sobre todo para quienes se han visto afectados por los graves pecados que muchos de los integrantes de nuestra misma comunidad Católica han cometido faltando a la caridad y la verdad. Escándalos de abusos sexuales en Europa, en Estados Unidos, en Latinoamerica hacen pensar que aun falta mucho por conocer. Esto duele, y duele en serio.

Lo que no duele, y me parece una Diocidencia, es que quien esté justamente al frente de nuestra Iglesia en estos momentos tan difíciles es justamente el papa Benedicto XVI. Tenía que ser él, justamente un teólogo estricto de la fe, quien comandara esta dura autocrítica que, de hecho ya había empezado años atrás cuando su antecesor, Juan Pablo  II  pidió perdón por los pecados históricos cometidos por  la Iglesia.

¿Pedir perdón? ¡Dios mío, que cosa tan difícil de hacer! Tan difícil y tan dura que muchos optarían por no hacerlo. ¿Alguna vez te has visto en la necesidad de pedir perdón… pero un perdón verdaderamente sincero? Es algo tan complejo y una experiencia tan dura que en sí misma ya conlleva cierto grado de penitencia por la falta cometida. Reconocer que te equivocaste, salir a dar la cara y decir…  ¡Perdón! Puede sonar simple y fácil para quien lo escucha, pero para quien lo dice de corazón sabe que es una de las experiencias más cortantes del alma, pero por lo mismo, de las que más le dignifican.

Justamente meditando en estos temas,  ayer me encontré con un artículo del P. Roger J. Landry, que en lo personal me ayudó mucho a entender lo que está sucediendo en estos momentos en nuestra madre Iglesia y me dio muchas luces sobre cómo debemos de responder los católicos ante esta oleada de eventos y noticias en lo absoluto agradables.

Aunque recomiendo la lectura completa del artículo (en verdad vale la pena), aquí les paso algunos puntos centrales que obtuve del mismo y que he querido complementar con reflexiones personales:

Entendamos que aún entre los elegidos por Dios para realizar su misión evangelizadora, puede haber quien a veces le traicione. El mismo Jesús fue entregado injustamente  a su muerte con un beso de traición por un discípulo suyo, Judas. El sacerdocio no es garantía automática de bondad. En este mundo el mal y el bien conviven en el mismo banquete y participan de la misma mesa. El mal cabe dentro del bien de la Iglesia, así como también cabe dentro del bien de tu misma persona ¿Por qué es posible esto? Sencillo: Libre albedrío.

– Si, es verdad, Judas traicionó al Maestro, pero hubo otros diez que, aunque también le dejaron morir solo en la cruz, regresaron a pedir perdón (Juan fue el único apóstol que no le dejó ni un momento)  y es por el testimonio de estos once pecadores arrepentidos que hoy la Iglesia ha perdurado hasta nuestros días. Con respecto al que traiciona y no se arrepiente, Dios sabrá como obtener algo bueno incluso de eso. La Iglesia es construida no por quienes no viven sus preceptos, sino por quienes si lo hacen.

– Que se den a conocer escándalos producto de los errores de los hombres y líderes dentro de la Iglesia no es algo nuevo. La historia puede dar testimonio de muchas equivocaciones y vejaciones de parte de varios personajes que se alejaron completamente de Cristo en sus vidas y que igual nos engañaron. Pero por una promesa de Cristo mismo hacia nosotros, a pesar de los hombres malos que vivan en su interior, la Iglesia no perecerá. Él no lo permitirá jamás.

y aquí viene lo que para mi es lo más importante de todo…

De las grandes crisis morales y éticas que se han vivido dentro del seno de la Iglesia, han surgido grandes santos reconstructores de la misma. San Francisco de Sales fue un gran defensor de los principios teológicos fundamentales de la Iglesia ante la Reforma protestante. San Francisco de Asis reconstruyó la Iglesia del Señor cuando está vivía épocas de decadencia moral en Italia, los once apóstoles construyeron la Iglesia a pesar de haber convivido con el traidor al que Jesús también amó.

– Por todo esto ¿Cómo debe de responder un católico ante esta situación? La respuesta es: CON SU SANTIDAD.

La santidad es la respuesta que debe de perdurar ante todo mal. Busca el bien que debe ser y no el mal que ahora conocemos. Vence el mal con el bien.

¿Que aprendo de todo esto?

Pues verán, muchos me podrán preguntar si estoy decepcionado de mi religión. ¡En lo absoluto! Es, de hecho, todo lo contrario. Estoy más enamorado de mi fe que nunca. En verdad, nunca había sentido tantas ganas como en estos días de hablar de Cristo, nunca había sentido tanto impulso por dejarlo todo y ponerme a escribir sobre el amor de Dios a los hombres, como nunca he sentido ganas de estar todo el tiempo de rodillas en oración… ¡Y lo he hecho! Si hoy tuviera que dar mi vida por la Iglesia… ¡Lo haría! Sin dudarlo.

Ver a mi familia lastimada me hace querer estar más cerca de ella. Es justo ahora cuando más me necesita. Estas son las gracias personales que Dios me está concediendo en estos momentos. Ustedes, queridos lectores de este blog, son una de mis razones para decirle a quien no cree que… ¡La iglesia vive más que nunca!

Haciendo también alusión el mismo artículo del que anteriormente hice referencia me parece importante mencionar lo siguiente:

Ante  una situación adversa, contraria e incomprensible  como la que vivimos los miembros de la Iglesia Católica existen varios caminos…

Uno sería dejarnos matar espiritualmente por quienes van a aprovechar esta tormenta para intentar hundir el barco completo (no podrán, ya dijimos que Cristo lo prometió), otro sería, como Judas, desesperanzarnos por completo de Dios y cometer un suicidio espiritual, dejarnos morir y pecar contra la fe, pero también esta la tercera opción… la de la SANTIDAD. Esa que implicará optar por ser uno de los otros once que, aunque vieron que el maestro fue crucificado y muerto en cruz, se sobrepusieron a su miedo y a sus propios pecados y salieron a dar la cara por Él.

Así que la cuestión es muy sencilla… Todos, ante esta situación, tenemos que elegir: O dejas que maten tu fe o la matas tú mismo o… la resucitas de una vez por todas.

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2 Responses to Los escándalos dentro la Iglesia

  1. mugre dice:

    xq ustedes malditos cristianos no hacen saber al mundo cules son todo los pecados cometidos dentro de su iglesia, ustedes saben k si los hacen relusir al mundo muchos dejaran de seguirlos, ps les digo si a mi m dicen pecador x ser sierbo de satan ustdes son los peores xq violan niños, satan imspira proteccion a los niños xq ellos son nuestro futuro. xfavor les agradeseria m dijeran cuales son lo pecados cometidos dentro de la iglesia grax, un servidor de satan

  2. TERE dice:

    Bueno, pues definitivamente es un tema dificil. Tan dificl que algunos, aunque lo han leído, seguro no lo entienden.
    Me ha tocado leer toda clase de improperios como los vertidos por el compañero anterior. Y simplemente no hay manera de hacerles entender a quienes nos atacan que no todos los religiosos son iguales y que, si de verdad quisieran llegar al fondo de todo, tendrían que investigar y reconocer de la misma manera, todas las cosas buenas que los cristianos han hecho por el mundo hoy y ayer y desde que Jesús estuvo entre nosotros.
    Saludos José Luis.

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