El precio de tu muerte

31 marzo 2010

Imagina que de repente se te informa que te quedan unos cuantos días de vida… ¡No hay marcha atrás! Está previsto que vas a morir irremediablemente. Puedes intentar quejarte, cuestionar o reclamar todo lo que quieras, pero eso en nada revertirá tu próximo deceso.

¡Que situación tan difícil! Pero espera… aún hay algo por saber. Acompañando a esta terrible noticias un segundo mensaje te es revelado: A cambio de tu muerte podrás escoger que se cumpla cualquier cosa que tu desees. ¡Lo que sea! Tan solo deberás pedirlo y tu muerte sellará el cumplimiento de esta petición.

¿Que pedirías? ¿Que precio le pondrías a tu vida?

Muchos seguramente se concentrarían en asegurar el sustento de su familia, en especial lograr que sus hijos tengan un futuro mejor. O tal vez podrías pedir dinero, mucho dinero, ya no para ti, que no lo podrás disfrutar, pero si para el beneficio de los que más quieres. Los más idealistas tal vez pedirían la paz mundial, o el cese de las guerras en la tierra.

¿Qué pedirías tú?

Pues aunque suene ajeno o imposible vivir esta situación, hace 2,000 años una persona tuvo que elegir…

Un hombre llamado Jesús, tuvo conocimiento que su fin como hombre estaba cerca. Y no solo eso, sino que además este fin no sería para nada amable y placentero. Más bien sería traicionado por uno de sus mejores amigos quien lo entregaría a un grupo de poder que le condenaría a muerte injustamente. Antes, sería azotado y lastimado ante los ojos de una muchedumbre que lo bañaría en gritos de odio. Una oportunidad de no morir se le presentaría pero esta le sería concedida al ladrón y anárquico Barrabás. A este hombre se le revela que deberá de cargar la misma cruz sobre la que unas horas después será clavado. En el camino será forzado a andar a latigazos hacia su muerte. En plena conciencia, sentirá el dolor de los clavos que atraviesan sus manos y pies. Gritará de dolor. Tendrá mucho dolor.

Jesús, quien es Dios hecho plenamente hombre,  sabe que esto le vendrá en los próximos días pero también puede escoger ponerle precio a este martirio. ¿Qué debe de suceder a cambio de este sufrimiento? ¿Que precio debe de pagar la humanidad por su muerte?

Jesús se retira a un huerto de olivos llamado Getsemaní y, de rodillas,  entra en oración para elevar su voz al Padre:

“Padre, si es posible aparta de mi este cáliz”

Como hombre que es, tiene mucho pesar en su corazón. El mismo pesar que tendrías tú si estuvieras en la misma situación. Pero no se detiene y por fin pide lo que deberá de pagarse a cambio de su trágico fin:

“Que se abran las puertas del cielo nuevamente para todos los hombres. Incluso para aquellos que me habrán de clavar en la cruz. Que quien así lo desee pueda gozar de la gloria de ti, Padre mío. Esa es mi petición. Una nueva y definitiva oportunidad de salvación para todos los hombres”

“¡Concedido!” Dijo Dios  “Pero deberás morir pasando por todo lo que se ha estipulado para este precio”

Y así sucedió… Minutos después de orar, Judas, uno de sus mejores amigos puso en marcha sin saberlo la profecía que se habría de cumplir. Jesús comenzó su calvario de dolor y muerte, pero a cambio de esto, el precio fue pagado.

La vida de un solo hombre por la de todos los demás. Cristo no pidió la salvación sólo de sus seres queridos, de sus amigos, no pidió dinero ni riquezas para los suyos. Jesús escogió morir por ti, por mi y por toda la humanidad.

Esta Semana Santa no lo olvides: Él, Dios mismo, ya pagó el precio de tu salvación.


¡Estámos enojados!

30 marzo 2010

¡Hoy queremos estar enojados!

Hace un par de días recibí una llamada de una de las personas que más quiero en este mundo y que en esos momentos estaba a unas cuantas horas de partir a misionar a alguna de las cárceles para mujeres de nuestro país durante toda la Semana Santa.

La llamada transcurrió en medio de lágrimas. Esta persona me contó que sentía mucha rabia y coraje por las verdades que recién se han dado a conocer, en las que nuestra Iglesia, específicamente la congregación de los Legionarios de Cristo, acepta que si existieron casos de abuso sexual tal y como se venía sospechando desde hace tiempo. ¡Para quienes conocimos la fe por medio de esta congregación religiosa significó una bofetada dura y directa en ambas mejillas!

“Es difícil…” – me decía esta persona- “…que habemos quienes estamos intentando predicar el amor a Dios a través de su Iglesia y resulta que muchos miembros de esta misma Iglesia no van en la misma dirección. ¡No nos están ayudando mucho que digamos!”

