El mensaje

27 febrero 2010


Soy miembro del movimiento de apostolado Regnum Christi desde 1999, año en que me incorporé por convicción a este grupo de laicos católicos fundado por la congregación de los Legionarios de Cristo. En este movimiento religioso he crecido y me he formado espiritualmente, incluso desde antes de incorporarme formalmente. Fui formado y educado académicamente en el sistema escolar de alcance mundial que la congregación ha edificado a lo largo de toda su historia. He admirado a los sacerdotes Legionarios con los que he convivido y he colaborado con su obra desde siempre. No me arrepiento de esto y no me arrepentiré jamás. Es gracias a la Legión de Cristo que junto con el testimonio de amor de mis padres, que hoy conozco y creo en Dios y en Jesucristo a quien amo con todo corazón. Se puede decir pues que mi mente y mi espíritu tienen grabados de fábrica el sello distintivo de la Legión de Cristo ¡Y estoy feliz de que así sea!

Al decir esto, como se podrán imaginar, estoy exponiéndome a ser juzgado y criticado debido a todos los cuestionamientos que han surgido en torno a los escándalos revelados recientemente sobre la vida oculta y equivocada de nuestro fundador, el padre Marcial Maciel.

Debo de aceptar que al igual que todos, cuando me enteré de estas noticias me llené de consternación y dudas.

¿Qué puede fallar en la vida de un hombre que comienza una ruta y termina en otra? ¿Qué pasó por la mente del padre Maciel cuando se dejó llevar por la tentación? ¿Si falló el fundador, falló la congregación? ¿Qué sigue para mi y los miembros de la Legión de Cristo en el futuro?

Muchas cosas se podrían expresar … Podría por ejemplo, como muchos lo han hecho, decir que todo estuvo siempre mal y que la Legión de Cristo debe de desaparecer o, siendo menos drástico, podría pensar en darme de baja del movimiento Regnum Christi y olvidar que alguna vez fui parte de este medio de salvación. Podría, ante mis amigos y ustedes los seguidores de mi blog, desligarme de la Legión de Cristo y no reconocer que estoy ligado a ella. O incluso en el peor de los escenarios, podría optar por pensar que todo en la Iglesia está podrido y mejor dejar de lado mi fe, o por lo menos guardarla en un cajón hasta que sea un mejor momento para volverla a sacar. Si… podría hacer cualquiera de estas cosas.

Podría, en conclusión, alejarme, desentenderme y dejar atrás mi historia en la Legión pero… no lo haré. Yo he decidido quedarme aquí, en la Legión y en el Movimiento Regnum Christi. Seguir adelante como lo he hecho hasta ahora y no mirar atrás. ¿Por qué? Permítanme exponerles las razones de mi decisión.

A los miembros y colaboradores de las obras apostólicas del movimiento Regnum Christi y la Legión de Cristo se nos cayó, de repente y de manera muy estrepitosa, el mensajero pero no el mensaje.

A raíz de la verdad conocida nos dimos cuenta que el mensajero que llevaba el sobre con el recado no pudo más y se cayó. Pero afortunadamente el mensaje sigue intacto y solo hace falta que le recojamos del piso y lo sigamos llevando a su destino. Ya no será el mensajero anterior, pero podrá perfectamente venir otro que siga la ruta prometida. Desde luego, habrá que ayudar a levantar el alma y el espíritu del ser caído (si no por su cuerpo habrá que pedir por su alma) pero no por eso nos detendremos de la misión principal de llevar el mensaje, que es lo que verdaderamente importa.

Y por eso me quedo en la Legión, por que a falta del mensajero, se necesitará uno nuevo y, con todo lo que hemos aprendido con la mordida de polvo que recién experimentamos en el camino (por correr sin mirar) estaremos más preparados para llevar mejor el mismo mensaje de siempre. Más lento que antes, tal vez, pero no sin avanzar. Así, pienso ser parte de ese nuevo motor, de estas nuevas y renovadas piernas y manos que ahora se necesitan. No estará en mi saber si el mensajero anterior podrá llegar con nosotros a la meta final prometida, Dios quiera que si, pero si se que hay espacio para muchos mensajeros más.

