¿De quien habla este texto?

9 abril 2015

Estimados lectores, les comparto el siguiente texto el cual pido me hagan favor de leer con suma atención de tal manera que al finalizar me puedan indicar ¿A quien se refiere el mismo?

Creció delante de El como renuevo tierno, 
          como raíz de tierra seca; 
          no tiene aspecto hermoso ni majestad 
          para que le miremos, 
          ni apariencia para que le deseemos. 
Fue despreciado y desechado de los hombres, 
          varón de dolores y experimentado en aflicción; 
          y como uno de quien los hombres esconden el rostro, 
          fue despreciado, y no le estimamos. 
Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, 
          y cargó con nuestros dolores; 
          con todo, nosotros le tuvimos por azotado, 
          por herido de Dios y afligido. 
Mas El fue herido por nuestras transgresiones, 
          molido por nuestras iniquidades. 
          El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, 
          y por sus heridas hemos sido sanados. 
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, 
          nos apartamos cada cual por su camino; 
          pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El 
          la iniquidad de todos nosotros. 
Fue oprimido y afligido, 
          pero no abrió su boca; 
          como cordero que es llevado al matadero, 
          y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, 
          no abrió El su boca. 
Por opresión y juicio fue quitado; 
          y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta 
          que El fuera cortado de la tierra de los vivientes 
          por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida? 
Se dispuso con los impíos su sepultura, 
          pero con el rico fue en su muerte, 
          aunque no había hecho violencia, 
          ni había engaño en su boca.

Bien, ahora que lo han leído les vuelvo a pedir que contesten la pregunta

¿A quien se refiere este texto? ¿La historia de qué personaje está relatando este texto?

Si el lector tiene formación religiosa o histórica básica, puede quedar bastante obvio que este texto expone la historia de la salvación ¿cierto? misma que todos conocemos sucedió en la persona de Jesús.

Ahora bien, notará el lector que en el texto no aparece el nombre de Jesús de manera explícita. Se habla de “alguien” que fue oprimido, desechado por los hombres, herido por nuestras transgresiones, que llevó a cuestas nuestras enfermedades y dolores y hasta que fue azotado por nuestra causa. También se puede leer que el personaje referido tuvo un juicio y fue  muerto junto a los impíos siendo que en realidad era justo (“no había engaño en su boca“), más no se dice expresamente que este personaje es Jesús.

Sin embargo, por el contenido vertido en él, tenemos razones de sobra para que al lector le resulte claro empatar este texto con la figura e historia de Jesús de Nazareth.

Ahora bien, la razón por la que no aparece citado expresamente el nombre de Jesús es lo que, de hecho, lo vuelve un texto por demás sorprendente y revolucionario.

¿Por qué?

¡Este texto fue escrito casi 800 años antes del nacimiento de Jesús!

El autor de estas palabras fue el profeta Isaías, quien se sabe nació alrededor del año 760 a.C

Pero si esto es así ¿Cómo pudo Isaías haber escrito este relato tan exacto de la vida de Jesús muchos siglos antes de que esto sucediera?

La respuesta radica en que Isaías fue un profeta. Alguien a quien Dios le concedió la virtud de la anticipación temporal.

Isaías es reconocido en la tradición judeo-cristiana como el profeta más mesiánico de todos, es decir, que de entre todos los personajes del antiguo testamento fue quien más énfasis hizo en la futura venida de un mesías para la salvación del mundo.

El texto que les pedí que leyeran al inicio de esta publicación es un extracto de Isaías 53,6 y es una clara muestra de cómo la Biblia tiene un alto nivel de conexión trascendental en el tiempo. Pues lo que se lee en cualquier parte de ella termina teniendo sentido con lo que uno puede leer en su parte final.

Me encanta esto, pues me da la idea de que el plan de Dios verdaderamente se ha ido cumpliendo en el tiempo y existen evidencias claras e históricas de ello.

Y esto para mi, es una prueba más de la veracidad de Jesús como verdadero Dios y salvador. Es como si todo el antiguo testamento fuera un gran relato de miles de años (millones si consideramos incluso la creación del universo) que sirvieron para preparar lo que habría de suceder en solo 3 decenas de tiempo en que tuvieron lugar los relatos evangélicos.

Millones de años de preparación para 30 años de salvación.

Por eso me gusta decir que todo el tiempo es Cristocéntrico.

Todo lo pasado tiene relación con el presente en Cristo.

Como Jesús mismo lo explicó cuando dijo:

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Mat. 5:17-18)

Me parece fabuloso todo esto ¿no lo creen?

No es que Jesús vuelva realidad las profecías sino que más bien las profecías tienen sentido por que Jesús existe.

Por eso, desde mi perspectiva, una de las pruebas de la existencia de Dios viene dada por la capacidad que tiene la palabra escrita en la Biblia de cumplirse y de traspasar los límites humanos del tiempo.

Y es que si alguien fue capaz de predecir algo 800 años antes de que sucediera, cabe bien pensar que otros mensajes y profecías igualmente escritos verán la realidad en el tiempo.