¿Que opinión tienen ustedes? ¿Que podrían decir al respecto?

En mi caso lo que siento es algo muy extraño.

Por un lado, siento ese mismo coraje. Siento mucha rabia por quienes estando en una privilegiada posición para hacer mucho bien, hacen mucho mal. Además, como padre de familia, conozco de primera mano lo que significa querer lo mejor para tus hijos y sentir que puedes hacer cualquier cosa con tal de protegerles de quienes los ven como carnada viva. Mi instinto de protección paternal me hacer… ¡Querer estar enojado! “¡Que nadie se meta con mis seres queridos por que soy capaz de…!”

Pero de repente el odio se aleja y llegan pensamientos de caridad. No me puedo imaginar a Cristo odiando a sus enemigos, a quienes lo humillaron en el pretorio y lo clavaron en una cruz injustamente. Las palabras del Maestro en esa misma cruz “Perdónales Padre, pues no saben lo que hacen…” me estremecen hasta doblarme las rodillas. Son tan fuertes sus enseñanzas acompañadas de ejemplo que las siento también como bofetadas

¡¡¡No, no puede ser real tanto amor. Lo normal es querer justicia, cárcel, venganza que saciaría aunque sea un poco el coraje!!!!

Dios mío, en verdad que es complicado. Odio y amor viviendo en una misma casa, en mi mismo cuerpo. Maldita condición humana, bendita condición humana.

¿Que hacer cuando el mensajero falla pero aún crees en el mensaje? Y no solo eso, sino que estás convencido que el mundo está lleno de cientos de miles de excelentes mensajeros que si están dispuestos a llevar el mensaje con suprema dignidad.

¿Cómo poner en práctica el poner la otra mejilla? ¿Se puede amar a tu enemigo?

Pues bien, yo he decidido que no por el pecado de otros voy a pecar yo también. Suficiente tengo con mi propia perseverancia personal como para además agregarle más complicaciones.

Si hubo quien quiso usar su libertad para profanar el templo de Dios yo prefiero usar la mía para construirlo y embellecerlo. No niego de mi condición humana que, en su instinto animal, me lleva a odiar al que me engaña y me traiciona, pero es esa misma naturaleza caída que tenemos los hombres la que llevó a otros a pecar a tal magnitud.

Hoy elevo mis oraciones a Dios para que me prepare para la pelea con el enemigo.

No puedo negarlo, hoy quiero estar enojado, pero también hoy más que nunca quiero amar a mi prójimo, aunque este me escupa en la cara. No me pidan que les explique el cómo ni el por qué pues lejos de entenderlo yo mismo, lo único que puedo saber es que Jesús así lo hizo y, de alguna manera u otra, lo quiero hacer yo también.


Mi propósito de Semana Santa

29 marzo 2010

En esta Semana Santa tengo un propósito muy decidido. Me quiero acercar el sacramento de la confesión de la mejor manera posible.

Ya en anteriores ocasiones he expuesto algunos consejos para realizar una buena confesión, así que pienso poner dichos consejos en práctica hoy más que nunca.

Así que voy a agarrar papel y lápiz y me voy a poner a escribir todos mis pecados… ¡Adiós pena y adiós vergüenza! La intensión es llegar bien preparado al confesionario para que no quede lugar a dudas de que quiero recibir el perdón de Dios.

Si en esta semana vamos a conmemorar el acto de amor más grande que la humanidad haya visto, no me pienso quedar sin hacer algo al respecto.

Es por esto, mi buen amigo Jesús, que para agradecerte lo que has hecho por mi, quiero humildemente, dedicarte  mi arrepentimiento sincero por todos y cada uno de mis pecados.

¡Cristo, amigo, nos vemos en el confesionario!


D x D (IV)

28 marzo 2010

Esta sección tiene como misión poner a la creatividad al servicio de matrimonio. Pensando en la misión que los esposos tenemos de conquistar “Día a Dia” (DxD) a nuestras esposas, sirva este espacio para exponer ideas y sugerencias creativas para llevar a cabo detalles en sus matrimonio. Siéntanse con la libertad de utilizar estas propuestas para el beneficio de su vida matrimonial o de enviar sus propias ideas diariodeuncatolico@gmail.com

La pinta

En México cuando un estudiante se salta un día de escuela de manera voluntaria para ir a divertirse a algún otro lugar se le dice “Irse de pinta“.

Bueno, pues eso es precisamente lo que sugiero que hagan para sorprender de a sus esposas. Cuando ya los niños estén el colegio y tú te hayas ido a trabajar, planea regresar a tu casa de manera sorpresiva a recoger a tu esposa para llevártela al cine o a desayunar a algún restaurante que  a ella le guste. Dile que te has ido del pinta del trabajo ya que has tenido muchas ganas de estar con ella. Esta pequeña travesura no le hará mal a nadie en tu trabajo (sobre todo si preparas todo previamente para poderlo hacer) y si le hará mucho bien a tu relación matrimonial.