Por eso me quedo en la Legión y no lo escondo, nuestro fundador no es el primer y el único mensajero que se tropezó en el camino de historia de la Iglesia. Yo personalmente, no tengo piedras para aventar, pues pecador soy. Le pediré más a Dios y a la santísima Virgen que me cuiden en el camino pues como el mensajero anterior, yo también tengo piernas que se debilitan con los golpes de la tentación. Pero por eso prefiero ir al paso y el ritmo que me recomienda la Iglesia… lento pero seguro.

Hay muchos que al caerse el mensajero decidieron salirse del camino… no continuar más. Otros optaron por seguir una ruta distinta, pero siguen avanzando. Los que me preocupan son los que tomaron la opción por regresar o cambiar la ruta. La gran mayoría lo hicieron pues lo que les mantenía motivados para seguir andando era el mensajero no el mensaje.

A mi lo que me mueve es el mensaje… ese, a diferencia de los mensajeros, es perfecto y incorruptible. Si, la Legión es un camino que no está posibilitado para todos los caminantes… es una decisión personal decidir si es apta para nuestro estilo de caminar o no, pero el mensaje…. ese si que es para todos.

Es por eto que a mis amigos y compañeros de la Legión de Cristo les digo…

“¡Se nos ha caído el mensajero! pero aún tenemos mensaje y destino…. ¿Quien nos ayuda a seguirlo llevando?”


Conferencia vocacional

26 febrero 2010

Hoy en la mañana impartí una conferencia sobre orientación vocacional a jóvenes preuniversitarios del colegio Mano Amiga.

Si hay un tema que me remueve las entrañas es justamente el de la vocación. ¿Cómo elegir bien el destino que nuestra vida ha de tomar? ¿Cómo sentirme plenamente satisfecho con mi trabajo y con mi vida? ¿Estoy haciendo lo que quiero o lo que creo que quiero?

Soy un convencido de que si algo hemos hecho mal como sociedad es orientar vocacionalmente a nuestros jóvenes. Las escuelas de nivel preparatoria o bachillerato no hacen lo suficiente por ayudar a nuestro jóvenes en esta decisión de vida tan importante y se espera que ellos solos resuelvan sus dudas con respecto a lo que les espera por el resto de sus vidas.

En el mejor de los casos (el cual no es el mejor en realidad) se le deja esta tarea a los psicólogos, esperando que por medio de la aplicación de tests y cuestionarios vocacionales se les pueda orientar de manera eficiente con respecto a qué hacer en la Universidad. ¡Nada de eso! La orientación vocacional nada tienen que ver con pruebas en papel y análisis psicométricos.

Antes que nada vale la pena mencionar que la vocación como tal, es un llamado de Dios al ser humano. Por lo tanto, no se puede elegir. La vocación no se elige, se descubre. Podremos elegir nuestra profesión, pero no nuestra vocación, por que evidentemente no son lo mismo.

Como ya comenté, la vocación es el llamado particular de Dios al hombre en la tierra, tu razón de ser y de estar en este mundo. Aquello que solo tu le puedes aportar al bien de la humanidad. Tiene que ver con tus talentos y tus pasiones, no con la carrera universitaria que decidas estudiar. Hablar de vocación es hablar de algo mucho más trascendental que una simple lista de materias que estudiar en una licenciatura. La vocación, incluso aunque decidas no estudiar la universidad y ninguna profesión en particular, está ahí, es tuya y nunca se va. Y si pones la suficiente atención al llamado de tu vocación, verás que por más que intentes no podrás dejarla a un lado nunca.

Conozco de una estadística que dice que el 85% de los jóvenes universitarios a punto de terminar su licenciatura se muestran inconformes con la decisión de carrera que eligieron. ¡85% de inconformidad  es muchísimo! Algo está sucediendo que no está bien.

La respuesta es clara: Si la profesión es solo un medio para seguir el llamado de la vocación, entonces  escoger una carrera (profesión) sin conocer el objetivo (vocación) es inútil.

¿Comprenden lo que les intento decir? Primero hay que trabajar en descubrir el sentido último de nuestra existencia para luego decidir cual camino queremos tomar para llegar a él.

Si encuentro que mi vocación es ser defensor social entonces podré saber con certeza que la profesión de abogado es para mi. Si descubro que mi llamado es ser formador de hombres, entonces podré asumir que la pedagogía es para mi. Si mi vocación es la de narrar historias, entonces puedo pensar en estudiar comunicación o cine puede ser una buena opción. ¿Que llamado tengo en este mundo?

