Dios existe…

10 noviembre 2009

Una amable lectora de este blog nos comparte esta hermosa historia de amor…

straus“La breve vida de una niña devota católica en Seattle, Washington, ha permitido el retorno a la Iglesia de muchos católicos y la conversión de al menos diez estadounidenses. El testimonio de fe que dio al luchar contra un doloroso cáncer ha dado numerosos frutos e incluso ha permitido la fundación de una organización dedicada a apoyar a familias con miembros enfermos.

Gloria Strauss nació en 1996, tenía seis hermanos y llevó una vida completamente normal hasta cumplir los 7 años de edad. Era amable, alegre, cariñosa y muy piadosa. Gustaba mucho del rezo del Rosario.

En una entrevista con CatholicNewsAgency.com, su padre Doug Strauss, recordó que en el año 2003 Gloria recibió un accidental golpe de pelota en el rostro y cuando la lesión desapareció quedó un bulto sospechoso.

Los médicos le diagnosticaron un cáncer avanzado conocido como neuroblastoma y le dieron entre tres meses y tres años de vida. Gloria fue sometida a una cirugía y recibió tratamientos de quimioterapia.

Un columnista del Seattle Times se interesó por la historia de la familia y su primer artículo atrajo a muchos lectores. El caso llegó a medios de todo el país, uniendo a miles de personas en una gran cadena de oración.

Cuando la salud de Gloria empeoró en el año 2007, la familia empezó a recibir a decenas de personas en su casa para rezar el Rosario y entonar canciones religiosas con la niña. Cuando aumentó la afluencia de personas, cinco miembros de la comunidad abrieron sus hogares para continuar con las oraciones.

Gloria fue sometida a nuevas sesiones de quimioterapia e incluso intentaron un trasplante de células madre extraídas de su propia médula. Ante el dolor de su hija algunos cuestionaron a su padre sobre la “calidad de vida” que llevaba la menor.

Doug Krauss estaba confundido y decidió preguntarle a Gloria si tenía “calidad de vida”. La niña le respondió: “¡Sí papá!” y emocionada añadió que muchas personas estaban empezando a rezar a causa de su enfermedad.

“Ella nos enseñó a todos la manera de llevar una cruz. Nos dio como regalo su propio compromiso en una relación constante con Dios a través de la oración. Ella siempre dijo, ´sí´”, recuerda Doug.

El testimonio de Gloria atrajo a personas de todas las religiones. “Todo el mundo sabía que somos católicos –no tuvimos que profesar nuestra fe– y queríamos oraciones de todos”, señaló.

El cáncer siguió avanzando y la pequeña Gloria falleció el 21 de septiembre de 2007. Tenía once años.

Más de tres mil personas asistieron a su funeral, la familia empezó a recibir historias de cómo el testimonio de su hija había cambiado vidas y tiene conocimiento de al menos diez personas que se convirtieron al catolicismo por conocer la historia de Gloria. Una familia de luteranos que compartió un campamento con la familia Strauss decidió convertirse al catolicismo antes de la muerte de la niña. Gloria supo de esta conversión y manifestó su alegría.

Con la ayuda de un empresario local, la familia Strauss inició una organización en memoria de su hija. Se llama Gloria´s angels y se dedica a asistir a familias que tienen algún miembro con una enfermedad grave.”

Es una condición natural de nuestro ser conocer lo que es el sufrimiento a lo largo de nuestra vida. Dios quiso que fuera así ¿Por qué?

Para atreverme a profundizar en esta cuestión apelaré a parte del pasaje evangélico según San Juan que publiqué en los pasados días. Este texto bíblicopor sí mismo nos da algo de luz para encontrar la respuesta a esta cuestión:

Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: “Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”Respondió Jesús: Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios .Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, “soy luz del mundo”. Dicho esto, Jesús sana al ciego de nacimiento, que es llevado ante la autoridad religiosa que no quiere reconocer  que el antes ciego ahora puede ver. Llaman a los padres del que había recobrado la vista y dan testimonio “Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.  Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo”.  Sus padres decían esto por miedo a ser excluidos de la comunidad.”

