Evangelizar en la red

23 enero 2010

“Los sacerdotes son llamados a proclamar el evangelio por medio del uso de la última generación de recursos audiovisuales, imágenes, videos, elementos de animación, blogs, sitios web”.

Estas son las palabras del Papa Benedicto XVI en el día mundial de las telecomunicaciones.

No puedo estar más convencido de que la nueva evangelización del siglo XXI tendrá como gran impulsora el Internet y todas sus crecientes posibilidades.

Es chistoso, pero así como he decidido predicar la palabra de Cristo por este medio, también resulta que, de manera indirecta, acabo predicando sobre el uso del Internet y las nuevas tecnologías.

Personalmente me encanta cada vez que encuentro un nuevo blog de un sacerdote, de un movimiento religioso o simplemente un laico tratando de hacerse camino para hablar de Dios.

¡Católicos del mundo a tomar el Internet para Dios!

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Oye papá… (VII)

21 enero 2010

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Cómo puedo saber si actúo mal?

Papá: Que buena pregunta hijo. Pues verás, la respuesta sencilla y rápida sería decirte que tu conciencia es la encargada de avisarte o alertarte cuando has obrado incorrectamente. Pero así como es de sencillo decirlo, en realidad implica toda una teoría ética detrás.

Hijo: ¿A que te refieres con eso de teoría ética papá?

Papá: Pues verás… déjame explicarme un poco. La Ética es la ciencia que se encarga de estudiar el deber ser del hombre y sus acciones. Es decir, que quienes se acercan a estudiar un poco de ética pueden profundizar justamente en esa cuestión que me acabas de realizar ¿Cómo se cuando un acto es correcto o no?

Hijo: ¿Osea que la ética es la encargada de decir qué está bien y qué está mal?

Papá: No precisamente… como ya te comente hace unos momentos, tu conciencia es la mejor herramienta para poder discernir entre lo que está bien y lo que está mal. La Ética lo único que hace es estudiar cómo es que formamos nuestra consciencia para poder actuar de acuerdo al deber ser de las cosas.

Hijo: A ver si entiendo papá. Me dices que debo de obedecer a mi consciencia, misma que se encargará de orientarme sobre el actuar bien o mal de mis actos. ¿Cierto?  Y Además que existe una ciencia que se encarga de estudiar justamente esta relación entre el obrar bien o mal de los seres humano.

Papá: Así es.

Hijo: Pero me queda una duda, si la consciencia es suficiente ¿Para que tenemos las leyes?

Papá: Ah pues por que justamente la consciencia solita por sí misma no es suficiente. Al darnos la consciencia al nacer, Dios nos dotó con una excelente herramienta de discernimiento, pero esta puede sufrir, a lo largo de nuestro crecimiento, deformaciones y desviaciones producto de nuestro constante golpeteo social. Justamente la Ética nos dice que la consciencia, como tal, debe de ser formada al igual que formamos nuestra inteligencia, nuestro físico, nuestro espíritu. Si por el contrario, permitimos que nuestra conciencia quede expuesta a los embates de lo incorrecto y del pobre criterio humano sin poner medios de prevención de por medio desde temprana edad, entonces esta irá perdiendo su capacidad de orientarnos correctamente.

Hijo: ¿Pero y qué tiene que ver entonces la ley en todo esto?

Papá: Las leyes del hombre, en teoría, tendrían que estar diseñadas para procurar que la convivencia de los seres humanos en sociedad sea de acuerdo a los preceptos de lo que de por sí los seres humanos ya sabemos que es bueno desde pequeños. Dado que no todos los hombres tenemos el ambiente ni los medios idóneos para formar nuestra conciencia, y hay quienes dejan que esta se deforme con el tiempo, entonces la ley nos debe de proteger de que el mal prevalezca sobre el bien.

Hijo: Esto es sumamente interesante papá. O sea que si cumplo la ley estaré obrando igualmente de manera correcta.

Papá: Así debería de ser hijo. Sin embargo las leyes humanas tienen un gran defecto…

Hijo: ¿Cual?

Papá: Pues precisamente que son diseñadas y propuestas por los mismos seres humanos a quienes rigen. Y, dado que el ser humano por naturaleza es falible e imperfecto, entonces las leyes que dicte son susceptibles de fallar y no ser del todo correctas. Lo legal no siempre es lo correcto.

Hijo: A ver explica un poco más eso papá…

Papá: Si mira. Existen tres tipos de criterios (marcos de referencia) para saber si debes o no actuar de determinada manera. Primero hablemos justamente delo legal”. Para que algo sea legal basta simplemente que exista una ley que regule dicha acción. Las leyes, se deciden por mayoría en las cámaras parlamentarias. Una persona o varias proponen una ley y un grupo de personas facultadas para hacerlo votan su aprobación o negación.  Como ya te dije anteriormente, dado que estas leyes son humanas, no son perfectas. Para su cumplimiento se requiere de la fuerza pública y un gobierno fuerte. ¿Por qué digo que pueden fallar? Pues por que dependen del criterio de humano que a su vez es capaz de fallar.

