Creatividad navideña…

31 julio 2009

Tarjeta navideña creativamente especial…

(si, ya se que no estamos  en época de fiestas decembrinas pero la buena creatividad se celebra siempre)

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Philosophing

29 julio 2009

¿A quién has ayudado el día de hoy?


Google y la fe

28 julio 2009

Si uno busca en  Google los siguientes términos se obtendrán los siguientes resultados en sus versiones en español y en inglés:

“Dios” resultados encontrados 75,300,000   /      “God” resultados encontrados 471,000,000

“Cristo” resultados encontrados 35,900,000 / “Christ” resultados encontrados 130,000,000

“Iglesia Católica” resultados encontrados 12,700,000 / “Catholic Church” resultados encontrados 64,700,000

“Virgen María” resultados encontrados 7,830,000 / “Virgin Mary” resultados encontrados 9,700,000

“Cristianismo” resultados encontrados 6,280,000 / “Christianism” resultados encontrados 1,360,000

“Eucaristía” resultados encontrados 2,300,000 / “Eucharist” 3,860,000

“Benedicto XVI” resultados encontrados 1,660,000 / “Benedict XVI” resultados encontrados 6,170,000

Ahora, si lo que hacemos es buscar por religiones, encontramos que:

“Cristianismo” resultados encontrados 6,280,000

“Budismo” resultados encontrados 1,800,000

“Judaísmo” resultados encontrados 1,710,000

“Islamismo” resultados encontrados 1,700,000…

Sin embargo vale la pena mencionar que si en lugar de buscar “Islamismo” buscamos “Islam” los resultados cambian drásticamente ya que encontraremos que hay… ¡127,000,000 de sitios relacionados con el tema!. Sólo por debajo de “God” y “Christ” en nuestra lista de comparación.

¿Qué reflexiones obtengo de este pequeño ejercicio? Esencialmente los siguientes puntos:

1.- El término “God” al ser el que más entradas genera, nos revela que existe un gran interés en la red por hablar y comentar acerca de él. Independientemente de la religión por la que se le busque.

2.- La religión Islámica es la que más propuestas en la red tiene (como ideología).

3.- Hoy más que nunca me hace sentido el llamado de nuestro líder, el Papa Benedicto XVI, a los católicos del mundo a usar los medios electrónicos para evangelizar.

¡Vamos católicos¡ ¿Qué esperamos para lograr ser la religión numero uno en el Internet?  Hablemos de Cristo en la red.


Sobreviviendo al mar

27 julio 2009

Seguramente ya muchos se habrán enterado de la experiencia tan trágica que vivieron los pasajeros del buque de la armada “El Maya”.

La noche del 2 de julio, 79 familiares de presos de las Islas Marías, 10 misioneros católicos y 30 marinos que tripulaban la nave se percataron que, 4 horas antes de llegar a su destino final (sarparon del puerto de Mazatlán con destino a las Islas Marías), el barco se empezó a incendiar. Obligados por este siniestro, y coordinados de manera ejemplar por el grupo de marinos, todos saltaron al mar y se subieron a las lanchas salvavidas.

Afortunadamente, unas horas después, y gracias  a que una avioneta particular pasó por la ruta, fueron rescatados con vida y llevados a su destino final. Habiendo pasado por esta experiencia tan aterradora (que incluyó algunos tiburones merodeando las balsas salvavidas) cualquiera hubiera decidido desistir de la misión original y regresar a casa. Sin embargo, los misioneros, comandados por el padre Bernardo Skertchly decidieron no dar marcha atrás y llegar a cumplir su objetivo final: misionar a los presos y sus familiares de las Islas Marías.

La historia completa puede leerse en el diario Reforma en la edición del 25 de julio, así como también pueden encontrarse (aún)  los videos del testimonio del padre Bernardo junto con una chica misionera que vivió igualmente la experiencia en la versión en línea del periódico.

Vale la pena recalcar la templanza mostrada por el padre en el momento en que todos los tripulantes, creyendo que iban a morir, le piden que los confiese. El padre Bernardo, ante la multitud de 40 personas exclamó: “Para todos los que estén arrepentidos, ésta es una absolución general, los absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y… ¡nos vemos en el cielo”

Afortunadamente, Dios permitió un final feliz  y nos dio una muestra más de cómo se hace presente en medio de cualquier tragedia.

Sin duda alguna, para mi esta expresión de “¡Nos vemos en el cielo!” es un nuevo himno de esperanza y fe.


Petición

26 julio 2009

“Márcame Señor de por vida y no permitas que te abandone jamás…”


El pretorio

25 julio 2009

Una de mis canciones favoritas es “El pretorio” que canta Jaire, uno de los grupos de música católica más famoso de nuestro país.

Y me gusta en especial esta canción por que me provoca sentir muy de cerca el dolor y el amor (unidos en uno solo) que Cristo debió de sentir cuando  caminaba rumbo a la cruz.

En el siguiente video pueden escuchar la canción completa acompañada con imágenes de la película “La Pasión de Cristo”…

Les recomiendo que pongan atención en cada palabra y párrafo de la canción. ¡Es sublime!

No puede ser maldito, aquel que en su dolor exclama con un grito… ¡Perdónales Señor!


Mi conciencia no me deja

24 julio 2009

Hoy mientras manejaba de camino a mi trabajo, me he encontrado con una situación desfavorable de mi parte.