Juan IX: 1-9

Me parece que está muy claro… Dios se manifiesta a través del sufrimiento, a través de la desgracia, a través del dolor que aqueja al hombre. Cuando un incidente repentino nos obliga a cambiar el rumbo de nuestras vidas, lo primero que se nos ocurre preguntar es: “¿Por qué a mi Señor? ¿Qué he hecho yo para ser castigado así?”

A mi me gusta pensarlo de manera diferente: “¿Qué he hecho yo Dios para que te hayas fijado en mi como instrumento tuyo?”.

Cuando nos encontramos con el sufrimiento en nuestras vidas, Dios nos está diciendo a través de este: “Escúchame y déjame actuar a través de ti”.

Así como un doctor se justifica en la enfermedad, pues así Dios se entiende mejor en el dolor.

El pasaje evangélico de Juan nos lo dice de manera clara: “(el dolor) …es para que se manifiesten en él las obras de Dios”.

Esto puede no ser fácil de entender, sobre todo para quien se encuentra perturbado por el dolor de un momento difícil, pero si tenemos la fortaleza espiritual necesaria (previamente ejercitada) para escuchar a Dios en la desgracia, seremos capaces no solo de entender nuestro dolor, sino de permitirle al Creador hacerse presente a través de nosotros ante los demás.

Y eso, desde cualquier perspectiva, más que una desgracia…. ¡Es un orgullo!

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Jesús para todos

9 noviembre 2009

“Anda, haz tú lo mismo”

(Lucas 10, 25-37)


La ceguera del hombre…

6 noviembre 2009

Mi padre, que es miembro del club Rotary International desde hace mucho años, me hizo el favor de procurarme este texto que contiene el transcrito de las palabras que les ofreció el Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo primado de México, a quien el club invitó con motivo del desayuno  de inauguración de sus trabajos anuales.

Me parece que el mensaje alude a nuestro compromiso por entendernos como verdaderos facilitadores de Cristo en la tierra:

“Agradezco la invitación a este desayuno del Distrito  4170  de los miembros del ROTARY INTERNACIONAL, en el que tradicionalmente  inician sus trabajos en los que se empeñarán durante este año, y cuyo tema está dedicado a la FAMILIA.

Hay quienes dicen que vivimos en un mundo de tinieblas, y las previsiones más escuchadas nos insisten en que así es.

Algunas estadísticas nos bombardean con la imagen de la disgregación de la familia, como si estuviese llamada a desaparecer. Y parece que su porvenir se oscurece ante las múltiples agresiones que sufre por todos los costados, desde legislaciones que empujan a disolver el concepto de familia, hasta campañas para hacernos creer que la comunión natural entre un hombre y una mujer para el amor y la transmisión de la vida, puede ser intercambiada por otro modelo.

La familia necesita ser promovida pues nos encontramos en un mundo que ciega a las nuevas generaciones y no les deja ver la maravilla del plan que Dios quiso para el hombre y la mujer por medio del matrimonio y de la familia. Las nuevas generaciones empiezan a no ver con claridad lo que es una familia, empiezan a crecer en el individualismo y se encuentran ciegos a la hora de formar las propias familias.

Cuenta el apóstol Juan la escena en la que Jesús sana a un ciego de nacimiento (Jn 9): Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: “Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”Respondió Jesús: Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios .Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, “soy luz del mundo”. Dicho esto, Jesús sana al ciego de nacimiento, que es llevado ante la autoridad religiosa que no quiere reconocer  que el antes ciego ahora puede ver. Llaman a los padres del que había recobrado la vista y dan testimonio “Nosotros sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.  Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo”.  Sus padres decían esto por miedo a ser excluidos de la comunidad.

A la luz de esta hecho, de cara al tema de la familia, podemos decir que hay tres tipos de ciegos: los ciegos que no ven, los ciegos que les da miedo ver y los ciegos que no quieren ver.

El ciego de nacimiento podría ser el modelo de los hombres y mujeres que van por la vida sin tener claro su proyecto de familia. Ellos no tienen mucha culpa, tristemente han crecido en ambientes con fracturas que no ayudan a la comprensión de la verdadera familia, ambientes con violencia que les dañan afectivamente a la  hora de elegir esposo o esposa y así formar un hogar armónico. Ambientes con adicciones en los que la droga o el alcohol llenan las relaciones familiares de dolor y angustia, ambientes de infidelidad en los que es difícil captar el valor del amor y el sentido de la donación corporal entre un hombre y una mujer. Ambientes llenos de materialismo en los que los bienes que se poseen acaban apagando cualquier anhelo de trascendencia del corazón. Ambientes de pobreza y miseria donde la necesidad diaria se hace losa de piedra que aplasta la relación entre las personas.