Hijo: Entiendo.

Papá: En segundo lugar, junto a lo legal, viene  “lo conveniente”. Para que algo sea conveniente, no hacen falta la decisión de una mayoría, simplemente la aprobación personal de quien lo ve como tal. El criterio de lo conveniente lo dicta la propia persona. Así para que algo me sea conveniente basta con que yo lo decida así. En el caso de lo conveniente, la fuerza que requiero no es la del gobierno sino la mía propia, es decir mi fuerza de convicción. La gente que decide hacer algo por creerlo conveniente lo hace por estar convencida de que es lo mejor para su caso particular. Como puedes ver… a diferencia de lo legal, aquí el que decide soy yo no el gobierno.

Hijo: Me imagino que suele suceder que a veces lo que me conviene no precisamente es legal…

Papá: Exacto. Por ejemplo, puede convenir para mis intereses robar dinero a un banco, pero eso no sería legal.

Hijo: Ni correcto.

Papá: ¡Bingo! Haz llegado al punto más importante. En tercer lugar, y por encima de lo legal y lo conveniente, está “lo correcto”. Este es el criterio de decisión supremo por excelencia. Lo correcto lo es, no por que lo decidamos en mayoría, como lo legal , ni por que yo esté convencido de ello, como lo conveniente, si no por que está alineado con principios universales externos al propio ser humano. Lo correcto está basado en la “Ley natural”.

Hijo: ¿Ley natural?

Papá: Si hijo, ley natural. Esta ley es el conocimiento que el ser humano tiene del bien y del mal por propia consciencia desde que nacemos. Dios, al nacer, dota a todos los seres humano con esta percepción natural de lo bueno y de lo malo. Así, por poner un ejemplo, no necesitamos que venga alguien y nos diga que matar es malo para saberlo de por sí. Por alguna razón sobrenatural, lo sabemos desde que nacemos. Así, por estar basado en principios universales y la ley natural (distinta a las leyes creadas por el hombre) lo correcto es único y permanente. No cambia en el tiempo. Para decidir según lo correcto entonces, no basta con tener una fuerza de gobierno, ni con una fuerte convicción… se requiere de una fuerte consciencia moral.

Hijo: Ok… ok… me empieza a hacer sentido todo. Me imagino que algo puede ser legal, incluso conveniente pero no necesariamente correcto.

Papá: Así es. Por ejemplo, en muchos países lamentablemente es legal el aborto ya que los gobiernos de dichos países han despenalizado dicho asesinato intrauterino. Las mujeres que han decidido practicarse un aborto argumentan que lo hacen pues les  resulta muy conveniente hacerlo. En este caso, por ejemplo, podemos decir que el aborto es legal, es conveniente pero de ninguna manera es correcto ¿Por qué? Por que atenta contra un principio natural y universal (no dictado por los hombres) que dice “No matarás”. Así,que el gobierno puede hacerlo legal, la persona lo puede creer conveniente pero eso no lo vuelve correcto. Como podemos ver en este caso, tanto la ley humana como la consciencia de quien lo cree conveniente están deformadas por no estar orientadas hacia el deber ser universal.

Hijo: ¿Pero y entonces que es lo que debería ser?

Papá: Pues que tu convicción sea hacer lo correcto y que además sea legal. La Ética justamente te invita a creer y querer lo correcto.

Hijo: Ok papá. Me queda claro que debo de estudiar ética para formar mi conciencia.

Papá: No solo basta con estudiar ética. Para formar una buena consciencia lo ideal es estar cerca y rodeado de quienes te proponen alinearte no con lo humano sino con lo sobrenatural y trascendente. Si ya sabemos que el ser humano es falible, quedarnos sólo con lo que este propone es un riesgo. Y es aquí en done la religión entra de manera cabal y directa en la formación de nuestra consciencia. Rezar, leer el evangelio, dialogar con un director espiritual, acercarse a los sacramentos y todos los medios que la religión propone es una manera de acercarse a lo correcto. Quien piense que sólo con las leyes humanas nos bastamos corre un gran riesgo.

Hijo: ¡Wow papá! esta plática me ha servido muchísimo.

Papá: A mi también hijo.

Hijo: Vayamos de regreso a casa para cenar con mamá y explicarle a ella también todo esto que hemos aprendido hoy.

Papá: Si… y ponerlo en práctica también.

Hijo: Desde luego.