Con todo lo anteriormente expuesto ¿a alguien le quedan dudas de la veracidad y poder de la palabra de Dios contenida en la Biblia?

Así que para mi #DiosExiste


Hoy simplemente voy a dejar esto por aquí…

8 abril 2015

Sin título 3.001


La prueba más contundente de la resurrección

7 abril 2015

Piensa en la siguiente situación.

Se te pide que renuncies a todas tus pertenencias (absolutamente todas).

Se te pide que renuncies a tus seres más queridos: esposas, padres, hijos (con una alta probabilidad de que jamás les vuelvas a ver)

Se te pide que renuncies por completo a la idea de poder acumular riqueza (de hecho vivirás de la caridad ajena)

Se te pide además que te prepares para caminar miles de kilómetros entre desiertos y montañas durante el resto de tu vida soportando las peores inclemencias del tiempo.

Se te pide que a partir de ahora aceptes la posibilidad de que te insulten y te persigan.

Más por encima de todo se te pide que, cuando llegue el momento indicado, aceptes morir asesinado (literalmente).

Ahora te pregunto…

¿Por que causa estarías dispuesto a aceptar todo lo que anteriormente se expone?

En mi caso la respuesta es una sola: por la causa de la verdad.

Veamos.

Corría el año 33 de la era cristiana, y 12 individuos acompañados de algunas mujeres piadosas se encontraban llenos de pánico encerrados en el sótano de una casa. Tenían miedo de salir de su guarida pues se sabían perseguidos a causa de un amigo muy cercano suyo que había sido recién crucificado por promover ideas radicales entre la población.

Estos doce hombres habían sido partícipes de dicho movimiento revolucionario y tenían certeza que la misma suerte que había sufrido su amigo era la misma que les podía esperar a ellos si se le encontraba en la ciudad donde habían sucedido los acontecimientos.

El miedo y la incertidumbre eran las emociones predominantes en aquel grupo de amigos. Uno de ellos incluso, con tal de salir vivo de una situación de peligro, negó haber pertenecido al grupo y mucho menos haber sido cercano al crucificado. Gracias a esto pudo escapar.

Varios años después a estos mismos 12 hombres se les puede encontrar pero ahora sosteniendo cada uno una actitud radicalmente opuesta a la anteriormente mencionada.

Ahora están seguros de sí mismos, son valientes y sabios.

A pesar de que siguen siendo objeto de persecución recorren las calles de distintas ciudades sin temor a las consecuencias que sus enemigos puedan ejercer sobre sus vidas.

Hablan en distintas lenguas, buscan exponerse en público para ser escuchados, viven de manera completamente austera. Han renunciado a estar cerca de sus familias.

Así como en muchos lugares son bien recibidos, en otros más son insultados y apedreados. Son los mismos 12 hombres que anteriormente dudaron y negaron.

Pero ahora, contrario al miedo que les daba ser identificados como miembros del grupo de su amigo crucificado años atrás, ahora hablan todo el tiempo de Él en cualquier lugar  y se congratulan de ser parte de ese movimiento.

Les persiguen y no les importa, les hacen prisioneros y no se oponen a ello.

Finalmente, llegado un momento indicado, todos ellos son asesinados por no querer detener su actividad apostólica.

¿Pudieron haber evitado la muerte de martirio? Seguro que si. Tan solo bastaba que renunciaran a su predicación. Bastaba con que cada uno optara por decir que lo que habían dicho por años era mentira, un vil invento. Afirmar que mentían era lo único que los separaba de salvar sus vidas. Pero no lo hicieron.

No lo hicieron por que ellos hablaban de la verdad y es imposible vivir sin estar apegado a ella. Podían mentir y salvar sus vidas, si, pero al hacerlo en realidad hubieran muerto en vida.

Incluso el miembro del grupo que años atrás si había mentido y con esto salvado su vida en un ocasión, ahora le encontramos aceptando morir bajo el mismo método que su amigo pasado, crucificado, pero pidiendo que su cruz fuera puesta de manera invertida por no sentirse digno de igualar la misma forma de la cruz.

¿Qué pasó en la vida de estos hombres? ¿Por que ese cambio tan radical? ¿Cómo transformar el miedo y la negación en valentía y aceptación?

Todos murieron defendiendo su creencia.

¿Qué creencia?

Una que era tan fuerte que solo podía tener como origen la verdad misma. Que su amigo crucificado años atrás, Jesús de Nazareth, había resucitado.

“¡Niega que eso es verdad y vivirás!” seguramente escuchó cada uno en su lecho de martirio.

“¡Niega que lo que has venido diciendo es real! ¡Admite que jamás presenciaste a un hombre resucitado de la muerte! ¡Hazlo y podrás vivir!” Escucharon todos.

“¡Jamás lo diré!” podemos escuchar que cada uno exclamó por su cuenta al ser juzgados.

“¡Lo que prediqué es cierto y real, yo mismo presencié a Jesús resucitado!” volvieron a contestar

Y entonces fueron muertos por no querer desdecirse.

Los que les dieron muerte pensaban que con el fin de aquellas vidas, vendría también el fin de aquella irreal creencia de un hombre resucitado, más no fue así.

