Oye papá… (V)

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Cómo sabemos que Jesús verdaderamente existió?

Papá: ¿Por qué lo preguntas hijo?

Hijo: Pues por que escuché en la tele un comentario de alguien que lo ponía en duda.

Papá: Querido hijo, agradezco que tengas la confianza de acercarte a mi para resolver tu duda y no quedarte con ella en la mente. La tele puede decir muchas cosas de poca profundidad. Verás, hay diversas pruebas históricas que nos refieren de la existencia de Jesús. Historiadores muy cercanos a su época le han mencionado en sus textos así como también existen algunas evidencias que se cree aportan elementos para demostrar su paso por la tierra.

Hijo: ¿Como cuales?

Papá: Por ejemplo, en la ciudad de Turín,Italia,  en la catedral de San Juan Bautista se encuentra lo que se cree fue la sabana en la que fue envuelto el cuerpo de Jesús después de morir crucificado. Pruebas científicas han demostrado que esta tela tiene la antigüedad suficiente para haber pertenecido a aquella época.

Hijo: ¿Pero cómo un pedazo de tela puede demostrar a existencia de Jesús?

Papá: Ah pues por que esta sabana, no es una común y corriente. En ella se puede observar grabada de manera increíble la figura de un hombre que muestra los signos en pies y manos de haber sido muerto en cruz.  La imagen de la sabana pareciera haber quedado impregnada con esta figura tras haber sido expuesta a una radiación poco usual, misma que se cree pudo haber sido causada por la acción de la resurrección del Jesús.

Hijo: Qué interesante…

Papá: Esta es una de las pocas evidencias tangibles que se tienen que nos ayudan a demostrar la existencia de Jesús. Sin embargo a mi me gusta más la evidencia testimonial de quienes existieron y convivieron con el maestro en su misma época: los apóstoles.

Hijo: ¿A que te refieres papá?

Papá: Si… para mi la prueba más fiel y hermosa de la existencia de Jesús y de su divinidad (Dios hecho hombre) es la que nos ofrecieron aquellas personas que, habiendo recibido directamente de Él su mensaje de salvación para la humanidad, salieron al mundo a predicar la buena nueva. ¿Qué necesidad tenían unos pescadores comunes y corrientes de dejarlo todo y predicar un mensaje de salvación? ¿Por qué un apóstol habría de dar la vida, como sabemos que lo hicieron al morir por la causa de Jesús, por algo que no hubiera existido?

Hijo: Que interesante papá y ¿en donde puedo aprender de esto que me hablas?

Papá: El nuevo testamento tiene un libro que narra los “Hechos de los apóstoles” después de la muerte de su maestro Jesús. En estos relatos podemos descubrir un sin fin de pruebas de 12 hombres que fueron capaces de viajar por el mundo, dando su propia a vida a cambio de que la humanidad conociera la vida y obra de Jesús. Fue tan impactante la labor misionera de estos 12 personajes que, su testimonio, a la fecha es el que sostiene la vocación predicadora de nuestra Iglesia.

Hijo: ¿Los apóstoles murieron martirizados por la causa de Jesús?

Papá: Si, repudiados y asesinados. Pero dejando, al mismo tiempo, la primer comunidad cristiana que con el testimonio de muchos otros santos, ha llegado a nuestros tiempos. Mártires y santos hablan de la existencia de Jesús.

Hijo: Yo no moriría por una causa que no fuera cierta… entonces si ellos lo hicieron por Jesús, Jesús seguro que existió.

Papá: Así es hijo mío. Estas razones y muchas otras nos dan elementos suficientes para reconocer la existencia de Jesús. Milagros, relatos, pero sobre todo testimoniales de santidad a lo largo de toda la historia son las que ayudan a demostrar su existencia.

Hijo: Wow… ¿o sea que si yo busco la santidad en mi vida estaré contribuyendo a demostrar la existencia de Jesús a los demás hombres?

Papá: Exacto. Dios no necesita de nuestra ayuda para existir, pero si para darse a conocer a la humanidad y demostrar que es a través de Jesús que se puede alcanzar la salvación.

Hijo: ¡Papá, vayamos de inmediato a contarle esto a mamá!

Papá: Vamos, pero que no se te olvide que para hablar de Jesús es mejor hacerlo con acciones más que con palabras.

Hijo: Desde luego papá.

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