Liderazgo convencional vs Liderazgo cristiano

20 enero 2010

El liderazgo es uno de esos temas de los que se habla y se habla todo el tiempo. Cursos, seminarios, conferencias, institutos… todos quieren enseñar más acerca de cómo ser un mejor líder.

Yo digo… para que buscar más, si en Jesús podemos aprenderlo mejor que nadie.

Al respecto, creo conveniente dividir lo que es el liderazgo convencional (el que usualmente nos dicen todos al respecto) y el liderazgo católico (el que está inspirado en la enseñanzas de Jesús).

Aquí una pequeña comparación de lo que se enseña en el liderazgo convencional y de lo que se aprende como católico cuando se tiene a Jesús como maestro:

El líder convencional diría: ” Hay que llegar a la cima” / El líder cristiano dice: “Hay que ayudar a llegar a la cima”

El líder convencional diría: “Sígueme” / El líder cristiano dice: “Voy contigo”

El líder convencional diría: “Lucha por lo que quieres” /El líder cristiano dice: “Lucha por la verdad”

El líder convencional diría: “Convence” / El líder cristiano dice: “Predica”

El líder convencional diría: “Sé el mejor para ser el primero” / El líder cristiano dice: “Sé el último para ser el primero”

El líder convencional diría: “Propón el rumbo a seguir” / El líder cristiano dice: “Ilumina el rumbo que ya propuso Jesús”

El líder convencional diría: “El líder lo es por mérito propio” / El líder cristiano dice: “El líder lo es por la gracia de Dios”

El líder convencional diría: “Sé agresivo en tu estrategia” / El líder cristiano dice: ” Sé humilde en tu estrategia”

El líder convencional diría: “Prepárate” / El líder cristiano dice: “Prepárate y ora”

El líder convencional diría: “¡Ánimo. Tú puedes!” / El líder cristiano dice: “Sin Dios nada puedes, con Dios todo”

¿Se les ocurre alguna otra?


19 años después

18 enero 2010

Mehmet Ali Agca, quien pasó 19 años en prisión tras atentar contra la vida de Juan Pablo II, quedó en libertad.

Al leer esta noticia no puedo sino volver a recordar el momento en que, quien era entonces el sumo pontífice,  nos dio una muestra de cómo amar hasta el límite de nuestro corazón.

Perdonar a tu amigo así como a tu enemigo, vaya que si es un acto de amor heroico.

El amor heroico es así, valioso y grande por el tamaño de la prueba. El amor amerita vencerse a sí mismo y dejar que lo verdaderamente bueno prevalezca.

¿Qué ha de haber pasado por la cabeza de nuestro antiguo pontífice cuando fue atacado por este sicario? ¿Odio? ¿Coraje? ¿Miedo? Seguramente si. Pero  hoy el mundo sabe que en su mente, tiempo después también entró la calma, la gratitud y el perdón.

La imágenes de un Juan Pablo II dialogando con su agresor y ofreciéndole el perdón sincero son simplemente sublimes. Hay quien dice que el acto de perdón de Juan Pablo II a Ali Agca no se debió de haberse llevado a cabo de manera tan pública y mediatica. Yo creo lo contrario. Un maestro no enseñar a escondidas, sino que hace pública la luz para quienes no la pueden ver. Además de perdonar de manera personal, el Papa quiso que cientos y miles de personas observáramos cómo se hace.

Juan Pablo II cambió la vida de su agresor (así lo ha confesado públicamente Mehmet ) pero también la de millones de personas que llevaremos en el corazón de por vida esa imagen que hizo vivo de manera tan hermosa el evangelio de Jesús.

“Perdonad no siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18, 21-19)


Philosophing (el arte de preguntar)

15 enero 2010

Lo que crees correcto…

¿lo crees correcto simplemente porque tú lo piensas o por qué es correcto de por sí?


Jesús para doctores

12 enero 2010

“Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta”

(Lucas 10. 25-37)


Mi comentario sobre las bodas Gay…

8 enero 2010

Recién se acaba de aprobar en la ciudad de México una ley para permitir la unión civil de  dos personas del mismo sexo, además de la posibilidad de esta pareja de adoptar hijos.

Aquí, mis comentarios al respecto:

1.- Que algo sea legal no significa que sea correcto. El casamiento entre personas del mismo sexo, ahora es legal en la ciudad de México, pero no significa que también se haya vuelto correcto.

2.- A diferencia de lo legal, lo correcto no se decide por mayoría (¡Dios nos libre!)  sino que lo es por estar alineado a valores y principios universales. Si el día de mañana se decide, por mayoría parlamentaria, que matar a una persona es legal, esto no significa que se volverá también correcto. Matar es malo pues contradice un principio universal de amor al prójimo (Aunque lo llegue a poner en duda el PRD)

3.- La unión civil entre homosexuales no es mala por que la Iglesia lo diga. Más bien, la Iglesia lo dice por que, por principio, es malo.