Así, el discernimiento vocacional precede a la elección profesional. Esto es algo que no hemos entendido y nos hemos vendido la idea de que la única vocación posibles es la de trabajar y ganar dinero… El trabajo y el dinero son una consecuencia no un fin.

Parte de la labor que hago es predicar este mensaje en conferencias y dialogos con personas que necesitan encontrar rumbo. Yo en lo personal me vi enormemente beneficiado de que Dios me dejara descubrir mi vocación incluso tiempo después de que me di cuenta de que erré mi elección de carrera (estudié arquitectura).

Hoy se que mi vocación no es construir casas sino seres humanos y a eso me dedico en cuerpo y alma. Mi profesión de entrenador de talento creativo (misma que no se enseña en ninguna universidad) me permite estar en sintonía con mi verdadero llamado vocacional: formar talento.

Soy un convencido de que si en las escuelas y en las familias habláramos más de vocación y menos de profesión le haríamos un bien al mundo. Habría más gente haciendo lo que verdaderamente está llamada a realizar.

Aqui les paso la foto del excelente grupo de alumnos con los que dialogué en el día de hoy. Estoy seguro que ellos serán los talentos que cambiarán el mundo. Si ellos lo creen de si mismos, yo también.

(El loco vestido de naranja soy yo subido en una silla)


Misionar en Semana Santa

26 febrero 2010

Si me preguntaran cual ha sido una de las experiencias más increíbles de mi vida sin duda alguna contestaría: Ir de Misiones.

No puedo explicarles exactamente lo que significó para mi vivir la experiencia de ser misionero y llevar el mensaje de paz y amor a los rincones más olvidados de mi país.

Ir de misiones en Semana Santa es uno de los medios que más recomiendo para vivir a plenitud la cuaresma católica. Predicando el amor, es como se aprende a amar. No hay de otra. Cristo nos mandó a llevar el evangelio por todo el mundo y eso es justamente lo que se hace en las Misiones.

Es, en estas Misiones, en donde he visto los casos de conversión más impresionantes de toda mi vida. Personas que no creían comienzan a creer, jóvenes que no encontraban la respuesta de la vida logran ver la luz, señoritas que dudaban encuentran certidumbre, todo por que dijeron: Si voy.

¿Quieren ir? ¿Se animan a intentarlo? ¿Quieren vivir a plenitud la Semana más importante del año católico? Los invito de conocer la experiencia formativa y espiritual más esperanzadora del mundo… Predicar el amor.

Ven de misiones (Click para entrar)


Esta cuaresma

25 febrero 2010

Es de todos sabido que la Cuaresma representa para el católico el periodo más importante del año. En estos días, los seguidores de Cristo nos contraemos hacia el interior de nuestro corazón y lo analizamos desde la mirada del  Maestro quien, en pocos días, entrada la Semana Santa, nos dará la lección de amor más grande que los ojos de la historia jamás hayan podido presenciar.

¿Verdaderamente quieres aprender a amar? Acércate al mensaje que Dios tiene preparado para ti en Cuaresma.

Esta es la época ideal para…

Recordar que somos llamados a seguir los pasos de Jesucristo…

Recordar que somos llamados a seguir los pasos de Jesucristo en el prójimo…

Recordad que somos llamados a seguir los pasos de Jesucristo en el prójimo preparando nuestro cuerpo…

Recordad que somos llamados a seguir los pasos de Jesucristo en el prójimo preparando nuestro cuerpo y preparando nuestro corazón…

Recordad que somos llamados a seguir los pasos de Jesucristo en el prójimo preparando nuestro cuerpo y preparando nuestro corazón para amar al límite.

Pausa en el camino… (click para entrar)


Philosophing

24 febrero 2010

¿Cual es la causa por la que estarías dispuesto a dejarlo todo?


Nuestros sacerdotes

23 febrero 2010

Aprovechando la celebración del año sacerdotal, hoy  pido que nuestras oraciones sean por ellos, esos magníficos seres que en su imperfección humana (como la de todos) logran demostrarnos que aún en esa misma fragilidad de hombres sí se puede seguir a Cristo.