Cuando miles de personas presenciaron los distintos martirios público de los 12 hombres se llenaron de dudas.

¿Por qué no negaron sus creencias? ¿Qué verdad defendían que valía la pena dar la vida por ella? ¿Será que estos hombres sabían algo que vale la pena averiguar?

Y entonces la defensa de la resurrección de Jesús de Nazareth con la propia vida se convirtió, a partir de ese momento, en la prueba más contundente de la  realidad de dicha creencia. Nadie da la vida por algo que no cree con suficiente firmeza. Sería ilógico hacerlo a menos que esta fuese cien por ciento real.

Que doce hombres temerosos y llenos de duda hayan transformado su actitud tan radicalmente al extremo de ofrecer su vida en defensa de una verdad solo se puede explicar de una forma: tenían razón.

Si doce hombres y, después de ellos, cientos de miles de hombres y mujeres más han aceptado las premisas que expuse al inicio de esta publicación a causa de la defensa y promulgación de una idea, que Jesús resucitó, entonces para mi ellos se convierten en la razón más contundente para creer que esto verdaderamente sucedió.

Jesús resucitó, mi vida va de por medio a que esto es verdad.


El padre Damián (mi tocayo)

6 abril 2015

Yo me llamo José Luis y me apellido Damián.

Esta publicación trata de un sacerdote cuyo nombre es igual que mi apellido: Damián. El padre Damián, al igual que un servidor, por supuesto que tiene una gran vocación católica. Sin embargo en donde se distancia completamente de mi es en su capacidad musical (la mía apenas da para tararear mentalmente en la ducha).

Se trata del Pdre Damián María, quien está causando sensación en el programa televisivo La Voz en España.

Y es que ya se empieza a hacer costumbre que personas muy ligadas a la religión, siendo religiosos o no, participen en los distintos programas de búsqueda de talento musical en el mundo.

Por ejemplo, tenemos el caso de Susan Boyle, quien a raíz de su aparición y victoria en el programa Britain´s Got Talent surgió a la fama musical internacional después de que argumentó solo haber incursionado en este ámbito cuando participó en el coro de su Iglesia local.

También está el caso de Sor Cristina Scuccia quien también ha alcanzado fama mundial tras haber conursado y ganado en la temporada 2014 del programa La Voz en Italia. El caso de sor Cristina le dio vuelta al mundo por ser justamente la primer persona cien por ciento consagrada a la vida religiosa en ganar un concurso de talento musical televisivo.

Ahora en España se presenta el caso del padre Damián María, quien con 28 años de edad decidió concursar en la versión del programa La Voz en aquel país durante este 2015.

(Aquí el video de su primer aparición)

Más investigando un poco más sobre la vida de este joven músico encontré que este joven sacerdote ya había aparecido previamente en televisón, más con un motivo completamente diferente al de su talento musical.

Les comparto el siguiente video en donde, mucho tiempo  antes de su participación en el programa televisivo, al Padre Damián María ya se le reconocía su pasión hacia su verdadera vocación: ser misionero.

Para un servidor, quien ha crecido rodeado de muchos religiosos en su vida, no resulta extraño que entre ellos surjan voces prodigiosas que vale la pena reconocer mediáticamente pues  en la mayoría de las congregaciones católicas se enseña clases de canto y música como parte de la formación que se busca que  los integrantes de sus comunidades tengan.

Y esto es así pues durante milenios la humanidad ha reconocido que el canto es una de las mejores maneras de orar y alabar a Dios.

Más me parece todavía más relevante que esta exposición mediática que estos personajes están teniendo a nivel mundial ayude también a difundir la vocación de Jesús en sus vidas, lo que en última instancia es la verdadera razón de su actividad humana.

#YoVotoPorDamián


¿Por qué ser católico?

4 abril 2015

“Existen dos razones fundamentales por las que puedo decir que soy católico. La primera es por que encuentro argumentos de verdad absoluta en mi religión. La segunda, por que deseo ser perdonado de todos mis pecados”

G.K. Chesterton


Oración por las vocaciones sacerdotales.

2 abril 2015

Es costumbre en muchas comunidades católicas que al concluir una misa se realicen distintas oraciones propias de la parroquia o el grupo para pedir al Creador por situaciones o acciones concretas.

Durante muchos años yo he pertenecido a una comunidad espiritual en donde siempre se acostumbra a rezar esta hermosa oración al terminar cualquier misa:

¡Oh Jesús!
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu pueblo amado.

¡Señor!
danos vocaciones,
danos sacerdotes, religiosos
y consagrados santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe
tu dulce y Santa Madre.

¡Oh Jesús!, danos sacerdotes,
religiosos y consagrados
según tu corazón.

Se trata de una bellísima oración que tiene como objetivo pedir a Dios por las vocaciones religiosas en el mundo.

En estos tiempos en que el sacerdocio y la vida consagrada son profesiones que parecerían enfrentar una situación de crisis mediática, con más razón debemos de rezar para que la voluntad de Dios sea la misma voluntad que deseen seguir cientos de hombre y mujeres en todo el planeta.


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