4.- ¿Los homosexuales son malos? No. De hecho no hay personas homosexuales y heterosexuales. Las personas simplemente son hombre o mujer. Punto. La homosexualidad es un comportamiento, no una manera de ser. Por lo mismo, no se puede decir que una persona es homosexual, debería decirse que es un hombre  con comportamiento homosexual o una mujer con comportamiento lésbico.

5.- La unión entre personas del mismo sexo es incorrecta por ser contradictoria con la naturaleza del ser humano quien esta llamado a formar y crecer en familia procreando bajo normas dictadas de manera natural por Dios.

6.- ¿Debo alejarme de cualquier persona que se reconozca homosexual? En definitiva no. Antes que fijarnos en su comportamiento homosexual, centrémonos en su dignidad humana. No me imagino a la Madre Teresa de Calcuta preguntándole al hombre desvalido cual era su tendencia sexual para, entonces, decidir ayudarle o no. Jesús nos invitó a amar al prójimo no a alejarnos de él.

7.-  ¿Deben de adoptar hijos? No. Está comprobado científicamente (y la mayoría de nosotros lo hemos experimentado) que el ambiente idóneo que puede permitir el mejor desarrollo emocional en un niño se crea cuando este es educado en medio de una imagen paterna y materna estable. Incluso habiendo faltado uno de estos o los dos en la vida de un niño, el hecho de saberse procreado en amor conyugal natural hace la diferencia en su madurez.

8.- ¿Qué hacer si tengo sentimientos y tendencias homosexuales? Lo primero que te recomienda la Iglesia es vivir una vida casta. Así como el esposo debe de cuidarse y evitar los sentimientos hacia otras mujeres ajenas a su esposa, por ser esto incorrecto, la persona que tenga inclinaciones hacia personas de su mismo sexo deberá de procurar hacer lo mismo. No solo la persona de comportamiento homosexual tiene dilemas fisiológicos y emocionales en su interior, también el hombre y la mujer en matrimonio deben de luchar por guardarse fidelidad contra sus posibles dudas y tendencias hacia la promiscuidad.

Para quienes, adicionalmente a esto, quieren acercarse a una orientación profesional al respecto les recomiendo que conozcan lo que el terapeuta Richard Cohen propone como terapia de reorientación sexual. Él, en carne propia, es el resultado de la eficacia de sus programas. Su testimonio es la prueba de quien estuvo convencido de que la homosexualidad no es natural en el ser humano y luchó por la verdad.

9.- Se habrá legalizado la unión civil, pero no el matrimonio entre personas del mismo sexo. Las leyes humanas, por ser humanas, pueden permitir muchas incoherencias, los sabemos de sobra, pero jamás las leyes de Dios. Por eso me refiero a estas uniones como un acto civil no como matrimonio. El matrimonio es algo tan grande y superior al ser humano que solo es concedido y provocado por Dios. El matrimonio solo puede ser permitido por quien lo instituyó y bajo las reglas que Él mismo impuso al crearnos como hombre y mujer.

10.- Como ya es costumbre, a quien expresa su opinión al respecto de lo correcto  y en contra de lo legal se le tacha y denuncia. Esto le está sucediendo a nuestra amada Iglesia en nuestro país y lamentablemente pocos son los que han salido a defenderla. Ser crucificado y mártir, es el destino irrevocable de quien nada contra corriente a favor de lo correcto a pesar de ir en oposición a la mayoría. ¡Estoy contigo Iglesia!

Algo importante que necesito comentar: varios de mis amigos más cercanos tienen comportamientos homosexuales  (declarados y no declarados) y esto no los hace ajenos de mi amistad. Más allá de mirarlos a través del cristal de una definición sexual, la cual de por si ya les ha de causar muchas miradas de desprecio en la sociedad, yo prefiero mirarles como seres humanos igualmente dignos del amor de Cristo.

Para mi Cristo y su amor al prójimo son la medida con la que debemos de ver a cualquier ser humano y eso es el principio fundamental y universal por excelencia. En lo personal no me siento con la capacidad de juzgar a nadie por ser. El simple hecho de ser humano ya te hace digno del amor de Dios. Pero si me atrevo a denunciar un “acto” equivocado y contradictorio con principios universales que, fuera de ayudarles a las personas con comportamientos homosexuales a acercarse hacia su humanización, les crea una trampa que nada tiene que ver con el amor.

En conclusión: no creo que la homosexualidad mi la unión civil entre personas del mismo sexo sea correcta, mucho menos el hecho de que puedan adoptar hijos, más tampoco creo que sea correcto el despreciar a un ser humano, sea cual sea la razón que podamos encontrar.


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