Humanos, como tú y como yo. Débiles y fuertes, con sus dudas y sus certezas. Solemos pensar que siempre están ahí, en la Iglesia a la que acudimos cada domingo y se nos olvida que tienen necesidades al igual que todos. Viven y trabajan en el mismo mundo en el que estamos tú y yo. Ven lo que tú ves, escuchan lo que tú escuchas, sienten lo que tú sientes y aún así les exigimos que sean mejores que nosotros. Les pedimos perfección y ejemplo. Y lo aceptan.

Trabajan para el jefe más exigente, aquel que quiere cosechar donde no sembró, pero también el más amoroso, el que da la vida por sus amigos.

El día de hoy mis oraciones van por nuestros amigos sacerdotes, aliados y guías en el camino de nuestra salvación. Pido disculpa si no he orado lo suficiente para contribuir más a la fortaleza de la fe de aquellos que  no han perseverado y han fallado. Yo no tengo piedras que aventar pues no estoy libre de pecado.

Este domingo, después de ir a misa, busca acercarte al sacerdote como buscarías acercarte a tu mejor amigo, estrecha su mano y dile: Gracias por su entrega y su fe. Rezaré por su perseverancia.

Eso haré yo, lo prometo.

A nuestros sacerdotes: ¡Jesús está con ustedes siempre!


Carta de recomendación

12 febrero 2010

El día en que me llegue el turno de tocar las puertas del cielo, me encantaría que cada una de las personas que conocí en la tierra me proporcionara una carta así…

(si no la pueden leer bien pueden dar click en ella para agrandar la imagen)

Claro… entiendo que me deberé de esforzar para tener dicha recomendación de su parte para entregárselas a Dios.


Catholics come home

11 febrero 2010

No me canso de ver este video una y otra vez. Ya lo he comentado y publicado en anteriores posts. Pero es que en verdad me genera tanto orgullo y tanta emoción cuando lo veo que no me apetece más que compartirlo con cuanta persona se pueda.

Aquí tienen la versión en español…


Jesús en el desierto…

5 febrero 2010

Uno de mis pasajes favoritos del evangelio es la estancia por 40 días y 40 noches de Jesús en el desierto. Ayer haciendo mi acostumubrada reflexión evangélica me encontré con este pasaje tan lleno de vida, humanismo y enseñanza.

A continuación transcribo la cita evangélica y posteriormente les comparto mi reflexión al respecto… (Mt, 4,1-11)

” Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
Él respondió y dijo:
Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,
y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está -A sus ángeles mandará acerca de ti y e
n sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra-
Jesús le dijo:
Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Entonces Jesús le dijo:
Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”

Este pasaje nos relata cómo Jesús, llevado por el Espíritu Santo se dirigió al desierto a ayunar y a orar ¿Para qué? ¿Era necesario? ¡Desde luego que sí!

Jesús en su condición de hombre quiso, antes que conquistar al mundo para Dios, conquistarse primero a Él mismo para su Padre. Jesús quiso primero dominarse a sí mismo para luego poder salir a cumplir su misión de cruz.

Al pasar 40 días y 40 noches de ayuno Jesús logro sobreponerse a lo terrenal, a lo carnal y a lo puramente superficial. Quien ha hecho ayuno alguna vez, sabrá lo mucho que forja esta actividad el carácter y si además acompañamos el ayuno con oración (tal cual lo hizo Jesús) entonces nuestro espíritu crecerá y se fortalecerá por sobre el cuerpo.

Así, como era de esperarse,  Jesús alcanzó un punto máximo de debilidad física y “tuvo hambre”… Aquí es en donde el diablo, invariablemente entra en escena en nuestras vidas. Cuando más deseosos estamos de lo carnal (por que somos humanos) es cuando más propensos somos de ser tentados.

Las tentaciones de Jesús ocurrieron en orden ascendente…

Primero el diablo lo tentó en el nivel más simple de nuestra condición humana: el cuerpo. Eta tentación tuvo lugar a ras de tierra, en donde están las piedras. Queriendo aprovecharse del hambre que sentía Jesús, le invitó a convertir estas en pan. Jesús lo pudo haber hecho, pero estaba ahí, en el desierto,  no para demostrar su grandeza como Dios sino como ser humano. Hermosa apelación le dijo Jesús “No solo de pan vive el hombre… sino  de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Y es verdad. Jesús en el desierto, si bien no se alimentó de pan, si lo hizo de oración que es el alimento del espíritu.

Habiendo sido derrotado al intentar provocar a Jesús en el cuerpo, ahora el diablo quizo tentarle en un elemento superior: la razón. Dicha tentación se llevo en un punto más alto (sobre el pináculo del templo) pues la razón es, de hecho, más alta que el cuerpo. Aquí el templo representa justamente  la inteligencia del hombre. Inteligencia que el ser humano ha utilizado para edificar y construir templos a lo largo de la historia. Entre más hermoso el templo más gala se hace de la mente que lo edificó. La arquitectura es el portento de la mente humana. Así, para esta tentación, el diablo utilizó la lógica de las escrituras. “Si está escrito es por que sucederá”. Una vez más, al igual que el templo, la lógica es un símbolo más de la razón y la inventiva humana. Pero Jesús, habiendose preparado en cuerpo y mente en el desierto, le volvió a responder utilizando la misma lógica que su tentador: “Escrito está también: no tentarás al Señor tu Dios”. Así pues, en la tentación de la razón, la mente de Jesús se sobrepone a la mente del diablo.

Y es entonces cuando el demonio, al verse derrotado en el campo del cuerpo y el de la mente, decide provocar la caída del elemento más alto de todos: El espíritu. Para esto, lleva a Jesús a la montaña más alta. Aquí, la montaña, representa el punto más elevado de la naturaleza creada por Dios: el alma. Si bien el templo (la razón) es construida por el hombre, la montaña (el espíritu) es creada por Dios. Así, el diablo quiso subir al nivel más alto posible esperando que la caída fuera igual de grande. Y habiendo hecho esto, para tentar a Jesús el maligno apeló a dos de los elementos más peligroso para el espíritu humano: la codicia y la soberbia. El diablo, en su soberbia, quiso que Jesús le adorase esperando que el Maestro se dejara llevar por la codicia. Pero una vez más, habiendo preparado su alma al igual que su cuerpo  y su mente en la oración y el ayuno, Jesús le responde de manera definitiva y tajante (tal y como se debe de responder a las tentaciones del alma): “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”

Es entonces cuando el diablo viendo que el cuerpo, la mente y el el espíritu de Jesús son infranqueables, se retira y le deja en paz a la merced de los ángeles que comenzaron a servirle. Es importante hacer notar que los ángeles que el diablo advirtió le vendrían a ayudar, solo aparecieron después del triunfo personal de Jesús sobre el mal, no antes. Es decir, el esfuerzo por alcanzar el bien es responsabilidad nuestra no de Dios. ¡Hermoso cierto!

Después de este pasaje, volveremos a saber de varios encuentros de Jesús con demonios, pero ahora de una manera muy diferente: Jesús los expulsa de los cuerpos que estos poseen y estos, ahora, le temen como a nadie. Jesús derrotó  a Satanás en el desierto y eso los demás demonios no lo olvidarán jamás.

Lo que me encanta de este pasaje evangélico es que Jesús no hace uso de su condición divina para sobreponerse a las tentaciones. Es capaz, desde su esencia humana (débil al igual que la de todos nosotros) de vencer al príncipe del mal. No fue Dios quien venció al demonio en el desierto, fue un ser humano. Y eso me deja en claro que, al igual que Jesús, nosotros también lo podemos hacer.

Ser tentado no es malo, dejarse llevar por la tentación y actuar en consecuencia sí que lo es.

Aquí lo importante es entender que Jesús se preparó para ese momento. No fue ninguna fuerza extranormal la que le ayudó a salir avante de las tres tentaciones. Fue el caracter que se forjó en el ejercicio del ayuno y la oración ¡Así se prepara el alma!

Cuantas veces no hemos dejado nuestro cuerpo, nuestra mente y, peor aún, nuestro espíritu a la deriva sin formación. Para esto sirve la oración… para esto sirve el amor…. para esto sirve el ayuno… para formar y forjar nuestra alma.

Al Jesús que encontramos en el desierto es uno de los más hermosos de todo el evangelio pues nos enseña, en todo su esplendor, la hermosura misma del potencial  humano cuando este está lleno de Dios.

Pues bien… espero que les pueda servir esta breve reflexión de un pasaje verdaderamente enriquecedor de la vida de nuestro Señor Jesucristo que en lo personal a mi me ha cambiado mi manera de entenderme y entender más a nuestro Salvador.


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