Repentinamente el coche que venia adelante del mio, se ha frenado bruscamente para dar vuelta a la izquierda y provocó que yo tuviera que dar un volantazo a la derecha para poder librarlo. Al hacer esto, igualmente de manera accidental, provoqué el descontrol de otro coche que venía en el otro carril al que me incorporé abruptamente. Este vehículo, afectado por mi movimiento, hizo sonar su claxon al mismo tiempo que hacía todo lo posible por volver a recuperar su posición delante de mi.

Una vez logrado su objetivo de ganarme el lugar delante de mi coche, en una visible agresión de su parte,  el conductor hizo un intento de freno repentino para provocar que yo me descontrolara también. Asustado por esta maniobra frené de imprevisto y casi choco con él. “¡¡¡¿Qué le pasa a este tipo?!!! ,¿Qué acaso no se percató que no fue mi culpa?”

Así que lleno de coraje, decidí acelerar mi coche para ponerme a su lado y hacer que me las pagara.

Una vez que logré colocar mi coche junto al suyo, el hombre bajó su ventanilla y me gritó enojado: “¡El coche se te metió a ti no a mi!” haciendo alución a que no tenía porque pagar las consecuencias de un problema ajeno.  Lleno de coraje, haciendo caso omiso de lo que me dijo, fingí haber notado que algo pasaba en su vehículo dirigiendo la mirada a su llanta delantera y al mismo tiempo que ponía cara de preocupación y le hacía expresiones de alerta, intentando hacerle creer que algo había sucedido en su coche. La persona se mostró sorprendido por mi reacción y de inmediato disminuyó la velocidad mostrando una cara de preocupación por la posible falla de su coche. Unos segundos después noté que se estaba orillando. Ja ja ja… dije yo. “¡Qué tonto es… cayó en el engaño! ” Y de inmediato aceleré para seguir con mi camino sintiendome orgulloso de haber vencido al rival.

Como podrán imaginar, pasó un poco de tiempo y mi aparente victoria se empezó a transformar en una total derrota interior. Como era de esperarse, mi conciencia se activó de inmediato diciéndome: “¡Que mal José Luis! ¡Fallaste! No tienes nada de que enorgullecerte. Sabes a la perfección que tu actitud no fue la correcta… No debió ser. ¡Cristo no hubiera reaccionado así!” No se gana cuando se vence al rival, sino cuando se vence a uno mismo, y yo me dejé ganar por mi coraje.

Mi conciencia tiene razón. Me equivoqué al fallar en el principio universal por excelencia: ama a tu prójimo como a ti mismo. Aunque hubiera existido una razón aparentemente convincente para hacerlo, a mi no me hubiera gustado que alguien me engañara y me tratara como yo lo hice con la persona del incidente.

A unas cuantas horas del suceso razono lo siguiente:

Si ya había logrado emparejar mi coche junto al del otro señor, y además él bajó su ventanilla para entablar un diálogo conmigo (agresivo si quieren, pero oportunidad de diálogo al fin) lo que me hubiera gustado hacer en lugar de lo que hice  es bajar mi ventana igualmente y… ¡Pedirle perdón! No hubiera importado si la culpa fue mía o de alguien más, pedirle un disculpa por la molestia causada sobreponiéndome a mi coraje hubiera sido lo correcto. Además, haciendo esto,  seguramente también hubiera logrado bajar su nivel de agresión y lo hubiera acercado a entender más mi situación.

Fallé. Punto.

No pude actuar como ahora, ya con calma, hubiera querido.

Lo único que me queda esperar es que mi mentira no le haya provocado a ese amigo un contratiempo mayor. Me siento mal por haber obrado mal.

Pero algo bueno obtengo de este incidente. Estoy contento de saber que mi conciencia está correctamente calibrada. Equivocarse es naturaleza humana, pero reconocer el error propio es consecuencia sólo de haber procurado formar bien la conciencia.

El arrepentimiento es una gracia que Dios concede… es decir, hay que pedirle a Dios que nos permita darnos cuenta del mal que hacemos. Nosotros no nos bastamos para ver lo que debemos de ver (ética), necesitamos ayuda. Así que es Dios, a través de nuestra conciencia, quien nos indica si hemos actuado de acuerdo a su voluntad o no. Así que, hacer caso omiso de lo que  dice tu conciencia (sobre todo a temprana edad) es comenzar a cerrar el medio por medio del cual Dios se vale para indicarnos el camino correcto. Es responsabilidad de cada hombre, cuidar y formar (dar mantenimiento dirían los ingenieros) el medio por el que Dios se comunica con nosotros.

Yo me equivoqué grávemente el día de hoy, ya que le fallé a mi prójimo (le fallé a Cristo). Desearía no haberme comportado como un patán. Sin embargo no me queda más que proponerme fervientemente no volver a dejarme llenar por la ira (un pecad capital) y agradecerle al Señor por habermen regañado.

Cristo, te ofrezco mi arrepentimiento a ti y, como estoy seguro que me lo pedirás cuando me confiese el próximo domingo, al señor del coche también.

Así que envío, aunque se un poco tarde, desde la ventanilla de mi conciencia la siguiente misiva:

“Querido amigo del coche de la mañana, donde quiera que estés… ¡mi más sinceras disculpas!”


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