Quienes así viven son ciegos de nacimiento, hombres y mujeres que necesitan de Dios, que llegue a sus corazones y toque los ojos del alma para descubrir el amor verdadero, para contemplar la luz de la verdad sobre la familia, sobre el corazón humano, sobre las relaciones llenas de  dignidad entre las personas, sobre el valor de la vida humana desde su nacimiento hasta su muerte natural, sobre el significado autentico de la sexualidad, sobre la solidaridad necesaria en el uso de los bienes naturales.

Ciertamente hay otros ciegos, los representados por los padres del ciego de nacimiento, los que les da miedo comprometerse con un proyecto de familia que camina en la verdad. Les da miedo, porque supone ir en contra de la corriente o de la moda. Les da miedo porque supone sacrificio, renuncia, y capacidad de perdón, porque supone dejar de lado criterios con los que nos hemos acomodado hasta el momento. Estos ciegos colaboran a que la verdadera  idea de la familia se diluya cada vez más y no luchan por dar a sus hijos la estructura interior que les permita el día de mañana formar hogares sólidos. Estos ciegos van permitiendo, por un falso amor a la paz, el que haya cada vez más leyes destructivas para la familia. Son los que retroceden ante programas cada vez más agresivos en los medios de comunicación social o ante el avance de costumbres más decadentes en la vida social. Tristemente son muchos los hombres y mujeres de este tipo, no siempre culpables, pero por su falta de valentía aumentarán los ciegos de nacimiento de la familia auténtica.

Y está el tercer tipo de ciegos. Son los que no quieren ver, los que se creen iluminados por la falsa luz del progreso aparente, los que empujan y empujan para que la sociedad disuelva cada vez más sus valores, para que la familia sea cada vez menos sólida y menos estructurada. Son los que niegan el valor de la familia nuclear en la sociedad, los que predican que no hay que discriminar, y son los primeros que discriminan a quienes no piensan como ellos, son los que bajo la bandera de la tolerancia se hacen dictadores de los demás y les imponen modos de comportarse que la historia nos muestra como destructores y manipuladores del ser humano y de la familia.  La verdad bíblica sobre la familia a nadie se le impone, pero si se pide libertad para proclamarla.

¿Quién nos puede sacar de la ceguera? Sólo Cristo. El es la luz del mundo, la luz que ilumina a todo hombre y mujer. El es la luz de la familia. El puede sacar a la familia de las sombras que la atenazan y llenar a cada familia con los frutos de la luz, como nos decía San Pablo, que son la bondad, la santidad y la verdad. ¿Quién no querría tener una familia en la que todos seamos ejemplo para los demás? ¿en la que nuestro corazón posea la capacidad de amar, de perdonar, de compartir? ¿en la que ayudemos a los que amamos a caminar con verdad, con sinceridad, con certezas?

Cristo nos puede sacar de la ceguera,  y para ello nos tenemos que acercar a El.  Tenemos que trabajar cada uno desde nuestra propia vocación y realidad en que vivimos, no podemos dejar que la familia se debilite y desintegré. Deseo de todo corazón que las obras que los Rotarios se han puesto como meta en este año contribuyan para bien de nuestras familias y de nuestra nación mexicana.”


El derecho a decidir…

3 noviembre 2009

Comparto este comentario de una lectora del blog acerca del tema de la defensa a la vida…

” Yo, al igual que las mujeres que promueven la despenalización del aborto, también defiendo el derecho de las mujeres  a decidir. Así pues, comencemos por defender el derecho a decidir de la mujeres… ¡¡¡no nacidas!!!”

Si hay un argumento que utilizan quienes defienden la posibilidad de abortar legalmente es la defensa del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo… Pero se les olvida algo. Las mujeres (y hombres) que llevan en su vientre las mujeres embarazadas, también tienen el mismo derecho.

Una madre no puede decidir sobre la vida de su hijo.

Amigas feministas, estoy de acuerdo con ustedes, defendamos a las mujeres y su derechos, aún cuando estas estén en el seno materno.


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