La santidad

25 marzo 2010

Desde hace unos días para acá, traigo muy clavado en la mente el tema de la santidad.

Debo de reconocer que los escándalos humanos que se han dado a conocer en los últimos días de parte de algunos miembros de nuestra Iglesia, me han puesto muy meditabundo y reflexivo con respecto a lo que verdaderamente significa ser santo.

Producto de esta inquietud, en los últimos días he intensificado  mi estudio de la vida y obra de los santos, de aquellos que se han merecido el reconocimiento de la Iglesia por su testimonio de vida en el seguimiento de Cristo.

Hasta ahora ya he leido con detenimiento algunas sinopsis de la vida de santos como San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, San Felipe de Jesús, primer santo y mártir mexicano, San Francisco de Sales, a quien todos recordamos por ser un gran pilar de la Iglesia cuando esta se veía enfrentada por la reforma protestante, San Josemaría Escribá de Balaguer maestro y fundador de la congregación del Opus Dei.

La última biografía que ayer leí fue la de San Juan María Vianney, a quien se le conoce como el cura de Ars y lo hice pues el Papa Benedicto XVI ha querido encomendar el año sacerdotal a este santo quien es considerado, precisamente, como patrono de los sacerdotes.

¿Por qué acercarse a conocer la vida de los santos?

Pues bien, la respuesta es muy simple. Por que en el camino de la salvación, ellos ya han llegado al destino prometido. Cuando la Iglesia canoniza a una persona lo que está haciendo es dar testimonio de que se cuentan con pruebas suficientes para asegurar que esta persona ya participa de la gloria de Dios. ¿Se dan cuenta? ¡¡¡¡Ya están con Él!!!!

Como ya lo he comentado en otras publicaciones, no voy muy de acuerdo con las biografías de los santos que nos muestren a estos personajes como seres sobrenaturales, cuasiperfectos y quienes pareciera que recibieron una bendición especial del Señor para seguirle a la perfección. No,no, no… nada más alejado de la realidad que creer que todo es perfección en el camino de la santidad.

Prefiero aquellas lecturas que nos hablan de lo muy humanos que fueron, de lo mucho que les costó seguir el camino de la gracia del alma y de las innumerables caídas que tuvieron en el trayecto. Esto me demuestra que la santidad es alcanzable para todos y que a pesar de nuestra evidente imperfección Dios nos abre las puertas de su cielo a través de la perseverancia.

Los santos lo son, no por ser personajes especiales y sobrenaturales escogidos por Dios, sino por que son perseverantes en conseguir el objetivo deseado. De hecho uno puede encontrar en muchas de sus biografías testimonios  de debilidades y caídas. Bastará con acercarse un poco, por ejemplo, a los primeros años de vida de San Agustín de Hipona (actual doctor de la Iglesia) para darse cuenta que no todo fue miel sobre hojuelas.  ¿O que acaso no se acuerdan que San Pablo, el mayor misionero y evangelizador de la historia del cristianismo, tuvo que ser tumbado de su caballo por el mismo Cristo para pedirle que dejara de perseguirlo?

Los Santos no fueron perfectos, mas bien su gran mérito es haber estado disponibles. A Dios no le importa si antes le dijiste que “no” si a partir de este preciso momento le dices que “si”. Este decir “si” es la única acción que se distingue por igual en toda biografía de santidad. Punto. Es el común denominador más notable de todas las historias de santidad.

Es importante que sintamos que la santidad está al alcance de nuestras manos, que Dios la quiere y la pone accesible para todo los que tengamos la firme intensión de alcanzarla. No importa si somos débiles hoy, lo importante es la voluntad que tenemos de emprender el camino de la fortaleza espiritual.

De hecho, un primer paso que recomiendo para iniciar este camino de santidad, es justamente el acercarse a leer y estudiar las vidas de quienes ya lograron la meta. Haciendo esto se darán cuenta que sus circunstancias, problemas, debilidades y resistencias no están tan alejadas de nuestras propias experiencias personales.

La santidad es un llamado universal, no es exclusivo de unos cuantos y es deber de todo católico intentar entender cuales son los medios que mejor nos llevarán a la tierra prometida.


Iglesias destruidas en Chile

24 marzo 2010

Nuestras Iglesias destruidas en Chile…

Si alguien quiere ayudar a reconstruir nuestras Iglesias destruidas por el terremoto de Chile, así como también colaborar con las labores humanitarias de la Iglesia en aquel país hermano lo pueden hacer a través de este portal:

http://www.caritaschile.org/portal/


La sábana santa

23 marzo 2010

Interesante información sobre esta reliquia histórica que nos puede acercar a profundizar en nuestra fe.


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