Oye papá…

father-and-son

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Los invito a enviarme sus comentarios y preguntas  al siguiente correo para que puedan ser tratadas en esta sección. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá ¿Por qué creó Dios al hombre si es que este es capaz de hacer tanto mal?

Papá: Mi estimado hijo, recordemos, antes que nada, que Dios tiene una naturaleza infinitamente buena. Es decir, de Dios emana solo bien. Así, la creación del hombre por parte de Dios es un acto de completa bondad y amor. Dios creo al hombre para dejar que este participe de toda la bondad que de Él es posible obtener. Dios, no pudo no haber creado al hombre, dado que al crearlo esta cumpliendo con su naturaleza creacionista de lo bueno.

Hijo: Entonces ¿ El hombre es bueno por naturaleza?

Papá: Yo creo que si. La creación del hombre es buena por sí misma y toda la idea de él. Es decir, el proyecto del hombre que Dios creó es perfecto, incluso con la posibilidad de que, como parte de este proyecto de creación humana, se le concediera a esta creatura la oportunidad de elegir el mal.

Hijo: Eso es contradictorio papá. ¿Cómo es posible que sea bueno que el hombre pueda decidir hacer el mal?

Papá: Mmmm… pues en cierto sentido, si. Déjame tratar de explicarme un poco más.  Lo bueno es la capacidad de elegir, no el mal elegido en sí. Dios nos hizo libres (bueno) aunque esto implique que podamos elegir lo contrario a su voluntad (malo). Esto nos lleva al amor…

Hijo: ¿El amor? ¿Que tiene que ver el amor en todo esto?

Papá: Ah, muy sencillo. Escucha con atención pues es la parte medular de la respuesta que buscabas originalmente mi querido hijo.

En el amor más perfecto que existe, Dios nos quiso libres, y la libertad es el regalo más grande que por amor se puede dar al ser amado, aún conociendo que este regalo puede resultar en algo no conveniente para  quien lo da (que a quien amo, al darle la libertad ,no me corresponda como yo quisiera). Qué fuerte ¿no crees?. Así que aunque Dios supiera que al hacernos libres nos estaba dando la oportunidad de optar por no elegirlo a Él (hacer el mal), aún así nos quiso crear con la ya mencionada  libertad. Así de grande es el amor desinteresado y perfecto de nuestro Creador. Dios nos dice: “Te hago libre por que te amo y, por lo tanto, te doy la oportunidad de que seas tu quien decida si me amas o no”

Hijo: ¿Dios se equivocó entonces al hacernos libres? ¿No hubiera sido mejor que nos hiciera buenos a todos por naturaleza y que no nos hubiera dado la posibilidad de obrar mal? Suena como que Dios se equivocó al crear al hombre así ¿No lo crees?

Papá: Así pareciera, pero no lo es, ya que Dios, como estratega magistral lo pensó todo a la perfección. Y he aquí lo más hermoso de todo…

Así como Dios sabía que con la libertad nos estaba concediendo la posibilidad de actuar mal y no elegirlo a Él, también estuvo consciente al crearnos que, con esa misma libertad de elección, las acciones buenas y en dirección a Él, adquieren un mayor valor. Tiene más valor actuar bien por que así lo decidimos, que hacerlo por que me están obligando a hacerlo. La libertad enriquece el acto bueno. Cuando alguien te da un regalo, este es más valioso si la persona que te lo dio tuvo la verdadera intensión de darle. Si hubo alguien detrás que lo obligó a hacerlo, entonces el regalo pierde mucho sentido.  Es la elección persona y consciente de hacer el bien lo que Dios busca del ser que Él creo. Y es en este punto, en donde podemos entender la perfección del proyecto creacionista de nuestro Señor.

Hijo: Gracias papá, ahora entiendo un poco más…

Papá: No te canses en preguntar hijo. Te aseguro que aprendemos juntos. Ahora ya vamos de regreso a casa pues la cena ya debe de estar lista.

Hijo: Ojalá mamá nos haya cocinado puré de manzana y pollo. Me encanta.

Papá: Tu mamá es libre de decidirlo… así que agradeceremos cualquier cosa que nos haya preparado ya que lo hizo con amor.

Hijo: No lo dudo, pero… por favor Diocito lindo que mi mamá haya decidido hacer puré y pollo…

Papá: Hijo….

Hijo: Ok… ok… ya entendí… lo que mamá haya decidido en libertad… je je.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: